‘El color púrpura’: Spielberg y la liberación de la mujer

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El color púrpura

 

Steven Spielberg sin efectos especiales. Spielberg sin extraterrestres, tiburones o aventureros con látigo. Así se presentaba el director americano ante su público en 1985. Cara a cara con una historia que tenía el elemento humano como único protagonista.

El color púrpura fue un éxito y logró nada menos que once nominaciones al Oscar. Sin embargo, en la ceremonia de premios, Spielberg y su película fueron ninguneados, y casi podríamos decir que insultados, al no recibir ni uno solo, algo que muchos entendieron entonces como una ‘vendetta’ de sus colegas, celosos del éxito del director. Nunca antes Spielberg había hecho tantos méritos para ser amado por la Academia, pero Hollywood no quiso fijarse en El color púrpura.

 

Goldberg

 

Pero, ¿por qué el director más taquillero del momento se arriesgaba a abandonar la fórmula que tantos éxitos le había proporcionado hasta entonces? La culpa la tuvo una novela de Alice Walker, ganadora del premio Pulitzer en 1982, que había emocionado hasta la lágrima al cineasta y a muchos lectores americanos.

Spielberg compró los derechos y pensó dejarla en manos de un director de color, ya que creía que su sensibilidad sería más afín a la historia. Fue su amigo el compositor Quincy Jones quien le convenció para que la dirigiera él mismo. Además Jones se encargó de la banda sonora, sustituyendo por una vez a John Williams en este apartado.

 

Glover

 

Como se dice en un momento del film, ser “mujer, negra, pobre y fea” era lo peor que le podía pasar a una persona en los Estados Unidos de principios del siglo XX. En este sentido, El color púrpura es, más que una denuncia sobre el segregacionismo, una reivindicación de los derechos femeninos. Una película que cuenta, a lo largo de 30 años, la historia de una mujer que pasa de ser prácticamente una esclava a convertirse en alguien libre e integrado en la sociedad.

En este caso, el amo no es un terrateniente blanco, sino su propio marido negro, cuya filosofía de cómo tratar a las mujeres es bien sencilla. “Las mujeres son como los críos. Tienen que saber quien manda en la casa. Y para eso no hay nada mejor que una paliza”, dice el personaje interpretado por Danny Glover.

El proceso de liberación de la protagonista es lento, y pasará muchos años de penurias y malos tratos. Sólo cuando entabla amistad con una cantante de blues, amante para más inri de su marido, la mujer descubre que la vida es algo más que la triste existencia que ella lleva.

 

Spielberg

 

Spielberg cuenta su historia con apasionamiento, sin renunciar a las lágrimas, pero tampoco al humor. El director encontró a su mejor aliado en la gran interpretación de Whoopi Goldberg, que por entonces sólo era conocida como cómica televisiva. Como ya hemos dicho, Danny Glover encarnaba a su marido, y también tenía un papel secundario la presentadora televisiva Oprah Winfrey.

La de Whoopi Goldberg como mejor actriz fue una de esas once candidaturas al Oscar que recibió el film. Luego vino la debacle de la ceremonia, aunque Spielberg encajó el golpe con deportividad, como demostró en una entrevista concedida a TVE: “Puedo mirar el lado bueno de las cosas y pensar: once nominaciones son muchísimas. Hasta entonces nunca una película dirigida por mí había recibido tantas nominaciones. Me sentí muy contento, y además, lo que me ocurrió no era algo sin precedentes. Ya había ocurrido antes en dos ocasiones. No me siento amargado por ello. Creo que la película se apreció y que al público le gustó”.

Efectivamente, y a pesar de que la Academia no cumplió, el público y la crítica sí lo hicieron, algo que convirtió a El color púrpura en una de las grandes películas de los años 80.

El color púrpura. Jueves 8 de marzo a las 5:05 en TCM

Elio Castro

 


Escrito por Miércoles 7 febrero 2018

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