‘El año más violento’: la moral de Abel Morales

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No es casual que el protagonista de El año más violento se llame Abel Morales. A través de su apellido, el director y guionista J.C. Chandor nos está adelantando de qué va su tercera película (y seguramente la mejor): de lo complicado que es a veces ser una persona íntegra. De las dificultades que entraña progresar en la vida sin mancharse las manos.

En El año más violento, uno de los mejores films de 2014, Chandor nos propone una historia que nos retrotrae a algunas de los grandes títulos de cineastas como Coppola, De Palma o Scorsese: la odisea de un inmigrante que trata de alcanzar el sueño americano medrando en los negocios. A diferencia, sin embargo, de Vito Corleone, Tony Montana o los chicos de Uno de los nuestros, Abel Morales tratará de conseguirlo manteniéndose dentro de los márgenes de la ley, algo que resultará difícil en el Nueva York de principio de los 80, una jungla en la que campan a sus anchas los corruptos y los criminales. La actitud de su mujer, una suerte de Lady Macbeth que trata de empujarle al lado oscuro, tampoco será de gran ayuda.

 

 

A pesar del título, Chandor también se aleja de sus precedentes en el tratamiento del tema. El año más violento hace referencia a 1981, un curso que estuvo marcado por los altísimos índices de criminalidad en la Gran Manzana. Sin embargo, en la película apenas hay sangre, muerte o tiroteos. Al igual que en sus anteriores trabajos, el director prefiere que el drama transcurra en el interior de los personajes, más que en una trama vistosa, y opta en consecuencia por un discurso contenido, pausado, alejado del exhibicionismo, que le emparenta con el aquí es sin duda su referente más claro: Sidney Lumet, uno de los más atinados analistas de la corrupción y los dilemas morales en la gran pantalla.

Sorprende que Javier Bardem (supuestamente por diferencias artísticas) se apeara de un proyecto que estaba pensado para él y que, sólo por el nombre del director, pintaba de maravilla desde el principio. Sin embargo el actor español renunció a ser Abel Morales y, por mediación de Jessica Chastain, el guatemalteco Oscar Isaac pasó a ocupar su lugar. Tanto Isaac como Chastain están estupendos en una película en la que también brillan el habitual colaborador de Chandor en la parte musical (Roger Ebert) y el director de foto Bradford Young. Un film de visión obligada, con el mejor aroma del cine clásico, y con el que su director se coloca (junto a otros como Jeff Nichols, James Gray o Bennett Miller) en el altar de los más interesantes directores americanos de la actualidad.

El año más violento. Miércoles 15 de noviembre a las 22:00 en TCM

Diego Soto


Escrito por Martes 14 noviembre 2017

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