BAFTA 2018: la gala británica, vista desde las afueras

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Tres anuncios

 

“¡Wow! Los ingleses sí que tenéis clase”, dijo Bryan Cranston al subir este domingo al escenario del Royal Albert Hall para entregar el BAFTA a mejor actriz secundaria. Y es que una vez más, aún a riesgo de repetirnos, hay que resaltar la exquisita elegancia con que volvieron a desarrollarse en esta edición los premios de la Academia Británica. Unos galardones que, es cierto, no arriesgan ni innovan demasiado; en los que incluso se edita la gala para reducirla a una duración más lógica y evitar sorpresas y que, sin embargo, acaban brillando por su contención y sobriedad por encima de otras ceremonias que nunca parecen dejar contento a nadie (y aquí, claro, estamos pensando en los Goya).

¿Dónde está, nos preguntamos, el secreto? ¿En la brevedad? ¿En reducir el guión de unos presentadores que, en el caso de nuestro país, indefectiblemente acaban a los pies de los caballos? Es cierto que los BAFTA juegan con la enorme ventaja de congregar a las grandes estrellas del cine anglosajón, pero su apuesta por la sencillez, por no complicarse y otorgar todo el protagonismo a las películas y a sus protagonistas, merece una reflexión. Quizás, quién sabe, la virtud esté en no intentar hacer nada del otro mundo.

Si ayer no visteis una ceremonia en la que Tres anuncios en las afueras acabó siendo la gran triunfadora, este lunes 19 de febrero la volvemos a emitir a las 19:55. Aún así, como hemos hecho en ediciones anteriores, procedemos a destacar sus momentos más reseñables.

 

Joanna Lumley, una nueva maestra de ceremonias 

 

Joanna Lumley

 

Después de 12 años presentando la ceremonia, Stephen Fry cedía el testigo a Joanna Lumley, protagonista de la serie Absolutamente fabulosas y primera mujer en conducir en solitario los BAFTA. Tras un sketch tan sencillo como efectivo en el que Lumley simulaba hablar por teléfono con los intérpretes de los films nominados, la actriz salía al escenario y abría los premios con un monólogo que mezclaba el humor y la reivindicación y que, como toda la gala, estuvo caracterizado por una elegante moderación. Puede que, como destacó María Guerra en la retransmisión, algunos echaran en falta un “colmillo más afilado”, como el que a veces solía mostrar Fry, pero lo cierto es que su debut (tan oportuno en una edición con especial protagonismo de las mujeres) se puede calificar de notable. Ya lo hemos dicho al principio del post. Aquí no se trata de ser especialmente ingenioso, ni de monopolizar el show. Se trata, simplemente, de dar paso a los verdaderos protagonistas de la función: las estrellas.

 

Time’s Up

 

Frances-McDormand

 

Como se preveía, los BAFTA sirvieron de escaparate para denunciar el abuso sistemático que ha sufrido la mujer en la industria y reclamar una igualdad real de oportunidades laborales. Al igual que las intervenciones de Lumley, las reivindicaciones estuvieron medidas de forma muy elegante y, por supuesto, casi todas las mujeres que acudieron al Royal Albert Hall vistieron de negro para unirse a la causa, con un par de excepciones. Por motivos de protocolo (se supone que la casa real no puede sumarse a este tipo de iniciativas) Kate Middleton vestía de verde. La otra excepción la protagonizó Frances McDormand, que recogió su premio a mejor actriz protagonista con un vestido estampado y que, sin embargo, personificó como nadie el talento femenino y el trabajo extra que muchas veces tiene que hacer la mujer. “No tienes un don natural, y vas a tener que esforzarte”, le dijeron en sus inicios a McDormand, que recogía el premio prácticamente con la cara lavada, y sin ningún estilismo ni sofisticado peinado. Una grande.

 

James Ivory, la voz de la experiencia

 

Ivory

 

En junio cumplirá 90 años, pero James Ivory sigue al pie del cañón. El cineasta americano, gran cronista de las pasiones reprimidas en la gran pantalla, ejercía esta vez sólo como guionista y se llevaba el único BAFTA de la noche para Call Me by Your Name. Por si Timothée Chalamet, el joven protagonista del film, no nos parecía ya lo suficientemente adorable, cogió del brazo al veterano director y le ayudó a subir las escaleras hasta el escenario. Después, escuchó su discurso con los ojos empañados por la emoción. Para comérselo.

Gary Oldman, el instante más patriótico

 

Oldman

 

Liberado de las prótesis y capas de maquillaje que tuvo que padecer para interpretar a Winston Churchill, Gary Oldman recogió el BAFTA a mejor actor protagonista por El instante más oscuro, un premio que seguramente volverá a ganar en los Oscar. Su discurso-homenaje en recuerdo del legendario primer ministro británico fue uno de los momentos más patrióticos de la gala.

 

Guillermo del Toro, un mejicano en la corte del rey Arturo

 

Del Toro

 

La forma del agua era la película con más nominaciones, pero Guillermo del Toro se tuvo que “conformar” con tres premios: mejor música, mejor diseño de producción y mejor director. Del Toro aprovechó su discurso de aceptación para resaltar una vez más su proverbial amor por los monstruos y, de manera muy inteligente, recordar a Mary Shelley, mujer y británica, además de creadora (hace justo 200 años) del mito de Frankenstein.

 

‘Tres anuncios en las afueras’, la gran triunfadora

 

Tres-anuncios-en-las-afueras

 

Finalmente, la estupenda Tres anuncios en las afueras se acabó llevando cinco máscaras doradas que pueden ayudarla en su carrera hacia los Oscar: mejor película británica, mejor guión (Martin McDonagh), mejor actor secundario (Sam Rockwell), mejor actriz protagonista y mejor película. Como explicábamos aquí, la película, pese a ser inglesa, es una comedia negra que retrata desde la otra orilla del Atlántico las miserias morales de esa América profunda que ha llevado a Trump a la Casa Blanca. Un análisis, por tanto, que (como este post) aporta la mirada del otro y que, tras ser premiado por los suyos, aspira a  ser reconocida también en Hollywood.

Ridley Scott, gladiador del cine

 

Ridley Scott

 

“Ya que es la primera vez que me dan algo en 40 años, me voy a extender”, dijo Ridley Scott al recibir el BAFTA honorífico en reconocimiento a toda su carrera. La Academia Británica, efectivamente, otorgó al director inglés un lugar de honor en su ceremonia y prácticamente le cedió sus 20 minutos finales, un tiempo que Scott empleó en lanzar un constructivo alegato no sólo en favor del cine, sino también de la educación, e incluso de la conservación del planeta. “Estoy disponible en otoño de 2019”, añadió el incombustible director de Blade Runner. Una propuesta similar a la que os lanzamos nosotros. El año que viene, si os apetece, nos vemos de nuevo en los BAFTA.

Premios BAFTA. Redifusión el lunes 19 de febrero a las 19:55 en TCM

Diego Soto


Escrito por Lunes 19 febrero 2018

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