‘Lo que el cine nos dejó’: cien años de William Holden

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Podía hacer de galán romántico o de tipo duro del Oeste. Un actor carismático y con gran atractivo físico pero que a la vez ofrecía muchos matices. Billy Wilder dijo de él: “William Holden decía que no le divertía actuar. Tal vez por eso era el actor cinematográfico ideal. Estaba más allá de la actuación. Uno nunca dudaba ni cuestionaba quién era él.”

Fue el propio Wilder el que le consagró en Hollywood dándole el papel de un guionista en apuros que se encuentra con una vieja estrella del cine mudo en El crepúsculo de los dioses, y el que le hizo ganar el único Oscar de su carrera por Traidor en el infierno, además de dirigirle en otras películas como Sabrina o Fedora.

Los años 50 fueron su mejor década, encadenando éxito tras éxito: La colina del adiós, Picnic, Los puentes de Toko-ri, Nacida ayer o El puente sobre el río Kwai.

Durante los 60 pasó una mala racha. Estuvo a punto de ir a la cárcel en Italia por un accidente mortal de coche en el que él conducía borracho. Montó un negocio de safaris fotográficos en Kenia y una reserva de animales salvajes y a finales de la década reverdeció laureles gracias a Grupo salvaje de Sam Peckinpah.

William Holden murió el 16 de noviembre de 1981 a los 63 años de edad debido a un accidente doméstico en el que acabó desangrándose al estar bebido.


Escrito por Martes 17 abril 2018

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