Independent Spirit Awards (5): ‘La vida y nada más’ y ‘Most Beautiful Island’

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Siendo coherentes, y dentro de la serie de posts que estamos dedicando a las nominadas mejor película en los Independent Spirit Awards (sábado en TCM), hoy nos tocaría hablar del único largometraje que nos queda, el film de Chloé Zhao The Rider. Lo que sucede es que, como no se ha estrenado en nuestro país, no hemos podido verlo, una excusa que en realidad nos viene de perlas para dedicar esta última entrada a dos títulos que, desde un punto de vista puramente subjetivo, nos interesan mucho más. Dos trabajos que sin duda merecieron mucha mejor suerte en la temporada de premios española y que ahora, paradójicamente, optan a ser reconocidas en un escaparate de mucha mayor proyección internacional: La vida y nada más, dirigida por Antonio Mendez Esparza, y Most Beautiful Island, de Ana Asensio.

Las dos películas, desafortunadamente, están nominadas en la misma categoría (el John Cassavetes Awards, que premia films producidos con menos de medio millón de dólares) y sólo una de ellas, por tanto, podría llevarse el premio. Sin embargo, llegados a este punto, es evidente que esa disputa es lo de menos a la hora de analizar dos trabajos estupendos, enormemente meritorios, que están unidos además por un mismo denominador común: el afán por mostrar, desde unas coordenadas realistas, la cara más amarga de la vida en Estados Unidos.

 

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La vida y nada más, la historia de una madre afroamericana que trata de sacar a delante a su familia en Florida (aquí hay ciertas concomitancias con The Florida Project), formó parte de la sección oficial del último Festival de San Sebastián, y en su día ya dijimos que, sin duda, era una de nuestras favoritas del certamen.

Interrogado por la extrema naturalidad con que se desarrolla este relato, por la pasmosa verosimilitud que desprenden todos sus planos (el título es un resumen perfecto de lo que el film ofece), Antonio Méndez Esparza revelaba en rueda de prensa una de sus máximas durante el proceso de rodaje. “A veces lo más importante es huir de la historia y abrazar el presente”. Una actitud que sirve para explicar de un modo muy elocuente el éxito de una historia que, efectivamente, deja que sus escenas fluyan con total espontaneidad. Que sabe que la veracidad del resultado final depende, en definitiva, de la sensación de autenticidad que transmitan cada una de sus partes, y que se apoya en todo momento en unos increíbles actores no profesionales que el cineasta madrileño afincado en EEUU encontró tras un largo proceso de casting (brillante el adolescente Andrew Bleechington y, sobre todo, Regina Williams, que en estos Spirit Awards opta nada menos que al premio a mejor actriz).

Que nadie piense, en cualquier caso, que La vida y nada más es sólo la suma de varias secuencias eficazmente improvisadas. Ni mucho menos. Pese la concepción neorrealista del cine de su director (en la que los protagonistas no tienen por qué someterse a los dictados de un argumento y el guión es sólo eso: una guía), la película no se deja encerrar en los límites del cine contemplativo y propone una historia en la que los personajes, con certeras elipsis, van avanzando y buscando su sitio en una sociedad marcada por la desigualdad.

 

Ana Asensio

 

Most Beautiful Island, la película con que Ana Asensio debuta en la dirección, y con la que logró el Gran Premio del Jurado en el prestigioso festival South by Southwest de Austin, también comienza como la crónica de las vicisitudes que los más desfavorecidos (en este caso una inmigrante española en Nueva York) tienen que sufrir para poder vivir en los Estados Unidos. Sin embargo, a medida que la protagonista se va adentrando en los callejones más oscuros de la Gran Manzana, el relato también se va oscureciendo y derivando hacia el cine de terror. Hacia una pesadilla tremendamente inquietante que bien podría encuadrarse en el género en el que Jordan Peele incluía su film Déjame salir: el thriller social. “Se los ha comido Nueva York”, dice uno de los personajes refiriéndose a los muchos ‘homeless’ que vagan por la ciudad, y esa es precisamente la metáfora que propone el film. La de la gran urbe como monstruo voraz dispuesta a tragarse a sus habitantes.

Con el cine naturalista de los hermanos Dardenne como principal referente, con muchos planos cámara al hombro y una clara obsesión (seguramente también motivada por el presupuesto) por evitar cualquier efectismo, Asensio construye una extraña y a la vez fascinante mezcla entre cine denuncia y película de género que nos deja momentos de gran carga simbólica. Por ejemplo, ese baño junto a una pared remendada con cinta (qué oportuno) americana. Un parche que simplemente tapa la inmundicia que carcome los cimientos de la capital del mundo.

Os dejamos con la conversación que los compañeros de Sucedió una noche (nuestro programa de radio en la cadena SER) mantuvieron con la propia Asensio, no sin antes desearle la mayor de las suertes tanto a ella como al equipo de La vida y nada más. Los films Dayveon, The Transfiguration y A Ghost Story son los otros candidatos en su categoría. Ganen o pierdan (estar aquí ya es un éxito estratosférico) lo contaremos en directo en TCM.

 

 

La vida y nada más y Most Beautiful Island optan al premio John Cassavetes Award en la ceremonia de los Independent Spirit Awards (sábado 3 de marzo a las 23:00 en TCM)

Diego Soto


Escrito por Viernes 2 marzo 2018

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