Independent Spirit Awards (3): ‘Call Me by Your Name’

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Solía decir el fallecido José Luis Sampedro que vivir la vida no es sólo un derecho, es una obligación, y esa enseñanza fundamental, ese alegato en favor de una existencia libre y plena, resuena de forma poderosa en Call Me by Your Name, un film con el que su director, el italiano Luca Guadagnino, intenta transmitir (usando sus propias palabras) un “sentimiento de ‘joie de vivre'”. Una llamada a exprimir al máximo cada uno de los días que pasamos en este mundo y que cristaliza en algunas de las frases más memorables de la película. “¡Qué desperdicio no sentir nada!”, dice un personaje que podría rivalizar en sabiduría con el malogrado Sampedro, y a continuación remata con una reflexión tan simple como incontestable: “Recuerda. Sólo tenemos cuerpo y corazón una vez”.

Call Me by Your Name es, seguramente, la película más conmovedoramente sensible de las que aspiran a ser premiadas en la ceremonia de los Independent Spirit Awards que emitimos el sábado a las 23:00 en TCM. Basada en una novela homónima de André Aciman (que hace un breve cameo en el film), y adaptada a la gran pantalla por el veterano James Ivory (que decidió renunciar a la codirección), Call Me by Your Name es, utilizando los simbolismos que la propia película propone, la historia de un melocotón y una estatua grecorromana. O lo que es lo mismo: la crónica de la irresistible atracción que, en el marco de un sugerente verano, un adolescente en pleno proceso de maduración siente por un apolíneo joven especializado en arte clásico. “Más que una película gay, para mí es un film sobre la belleza del descubrimiento del deseo”, cuenta Guadagnino, que opta al premio a mejor director y que, de forma incomprensible (como en el caso de Martin McDonagh), ha sido olvidado en esta categoría en los Oscar.

 

Chalamet

 

Además de Guadagnino como director, también opta a ser premiado el joven protagonista del film Timothée Chalamet, que desde una admirable contención (a juego con la armónica ausencia de extremismos que caracteriza el conjunto) borda el papel de ese culto muchacho de 17 años enamorado de Armie Hammer. Un personaje absolutamente reconocible que no es sino la cara de ese amor de verano que todos hemos vivido. El rostro del gozo por esa sensación recién descubierta, pero también de la inseguridad y el miedo por el futuro de un romance con fecha de caducidad. Y es que Elio es el adolescente que todos nosotros fuimos algún día, y por eso, heridos severamente por la nostalgia, su destino nos preocupa tan profundamente.

 

 

La música de Sufjan Stevens (Mystery of Love, qué temazo) y las bucólica localizaciones italianas en que se desarrolla la acción (el nombre del pueblo real lo dice todo: Crema) contribuyen a la construcción de una atmósfera que, utilizando un lugar común muy en boga últimamente, convierten a Call Me by Your Name en “la película en la que a todos nos gustaría vivir”. Una historia que Guadagnino decidió rodar en orden cronológico para ayudar a que el ‘crescendo’ emocional resultara más verosímil y que termina explotando en un diálogo final maravilloso entre Chalamet y el siempre imprescindible Michael Stuhlbarg, que interpreta a su padre. “Me gusta pensar que esta también es una película sobre la transmisión de conocimiento entre generaciones”, explicaba Guadagnino en la Berlinale a propósito de una conversación ejemplar que no sólo, en efecto, es un canto a la responsabilidad paterna o al aprovechamiento de la vida, sino también una de las más dulces y emotivas arengas en favor de la tolerancia, la comprensión y el amor que se han escuchado últimamente en la gran pantalla.

Qué desperdicio, por tanto, no sentir. Qué mezquindad la de aquellos que ni aman ni dejan amar.

Call Me by Your Name opta a 6 premios en la ceremonia de los Independent Spirit Awards (sábado 3 de marzo a las 23:00 en TCM)

Diego Soto


Escrito por Martes 27 febrero 2018

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