‘Moby Dick’: la gran ballena blanca de John Huston

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Tournage du film : Moby Dick de John HUSTON (USA). 1954. Interprètes: Gregory PECK (USA), Richard BASEHART (USA), Orson WELLES (USA), James-Robertson JUSTICE (GB). A gauche : John HUSTON.

 

Como un reflejo de la obsesión del propio capitán Ahab por la legendaria ballena blanca, John Huston se empeñó en llevar al cine Moby Dick casi desde que, en su juventud, leyera el clásico de Herman Melville. La misión, igual que la odisea del Pequod, no fue ni mucho menos sencilla, principalmente porque los estudios consideraban la historia de Melville bastante siniestra y deprimente. Un relato pesimista en el que, por ejemplo, ni siquiera había una historia de amor.

Después de un tiempo dando vueltas por Hollywood, el proyecto empezó a hacerse realidad en los años 50, aunque lastrado por un inconveniente que cambiaba sensiblemente los planes de Huston: Walter Huston, padre del director y el actor que éste siempre había tenido en mente cuando pensaba en Ahab, fallecía de un aneurisma en abril de 1950. El elegido para sustituirle fue Gregory Peck, un intérprete mucho más joven (ni siquiera había cumplido los 40) pero con un carisma y una fama que la Warner consideraba imprescindibles para la rentabilidad de la película. Algunos críticos se mostraron descontentos con la elección (Ahab tenía 58 años), pero Huston siempre mantuvo que Peck cumplía el requisito fundamental para interpretar al obstinado capitán. “Un hombre capaz de blandir su puño ante Dios”, era la descripción que daba el cineasta.

 

Moby Dick

 

Quién sabe si como respuesta al desafío casi blasfemo de Ahab y Huston, lo cierto es que todos los elementos se confabularon para complicar la adaptación al cine de la novela. El escritor Ray Bradbury, un rendido fan de Huston, al que había llegado a escribir cartas pidiéndole por favor una oportunidad de trabajar con él, se encargó del guión, pero la relación terminó deteriorándose tanto que acabó en una demanda judicial por un problema relacionado con los créditos. “Huston era un gran director, pero tenía un problema: quería ser escritor y nunca llegó a serlo”, contaba Bradbury en un coloquio en El Escorial a propósito de un guión que acabó retocando Roald Dahl.

Ni que decir tiene que los problemas fueron a más en el rodaje, algo previsible en una superproducción que incluía varios días de filmación en pleno océano. Algunos costosos modelos del gran cetáceo albino acabaron hundiéndose en el mar de Irlanda, y cuenta la leyenda que el propio Huston, en una medida desesperada, tuvo que acabar subiéndose a una maqueta de la ballena para evitar que se sumergiera. “¡Perded esta ballena y me perderéis también a mí!”, cuenta Brian Cady (TCM.com) que gritó el director. El responsable de la fotografía del film, Oswald Morris, desmintió algunos de estos rumores en su autobiografía, titulada de manera brillante: Huston, We Have a Problem.

 

Rodaje

 

Lo que sí es rigurosamente cierto es que, después de tantas penalidades, John Huston decidió buscar aguas más tranquilas que las de las costas irlandesas para terminar el film. Unas aguas que bañaban territorio español y que, efectivamente, a finales de 1954 eran mucho más plácidas que ahora. Nos referimos a las islas Canarias, un archipiélago que aún no había vivido el boom del turismo y que se convirtió en el emplazamiento ideal para que el director pusiera el punto final a su proyecto más anhelado.

Más de cien personas trabajaron en la Navidad entre 1954 y 1955 en el rodaje de las secuencias finales de Moby Dick, que incluían la famosa lucha cuerpo a cuerpo entre Ahab y su némesis y que fueron filmadas en los alrededores de la playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria. Además, la maqueta de la gran ballena blanca se construyó en los astilleros del Puerto de La Luz, y los apenas 170.000 habitantes de la isla vivieron una auténtica revolución con la presencia en la zona de toda esa gente del cine. Entre los recuerdos de los que disfrutaron de aquellos días, las juergas de los cineastas (que a veces enlazaban con el inicio de la jornada del día siguiente); las partidas de póker entre Huston y Peck, rodeados de montañas de dólares, y un inolvidable y peculiar acontecimiento deportivo en el estadio Insular de Las Palmas: el capitán Ahab haciendo el saque de honor. Y eso que, en teoría, tenía una pata de palo.

 

Moby Dick maqueta

 

Peck

 

Saque-de-honor

 

Moby Dick. Madrugada del martes 10 al miércoles 11 de abril a las 3:40 en TCM

Diego Soto


Escrito por Martes 27 marzo 2018

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