La asombrosa historia de ‘Bernie’, el inquilino homicida de Richard Linklater

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Que la realidad siempre supera la ficción, y que por tanto suele ser el mejor material con que construir esta última, es una verdad indiscutible. Una máxima que queda demostrada con la permanente necesidad de guionistas y directores de buscar inspiración en hechos verídicos. Lo que suele ser menos común (aunque a veces sucede) es que la ficción determine la realidad. Que una película o una serie condicione el discurrir de lo que acontece a este lado de la pantalla.

La asombrosa historia de Bernie Tiede (el protagonista de Bernie, el film que emite TCM este sábado) es un extraño ejemplo de relato reversible. Un suceso que primero fue sólo eso, una noticia en los periódicos; después se convirtió en una estupendo largometraje de Richard Linklater y, por último, a raíz del estreno del film, acabó deviniendo en un culebrón judicial del que, seguramente, todavía faltan capítulos por escribir.

Si no habéis visto la película, o si la habéis visto y no sabéis lo que pasó después de que se estrenara, os invitamos a seguir leyendo. Lo que viene a continuación (ojo a los spoilers) es una increíble historia más grande que la vida. O que la ficción.

 

Capítulo 1: el crimen

 

NUGENT TIEDE

 

Nacido en 1958 en Abilene (Texas), Bernhardt Tiede II se instaló en la pequeña localidad de Carthage en 1985. Pese a su condición de forastero, y a lo macabro de su ocupación (trabajaba en la funeraria), Bernie no tardó en ganarse el cariño de la comunidad gracias a su extraordinario don de gentes y a su afán por implicarse en todos los eventos locales: cantaba en los entierros, ayudaba en la iglesia, dirigía musicales… Regordete, risueño y muy amanerado (reprimía su homosexualidad), el voluntarioso Bernie era, hablando en plata, el perejil de todas las salsas, y su vecinos le adoraban.

En 1990 Bernie conoció a la otra protagonista de esta historia: la víctima (aunque para los habitantes de Carthage represente más bien el papel de villana). Marjorie Nugent acababa de perder a su marido, un acaudalado magnate del petróleo, y en el transcurso del funeral trabó amistad con Tiede, algo que sorprendió sobremanera al resto del pueblo. La anciana señora Nugent era conocida por su carácter arisco y su incapacidad para empatizar con los demás, y ni siquiera sus parientes (hijos, nietos, hermanas) se relacionaban con ella. En otras palabras, todo el mundo la odiaba. Sin embargo, extrañamente, estos dos polos opuestos se atrajeron y Bernie y Marjorie entablaron una peculiar amistad que, a pesar de la diferencia de edad, se prolongó durante 6 años.

 

Nugent

 

Durante ese tiempo, la relación se volvió tan estrecha (y tan enfermiza) que Bernie tuvo que abandonar la funeraria para dedicarse exclusivamente al cuidado de la anciana: la acompañaba en sus lujosos viajes, comía con ella, llevaba sus cuentas… Fascinada por la compañía de su nuevo amigo, Marjorie decidió desheredar a toda su familia y legó todos sus bienes a Bernie, que durante esos años no dudó en comprarse una avioneta con el dinero de la señora Nugent. Sin embargo, en 1996 todo se torció. El carácter despótico y posesivo de Marjorie Nugent empezó a aflorar de nuevo y el afable Bernie, incapaz de soportar el trato que la anciana comenzó a dispensarle, le disparó cuatro tiros con un rifle del calibre 22.

Asustado por el crimen que acababa de cometer, Bernie encerró a la señora Nugent en un congelador y decidió seguir su vida como si nada hubiese pasado. Inventando excusas cada vez que le preguntaban por ella, Bernie se reintegró en las tareas de la comunidad y empezó a utilizar el dinero de la fallecida para ayudar a sus vecinos: donó dinero a la iglesia, proporcionó financiación para abrir negocios locales… En total, se gastó 500.000 dólares en echar una mano a los demás hasta que, en agosto de 1997, el cuerpo de Marjorie fue encontrado y Bernie fue enviado a prisión.

 

Condenado

 

Ni que decir tiene que, al conocer los hechos, los 6.000 habitantes de Carthage entraron en shock. Sin embargo, nunca tuvieron ninguna duda de a quién apoyar en esos delicados momentos. Pese a lo evidente del crimen, los vecinos de la localidad no podían permitir que su hijo predilecto acabara en la cárcel, y menos aún por acabar con Marjorie Nugent, de modo que, en busca de la necesaria imparcialidad, el fiscal del distrito Danny Buck Davidson tuvo que juzgar al asesino en una localidad situada a casi cien kilómetros. “No hubiera podido encontrar a doce ciudadanos en todo el condado capaces de condenarle”, aseguró Davidson.

Finalmente, Bernie Tiede fue procesado en la localidad de San Augustine y declarado culpable por un jurado popular. La pena que se le aplicó fue demoledora: cadena perpetua. Desconsolados, sus numerosos fans gritaban su nombre a la salida del juicio: “Te queremos, Bernie”.

 

Capítulo 2: la película

 

Jack Black

 

En enero de 1998 (antes, por lo tanto, de que Bernie fuera condenado) el periodista Skip Hollandsworth escribió un reportaje sobre el caso en la revista Texas Monthly. Impresionado por la historia, el también tejano Richard Linklater se puso en contacto con Hollandsworth y, tras hablar con él, decidieron convertir ese reportaje en un guión cinematográfico redactado a cuatro manos.

