‘El color púrpura’: el renacer de Spielberg

rss

Spielberg

 

En 1985, después de dirigir clásicos del cine de entretenimiento como Tiburón, En busca del arca perdida o E.T. El extraterrestre, Steven Spielberg sorprendió a medio mundo rodando la adaptación de El color púrpura, una dramática historia basada en la novela homónima de Alice Walker y ambientada en el sur de Estados Unidos de principios del siglo XX. Un relato sobre temas tan crudos como la  segregación racial, el machismo o el incesto con el que el cineasta intentaba cambiar de registro. “Sólo quería retarme a mí mismo con algo que no fuera la típica película de Spielberg. No para demostrar nada, ni para alardear, sino simplemente para tratar de ejercitar otro tipo de ‘músculos’ y jugar en la misma cancha que directores como Lumet o Pollack”, contaba Spielberg en una entrevista en The New York Times.

La apuesta, como casi todos los movimientos de la carrera del gran monarca de Hollywood, terminó siendo un éxito, y el film consiguió nada menos que once nominaciones a los Oscar (aunque finalmente no se llevara ninguna estatuilla). El director lograba así evolucionar artísticamente y daba a su trayectoria un nuevo rumbo que después consolidaría con títulos como El imperio del sol o La lista de Schindler. Sin embargo, además de en lo cinematográficoEl color púrpura también marcaba un hito en el progreso personal del cineasta, como él siempre se ha encargado de recordar. “Fue mi primera película como adulto”, ha dicho más de una vez, y en esta afirmación tienen mucho que ver los cambios que se produjeron en su vida durante el rodaje del film.

 

Steven Spielberg and Amy Irving 56th Annual Academy Awards Dorothy Chandler Pavilion Los Angeles, California United States April 9, 1984 Photo by Ron Galella, Ltd./Ron Galella/WireImage.com To license this image (8257143), contact WireImage.com

 

Spielberg (38 años por aquel entonces) acababa de casarse con su primera esposa, la actriz Amy Irving, justo antes de empezar a rodar El color púrpura. Ella estaba embarazada y, dado que le faltaban pocas semanas para salir de cuentas, se decidió que primero se filmaran los interiores en los estudios de Universal en Los Ángeles y más tarde, cuando el bebé hubiera nacido, el equipo se desplazara a Carolina del Norte para el rodaje de exteriores.

Sin embargo no todo se puede programar, y el pequeño Max Samuel Spielberg (de casta le viene al galgo) decidió elegir un momento absolutamente teatral para hacer su aparición. Era un 12 de junio, y su padre Steven estaba rodando la tercera toma de una escena. Una secuencia bastante dramática que, atención, no recreaba un pasaje cualquiera del guión, sino precisamente el momento en que el personaje de Celie da a luz un niño. Mientras el bebé de ficción intentaba (también ficticiamente, claro) llegar a este mundo, un teléfono sonó en el estudio. Era Amy Irving. Spielberg corrió a responder y su esposa no se anduvo por las ramas: “Deja ese parto que estás dirigiendo ahora mismo y ven a dirigir el mío”.

 

 

Spielberg, evidentemente, cambió de inmediato el parto del set por el real y en cuanto tuvo en sus brazos al pequeño Max no dudó en calificarlo como su “mejor producción hasta la fecha”. Sin embargo, esa feliz coincidencia no podía quedar ahí. Siempre pensando como un director, hasta en los momentos domésticos de mayor intimidad, Spielberg decidió grabar el llanto de su hijo una tarde durante la hora del baño. Después cogió ese audio y, para inmortalizar el nacimiento de su retoño, lo puso en la escena del parto de la película. Spielberg Jr. aventajaba así a su padre en un terreno difícil de superar: el de la precocidad cinematográfica.

El color púrpura. Sábado 23 de junio a las 22:00 en TCM

Diego Soto


Escrito por Viernes 18 mayo 2018

Tags : , , ,


Los comentarios están cerrados.