Nominadas BAFTA (1): ‘Tres anuncios en las afueras’

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BAFTA awards ahead of the British Academy of Film and Television Arts Awards on Sunday, Monday, Feb. 10, 2014. (Photo by Jonathan Short/Invision/AP)

 

Los Globos de Oro, los Feroz, los César, los Goya, los Gaudí, los Oscar, los SAG, los DGA… En estas fechas cada gremio, cada país, cada academia, tiene sus propios premios y nosotros (aquí hemos venido a hablar de nuestro libro) también tenemos los nuestros. Concretamente dos: los BAFTA (que se entregan el 18 de febrero) y los Independent Spirit Awards (el 3 de marzo).

En estos días previos a ambas ceremonias, y para que lleguéis a la emisión bien informados, queremos hacer un breve análisis de las películas nominadas. Un repaso que, respetando el orden cronológico, tiene que empezar obviamente por los títulos elegidos por la academia británica. ¿Y con cuál comenzamos? Pues con uno que nos parece tan, tan bueno que hemos decidido rascarnos el bolsillo y contratar tres anuncios para promocionarlo. Eso sí, los hemos puesto en una carretera secundaria de Missouri porque nuestro presupuesto no daba para más.

 

CARTEL-1

 

Aquellos que se dedican a la creación de historias saben que, aparte de las muchas normas estipuladas al respecto, hay otra serie de reglas no escritas que resultan fundamentales para elaborar un texto creíble. Todo el mundo conoce cuáles son, y todo el mundo podría seguirlas y escribir una obra maravillosa. El problema es que no es tan fácil, y que haberse estudiado la teoría no implica necesariamente saber llevarla a la práctica.

Martin McDonagh, prestigioso autor teatral y guionista ya de tres estupendos largos, es un maestro en ese complejo proceso de trasladar la idea de la mente al papel, y aunque algunos lo tachan de “escritor de manual”, de guionista que hace demasiado visible el entramado del guión, su excelencia reside precisamente en eso: en saber integrar perfectamente esas claves narrativas que los analistas reconocen inmediatamente pero que pocos saben aplicar con tanta pericia.

En este retrato del dolor de una madre que ha perdido a su hija, y que espera con ansiedad que los culpables paguen por ello, son muchas las reglas elementales que, por la destreza con que están plasmadas, merecerían ser destacadas en una escuela de guión. Nosotros, por abreviar, nos quedaremos con dos. Por un lado, la importancia de dotar a los personajes de esa ambigüedad moral que no sólo los hace más interesantes, sino verosímiles (nadie es esencialmente bueno o malo). Y por otro, la necesidad de esforzarse al máximo en cada escena para que así, como lógica consecuencia de la suma de todas las partes, el conjunto tenga la mayor fuerza posible.

Alguien dijo (¿fue Hawks?) que al fin y al cabo una buena película no es más que una buena escena detrás de otra. McDonagh lo sabe y lleva esta máxima al extremo. Por eso, si tiene que reflejar, pongamos, el conflicto interno de su protagonista, prefiere estrujarse las meninges y verbalizarlo a través de una conversación de pantuflas que recurrir a métodos más sencillos como un monólogo o una voz en off. Y es que la genialidad del conjunto siempre depende de la brillantez del detalle.

 

Cartel-2

 

 

Aunque por encima de todo McDonagh se considere escritor y dramaturgo, y declare (como hacía en esta entrevista en El País) que cuando dirige se siente como un intruso, en Tres anuncios en las afueras supera con nota una de las pruebas de fuego del autor cinematográfico. Un reto que obsesiona a no pocos cineastas y en el que, para muchos, reside el gran misterio de la ficción: la dirección de actores.

Como un ballet perfectamente coreografiado, el cast de la película interioriza a la perfección esa mezcla de tragedia y humor que impregna el guión del director angloirlandés y nos brinda, sin duda, una de las interpretaciones corales del año (no en vano ganó el premio al mejor reparto en el sindicato de actores). Frances McDormand, por supuesto, está nominada al BAFTA a mejor actriz por el papel de esa madre completamente desinhibida por el desgarro, incapaz ya de sentir empatía por nada ni por nadie, y Woody Harrelson y Sam Rockwell optarán al galardón como secundarios. A su lado, un elenco de esos intérpretes imprescindibles (Peter Dinklage, John Hawke, Abbie Cornish, Lucas Hedges, Zeljko Ivanek) que todos nos pediríamos para cualquier film.

 

Cartel 3

 

Son muchas las voces sorprendidas por el certero análisis que un británico, desde su atalaya al otro lado del charco, hace en Tres anuncios en las afueras de las miserias de la América profunda. Un elocuente retrato de esos Estados Unidos que han llevado a la Casa Blanca a Trump y en el que el autor saca de debajo del felpudo temas tan incómodos como el racismo o la violencia policial. Lo cierto es que, pese a haberse iniciado en la dramaturgia con obras ambientadas en localizaciones irlandesas, McDonagh (otrora enfant terrible de la escena anglosajona) ya había manifestado su interés en los temas americanos en obras teatrales como A Behanding in Spokane, estrenada en Broadway en 2010.

Como en su teatro (inspirado, en propias palabras del autor, en fuentes tan dispares como Harold Pinter o Tarantino), en Tres anuncios en las afueras McDonagh vuelve a recurrir a la comedia negra y a la violencia para meter el dedo en el ojo. Una crítica tan ácida como sutil en la que nosotros destacamos, ya para terminar, la bofetada brutal que propina al ejército americano. Un ataque que el resuelve sin dramatismo gratuito, con un par de líneas de guión, y que a Oliver Stone le hubiera dado para tres películas.

p.d. Ya que hablamos de denuncia, proponemos un texto alternativo para el tercer cartel: “¿Por qué la Academia de Hollywood ha dejado a Martin McDonagh fuera de los nominados a mejor director?”. He ahí otro misterioso crimen sin resolver.

Tres anuncios en las afueras opta a 9 premios en la ceremonia de los BAFTA (domingo 18 de febrero a las 23:00 en TCM)

Diego Soto


Escrito por Lunes 5 febrero 2018

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