‘Apocalypse Now Redux’: cómo retocar una obra maestra

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Willard

 

En 1979, después de vivir un auténtico infierno para terminarla (“Mi película no es sobre Vietnam. Mi película es Vietnam”), Francis Ford Coppola presentaba en el Festival de Cannes Apocalypse Now y lograba una merecida recompensa al ganar la Palma de Oro (ex-aequo con El tambor de hojalata).

Aquella película, no obstante, no estaba terminada. De hecho, si uno entra en la web del certamen francés, todavía puede ver que junto al nombre del film aparece en todo momento la acotación “work in progress”. Por eso, para quitarse la espina de esa versión que tuvo que ser presentada contra reloj, Coppola volvió 22 años después a la Croisette con un nuevo montaje que incluía 49 minutos extra. Una expansión del original, rebautizado ahora como Apocalypse Now Redux, que dejaba la duración total del film en 3 horas y 16 minutos y que requirió de nuevo la participación del montador Walter Murch (en principio reticente), el director de foto Vittorio Storaro (que debía equilibrar el color de las nuevas escenas) e incluso el músico, ya fallecido, Carmine Coppola (su hijo Francis tuvo que recuperar temas de la banda sonora que no se utilizaron).

Ahora bien, ¿cuáles son esas nuevas escenas que fueron rescatadas del ostracismo? ¿Qué secuencias consideraba Coppola que debían ser recuperadas para que su reflexión sobre “el horror” adquiriera pleno sentido? Aunque ya se ha hablado y escrito mucho sobre ellas, en Actualidad TCM queremos recordarlas aprovechando que emitimos el film este lunes 29 de enero.

 

El coronel Kilgore, el surf y su tabla

 

Tabla

 

Antes de nada, una aclaración. Aparte de los grandes añadidos que a continuación vamos a reseñar, Coppola y Murch tuvieron que hacer pequeños cambios en diferentes momentos del metraje para que el nuevo conjunto mantuviera la armonía. Sin embargo, como acabamos de decir, aquí nos limitaremos a las secuencias más largas, y la primera de ellas tiene que ver con uno de los personajes más recordados del film, ese coronel Kilgore adicto al aroma del napalm al que dio vida Robert Duvall.

En el montaje original ya quedó claro tanto el peculiar carácter de este fanático de la guerra como su enfermiza afición por el surf. Sin embargo, en la versión Redux Coppola optó por aumentar su protagonismo incluyendo alguna escena más protagonizadas por Duvall: su llegada en helicóptero, la escena en que socorre a una mujer vietnamita con un niño herido, el momento en que le da al soldado Lance B. Johnson un bañador para que haga una demostración de sus habilidades sobre las olas…

Es a partir de aquí, precisamente, cuando tiene lugar el cambio más grande con respecto al primer montaje. En una escena nueva, el capitán Willard (interpretado por Martin Sheen) y sus hombres deciden robar el bien más preciado de Kilgore: su tabla de surf. En la escena siguiente, también inédita, Kilgore les perseguirá en helicóptero rogándoles que se la devuelvan, mientras Sheen y sus chicos celebran riendo la travesura. La idea, según Coppola, era incrementar la sensación de compañerismo y de “camaradería” de los soldados antes de iniciar su peligrosa misión en el río Nung.

 

La desolación de las chicas Playboy

Playboy

 

Mientras que las escenas anteriores contribuían, claramente, a aportar una nota de comicidad, la nueva aparición de las chicas Playboy en la versión Redux conseguía justamente lo contrario: prepararnos para la oscuridad que poco a poco se iría cerniendo sobre los protagonistas hasta llegar al corazón de las tinieblas.

En el original, las chicas Playboy sólo aparecían en ese espectáculo erótico-musical que se acababa saliendo de madre debido a la incapacidad de controlarse de los exaltados reclutas. En la nueva versión, las chicas vuelven a aparecer en un puesto militar unos kilómetros río arriba, atrapadas en un enfangado campamento sin ley en el que se ven obligadas a ofrecer favores sexuales a cambio de combustible.

 

La plantación francesa

 

Aurore Clement

 

La más larga (casi 24 minutos), la más surrealista, la más política y también la más discutida de las nuevas escenas. En su ascenso por el río, Willard y sus hombres se cruzan con unos colonos franceses que, pese a estar en zona de guerra, han optado por permanecer en su tierra y luchar por ella. Los colonos invitan a los militares a cenar, les permiten que entierren a Clean (el personaje interpretado por un adolescente Laurence Fishburne) y Willard acaba teniendo un encuentro sexual con una joven viuda. “Eres dos personas. Una que mata y otra que ama”, le dice a Willard el personaje encarnado por la actriz gala Aurore Clement, haciendo hincapié en la continua contradicción del ser humano que intenta plasmar Coppola.

En opinión del director, esta secuencia “captura una forma de vida que se está desmoronando, que presagia y esencialmente predice el disparate de la experiencia americana en Vietnam. Estos personajes son como los fantasmas de Buñuel: personas atrapadas en sus antiguos esquemas de pensamiento. Siempre me fascinó esta escena porque aquí, los hombres en el barco realmente dejan la civilización y retroceden en el tiempo”.

La política, como hemos apuntado al principio, también tiene aquí un peso importante. “Luchamos por defender lo que es nuestro”, explica el patriarca de la plantación. “Ustedes, los americanos, luchan por la mayor nada de la historia”.

 

Kurtz sale de las sombras

 

kurtz

 

La nueva versión ofrece, en el tramo final del film, una nueva intervención de Marlon Brando en el papel del coronel Kurtz. Una de las pocas, además, en la que no aparece entre sombras o con la cara pintada.

Kurtz visita a Willard, que está prisionero en una especie de cobertizo metálico (maravilloso el plano de los niños mirando por una rendija), y le lee algunas noticias sobre Vietnam publicadas en Time Magazine . Después le deja salir bajo vigilancia.

“Siempre quisimos agregar un poco más de Brando y creo que esta escena contribuye a establecer la base de su comportamiento o de su demencia, si se prefiere llamarlo así”, explicaba Coppola, que considera este montaje como el definitivo. “En 1979 estábamos aterrorizados por que la película fuese demasiado larga. Era muy extraña y estábamos muy preocupados por habernos desviado demasiado del clásico género de la película de guerra. Además, estábamos bajo mucha presión, amenazados por un desastre financiero. ¡Iban a quitarnos hasta nuestras casas!”, afirma el director, que dos décadas después pudo completar a su gusto una obra que él consideraba inacabada. El “work in progress”, como dice la página web de Cannes, más exuberante y lujoso de toda la historia.

 

Cannes

 

Apocalypse Now Redux. Lunes 29 de enero a las 22:00 en TCM

Diego Soto


Escrito por Jueves 25 enero 2018

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