Como suele pasar en muchas ocasiones, el guión estuvo guardado en un cajón durante más de una década hasta que, en otoño de 2010, Linklater consiguió los seis millones de dólares que necesitaba para rodar el proyecto. Jack Black interpretó a Bernie, Shirley MacLaine a Marjorie Nugent y los vecinos reales de Carthage aportaron sus testimonios sobre el caso. El resultado final (no os lo perdáis) fue una refrescante mezcla de falso documental y comedia negra por el que un soberbio Black acabaría nominado al Globo de Oro. Sin embargo, ese no fue el principal logro de la película. Y es que las consecuencias judiciales que tendría el estreno del film terminarían relegando sus méritos artísticos a un segundo plano.

 

 

Capítulo 3: la revisión del caso

 

Libertad

 

Bernie se estrenó en Estados Unidos en primavera de 2012 y, como le sucediera a Richard Linklater años atrás, una espectadora se mostró especialmente conmovida por el caso: la abogada Jodi Cole. Tras ver el film, Cole no dudó en ponerse en contacto con el director y explicarle su postura: era imposible que alguien con el buen talante de Bernie cometiera semejante homicidio de forma premeditada. Tenía que haber algo, un atenuante, que explicara ese rapto repentino de locura.

Tras la llamada de Cole, Linklater visitó a Tiede en la cárcel (ya llevaba 13 años encerrado) y le contó la teoría de la abogada. Bernie dio su consentimiento para que revisaran el caso y, en poco tiempo, Cole dio con ese motivo oculto que había hecho explotar al asesino: Bernie resultó haber sido víctima de abusos sexuales desde los 13 a los 18 años. Según el psiquiatra Richard Pesikoff, ese trauma le había hecho “perder el control de sus emociones y su comportamiento” y le había llevado a sufrir el día del crimen “una experiencia psicológica disociativa”.

 

Arma

 

Jack Black y Linklater se volcaron en la revisión del caso y llegaron a poner dinero de su bolsillo para financiar todos los gastos. El propio fiscal Davidson (interpretado por Matthew McConaughey) declaró que si en su día hubiera tenido conocimiento de esos abusos sexuales jamás habría pedido la cadena perpetua. Finalmente, en mayo de 2014, un tribunal declaró que el crimen de Bernie había sido producto de una “pasión repentina” y revocó la cadena perpetua. La pena que correspondía a ese delito eran 20 años de prisión, pero dado el buen comportamiento del recluso se le permitía que abandonara la cárcel de inmediato con una condición: debía mudarse a la casa de Richard Linklater.

Curiosamente, Linklater nunca temió vivir con un asesino. Habilitó para Bernie el garaje de su vivienda en Austin e incluso le encomendó el cuidado de sus hijas cuando tenía algún compromiso. “Desprendía energía positiva dentro de un entorno negativo”, dijo Linklater la primera vez que visitó a Bernie en prisión. Tan positiva, añadimos nosotros, como la humanidad que demostró el cineasta implicándose en la ayuda del ex-recluso. ¿Cuántos directores conocéis que hayan acabado viviendo con su personaje? ¿Y con un personaje homicida?

 

Capítulo 4: la vuelta a prisión

 

Bernie Tiede tears up as his uncle Elmer Doucet denies sexually abusing him as a child during day nine of Tiede's new sentencing trial, on Monday April 18, 2016, at the Rusk County Justice Center in Henderson. (Michael Cavazos/News-Journal Photo)

 

Nos habría gustado, tal vez, que la historia hubiera acabado en el capítulo anterior. Que el relato de Bernie hubiera terminado en ese garaje de Richard Linklater en el que nuestro protagonista encontró inesperado refugio tras década y media de cárcel. Sin embargo, la historia no acabó ahí. Los familiares de Marjorie Nugent, indignados por la revisión del caso, no lo permitieron. Consideraron que el resplandor de Hollywood, la intervención de estrellas como Jack Black, Matthew McConaughey o Linklater, había deslumbrado a las autoridades y exigieron una nueva revisión.

Como Jodi Cole en su día, la acusación entendió que la clave estaba en el retrato psicológico de Bernie, y aportaron la opinión de otro psiquiatra que trazó un perfil muy diferente del asesino: no sólo minimizó (e incluso puso en duda) los efectos de los abusos sexuales, sino que describió a Bernie como alguien “narcisista y anti-social”. Además, presentaron determinados movimientos bancarios que demostraban que el acusado había robado más dinero del registrado durante sus años con la señora Nugent, y que incluso se había abierto una cuenta en Suiza.

En abril de 2016, un nuevo jurado popular decretó el reingreso en prisión de Tiede. La sentencia: otra vez cadena perpetua. “Justicia 1- Hollywood 0”, celebró la nieta de Marjorie Nugent al conocer que el asesino de su abuela volvía a la cárcel. “Le robó su vida, le robó su dinero y, en la película, le robaron su reputación, su dignidad”, añadió.

Inmóvil, un Bernie Tiede con el pelo ya completamente blanco acató el fallo del jurado con la mirada perdida. Después, abrazó a su abogada y le pidió que cuidara de su mascota: un periquito.

Dada la voluntad de sus defensores de seguir apelando, es probable que el caso aún dé muchas vueltas. Que Bernie vuelva a salir a la calle. Quién sabe. Lo que también es probable es que, conociendo la afición de Richard Linklater por retomar historias pasadas (Antes del amanecer, Boyhood, Movida del 76…), todos esos nuevos acontecimientos queden plasmados en una nueva entrega de las desventuras de Bernie. Si así ocurre, aquí estaremos para verlo. Y para contarlo.

Bernie. Jueves 22 de junio a las 22:00 en TCM

Diego Soto


Escrito por Jueves 18 mayo 2017

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