‘Sunset Song’: la tierra es una mujer

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Resulta curioso, y un ejercicio cuando menos interesante, ver Sunset Song (el film de Terence Davies que emitimos este mes en TCM) pocos días después de disfrutar de una de las películas más polémicas de la temporada: Mother!, de Daren Aronofsky. Evidentemente, ambos títulos no tienen mucho que ver. Sin embargo, es imposible no establecer ciertos paralelismos entre ellos al escuchar algunas reflexiones de la voz en off que, a modo de narradora, vertebra la obra de Davies. Particularmente, esta:

 

“Nada perdura salvo la tierra. El mar, el cielo y la gente que en ella habitan son sólo un suspiro. Pero la tierra perduraba. Y, en ese momento, sintió en el crepúsculo que ella era la tierra”.

 

Tanto en el metafórico film de Aronofsky (protagonizado por Jennifer Lawrence) como en la película de Davies (interpretado por la actriz británica Agyness Deyn), los valores de la Madre Tierra están personificados en la figura de la mujer, y a pesar de que, como hemos dicho, los dos títulos son completamente diferentes, merece la pena juntarlos para extraer de ellos la idea principal que sustenta ambos relatos: la generosidad y el sacrificio femeninos como soporte y sostén de nuestro mundo.

 

 

Sunset Song, escrita por Lewis Grassic Gibbon en 1932, no sólo es una de las obras capitales de la literatura de Escocia (en más de una encuesta los escoceses la han elegido como la más popular de su historia), sino que también es recordada por ser una de las pocas novelas de la época en presentar a un personaje femenino verdaderamente fuerte. Una infatigable heroína que sirve a Gibbon para ilustrar la dureza de la vida en el mundo rural a principios del siglo XX.

La protagonista, de nombre Chris Guthrie, es una mujer adelantada a su tiempo que sueña con estudiar y ser maestra. Sin embargo, no tardará en descubrir que, lamentablemente, sus anhelos no tienen mucho futuro en un mundo dominado por los estereotipos de género. “Tendrás que enfrentarte a los hombres sola”, le dice su madre antes de morir, y, efectivamente, ese enfrentamiento marcará la biografía de la talentosa Chris. Primero porque deberá abandonar los libros para cuidar de su tiránico padre (encarnado por Peter Mullan) y después porque tendrá que hacerse cargo de su hijo y su esposo, un joven inicialmente encantador al que los horrores de la guerra acabarán convirtiendo en una especie de monstruo.

 

Sunset Song marido

 

Con el virtuosismo al que nos tiene acostumbrados (recordad que en TCM también estamos emitiendo The Deep Blue Sea), Terence Davies recoge esta historia de penalidades y sufrimiento y se esfuerza en extraer de ella toda la belleza plástica que es habitual en su cine. 130 minutos de delicia visual en los que, con la ayuda del director de fotografía Michael McDonough, el cineasta de Liverpool despliega todos los recursos marca de la casa: interiores delicadamente iluminados por la luz de las velas, a la manera de cuadros del siglo XVIII o fotogramas de Barry Lyndon; elegantes movimientos de cámara que, muchas veces, acaban convertidos en elipsis temporales; bucólicas estampas de los demoledores paisajes escoceses…

En su recurrente búsqueda de la belleza, además, Davies está siendo rigurosamente fiel al espíritu de la obra original. Y es que ahí, precisamente, reside otra de las ideas centrales de Sunset Song: en la necesidad de cierta luz, de ciertas dosis de optimismo, para poder sobreponerse, aunque sea momentáneamente, a tantas sombras. “Hay cosas bellas en el mundo. Bellas porque no perduran y por ello lo son aún más”, dice en un momento dado la voz en off, que no dejará de hacer hincapié durante todo el metraje en esa idea de la fugacidad de los días felices. En la naturaleza inevitablemente efímera de esos rayos de sol del crepúsculo (‘sunset) que cuando llegan no sabemos apreciar. “Tuvimos la última luz del día. Y quizás no la necesitábamos ni le prestamos atención”, vuelve a decir la narradora.

 

SunsetSong atardecer

 

En la historia de Gibbon y Davies será la Primera Guerra Mundial la que, con su negro manto de dolor y muerte, acabe convirtiendo el atardecer en una oscura noche y eliminando todo rastro de esperanza. Nosotros, sin embargo, tenemos la suerte de volver cuando queramos a las imágenes de una estupenda película que vimos por primera vez en el Festival de San Sebastián de 2015 y que, sin duda, merece un  segundo visionado sin las prisas y el cansancio consustancial a este tipo de certámenes. En TCM os damos la oportunidad de que la disfrutéis relajadamente. Estamos seguros de que, también vosotros, caeréis rendidos ante el resplandor del crepúsculo y el melancólico sonido de su canción.

Sunset Song. Martes 7 de noviembre a las 13:25 en TCM

Diego Soto


Escrito por Martes 31 octubre 2017

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