‘Mud’: el amor es una serpiente

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MUD

 

“No confíes en el amor, Ellis. Si no tienes cuidado, te dominará y te arruinará”, le dice su padre al protagonista de Mud, un niño que acaba de entrar en la adolescencia y empieza a descubrir el poder devastador de los sentimientos. Un muchacho que, con la ingenuidad propia de la infancia, se niega a aceptar esa visión tan cínica y pesimista que a veces tenemos los adultos.

Al igual que en Loving, su última película hasta la fecha, Jeff Nichols habla en su tercer film (jueves 8 de junio en TCM) de las dificultades que tiene el amor para progresar en circunstancias hostiles. De las severas heridas que puede infringir la pasión, tan dolorosas en ocasiones como esas mordeduras de serpiente a las que se hace alusión de forma recurrente en el film.

 

Matthew-McConaughey-Mud

 

Ambientada en Arkansas, tierra natal de Nichols, Mud cuenta la historia de dos niños (Ellis y Neckbone) que tienen la orilla del Mississippi como campo de juego. Una amistad que toma como clara referencia las novelas de Mark Twain. “Leí Tom Sawyer a los 13 años y me di cuenta de que Twain había resumido a la perfección lo que se siente siendo un niño”, explicaba en una entrevista de 2013 Nichols, que, a modo de homenaje, bautiza a uno de los personajes de la película con el nombre de Tom Blankenship (el niño real que inspiró el personaje de Huckleberry Finn).

En una de sus correrías por el icónico río (rodar una película en el Mississippi era el principal objetivo del director cuando empezó a escribir el guión), Ellis y Neckbone encuentran en una isla abandonada a un misterioso fugitivo de la justicia, un seductor criminal interpretado por Matthew McConaughey (que justo por esa época empezaba a cambiar radicalmente el rumbo de su carrera). A partir de aquí comienza una aventura con toques de de thriller y neo-noir que, pese a lo atractivo del argumento, en ningún momento pretende ser un film de género.

 

 

El conflicto dramático, la historia de ese fugitivo (Mud) que da nombre a la película, no es más que una excusa. Un pretexto para mostrarnos el desembarco en la adolescencia del desorientado Ellis, un niño formidablemente interpretado por Tye Sheridan que intenta identificar la verdadera cara del amor. ¿Cuál es la naturaleza real de ese sentimiento que empieza a descubrir? ¿Es una empresa que no vale la pena, una travesía condenada de antemano al naufragio, como el matrimonio de sus padres, o por el contrario es la única fuerza capaz de proporcionar algo de esperanza en un mundo que parece derrumbarse? Movido por esta necesidad de búsqueda, Ellis se implicará hasta las últimas consecuencias en la odisea de Mud y se empeñará en demostrar que las palabras de su padre son falsas. Un viaje que le llevará a descubrir que el amor, sí, puede ser sinuoso como una serpiente de boca de algodón, que puede incluso herirte, pero que no tiene por qué matarte.

 

Tye sheridan

 

Mud se estrenó, con muy buena críticas, en el Festival de Cannes de 2012, y presenta algunas de la líneas maestras que han convertido a Nichols en uno de los autores más interesantes del cine moderno. Un cineasta que, como nos recordaba Borja Cobeaga en una entrevista que emitimos recientemente, es capaz de aportar una mirada propia sin necesidad de dar la espalda al gran público.

En esta película, una historia que de nuevo transcurre en la América profunda de la que Nichols procede, vuelve a sobresalir su contención narrativa y su excelente trabajo con los actores. Además, el director colabora de nuevo con habituales de su cine como el músico David Wingo y Michael Shannon, y, al igual que sucediera en Take Shelter, también propone un estimulante y enigmático final abierto a interpretaciones. En resumen: no se os ocurra perdérosla.

Mud. Domingo 19 de noviembre a las 18:25 en TCM

Diego Soto


Escrito por Lunes 5 junio 2017

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