El Spirit Award a ‘La vida y nada más’, contado desde dentro

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Spirit Award

 

“Nuestra misión es premiar la independencia creativa y apoyar a los artistas que promueven la diversidad, la innovación y una mirada diferente”, dice Film Independent en su página web. Y lo cierto es que Antonio Méndez Esparza (director) y Pedro Hernández (productor y alma máter de Aquí y Allí Films) encajan perfectamente en en ese perfil. Por eso, además de por su talento, su película La vida y nada más recibió este sábado el premio John Cassavetes en los Spirit Awards, una gala que emitimos en directo en TCM y que volvemos a ofrecer este lunes a las 22:00.

Por si fuera poco, además de tener un genuino ‘espíritu independiente’, Antonio y Pedro son también muy buena gente. Tan buena que, cuando se enteraron de su nominación, se prestaron a hacer de enviados especiales para TCM y a contarnos a través de su móvil cómo se viven in situ esos momentos previos a la ceremonia. En este post (que en realidad es obra de ellos) os invitamos a vivir los Spirit Awards desde dentro. Un viaje al corazón de Hollywood que, además, tuvo el más feliz de los finales.

 

Llegando a Los Ángeles

 

Dos días antes del día D, Antonio Méndez Esparza y Pedro Hernández llegaban a Los Ángeles acompañados de la protagonista de la película, Regina Williams (nominada como mejor actriz). Y desde allí, con la expectación y los nervios del que se presenta a una cita con tanta proyección internacional, nos mandaban un afectuoso saludo.

 

 

Encuentro con Ana Asensio

 

Aunque parezca increíble, La vida y nada más (y esto es un éxito sin precedentes) no era la única película española nominada esta edición al John Cassavetes Award (destinado a films con menos de medio millón de dólares de presupuesto). La madrileña Ana Asensio también optaba al galardón con la estupenda Most Beautiful Island, y en este vídeo podíamos ver el momento en que ambos cineastas se conocían.

 

 

 

Defendiendo el film

 

En un acto celebrado en vísperas de la ceremonia, los directores que optaban al premio hablaban sobre sus películas en un coloquio. En este caso, Antonio Méndez Esparza explicaba al público lo que pretendía contar con esta historia hiperrealista sobre una madre afroamericana que trata de sacar adelante a su familia.

 

 

 

Rumbo a la gala

 

Llegaba el gran día, y Pedro, Antonio y Regina, ya vestidos para la ocasión, se subían al coche que debía trasladarles a la gala, celebrada en plena playa de Santa Mónica. Como le oímos comentar en el vídeo, Pedro admite sentirse “un poco asustado y abrumado por la responsabilidad” (o algo así).

 

 

La alfombra roja

 

Los premios del cine independiente no están exentos de sus dosis de glamour, y en el exterior de la carpa en que se celebraba la ceremonia, los protagonistas (en este caso Regina Williams) posaban para los fotógrafos.

 

 

 

El gran circo está a punto de empezar

 

Lo admitimos. La carpa en la que se celebran los Spirit Awards no es, precisamente, el Teatro Chino de Hollywood, pero esa atmósfera desenfadada, sin embargo, acaba jugando muy a favor de la fluidez y espontaneidad de la ceremonia. A nosotros, que queréis que os digamos, nos resultó más entretenida que la gala de los Oscar.

 

 

Las mesas de los invitados

 

El humilde picoteo con que los invitados deben conformarse en una ceremonia del cine independiente americano. Con el presupuesto de catering para una mesa, en España hacemos un par de películas que opten al John Cassavetes (y todavía nos sobra dinero).

 

 

 

¡Estamos dentro!

 

Lo contábamos en nuestra cuenta de Twitter: ¿cómo se reconoce a un español en una ceremonia de premios americana? Muy fácil: es el que graba con el móvil hasta el último momento. “Ya no creo que podamos grabar más”, dice Pedro en el vídeo, y sus palabras nos hacían sospechar que el video-reportaje tocaba a su fin. Nos equivocábamos.

 

 

El gran momento

 

Dejamos el móvil de nuestros infiltrados en Santa Mónica y nos pasamos a la emisión de la gala. Desde España, todos los que hacemos TCM, y por descontado todos los espectadores, aguantábamos la respiración por si el premio recaía en las películas de Asensio o Méndez Esparza. Cuando Elizabeth Olsen anunciaba que el ganador era uno de los “fucking film” que todos deseábamos, nuestros tirantes, como los de Pedro Hernández, también saltaban por los aires. Sin duda, uno de los grandes momentos del cine patrio reciente.

 

 

 

Despedida (y agradecimiento)

 

No es la primera vez que Pedro Hernández ve recompensada con un premio su apuesta por directores diferentes y no demasiado conocidos. En 2014, por ejemplo, lograba la Concha de Oro de San Sebastián con Magical Girl, de Carlos Vermut. Sin embargo, nadie se acostumbra a noticias tan buenas, y por eso en este último vídeo se mostraba encantado con el reconocimiento obtenido. Aprovechamos para, desde aquí, felicitarle públicamente tanto a él como a Antonio y agradecerles que se tomaran la molestia de dejarnos vivir con ellos este gran éxito. La próxima, si les parece bien, en los Oscar.

 

 
 
Diego Soto

Escrito por Lunes 5 marzo 2018

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