Detrás de las cortinas en un ‘Crimen perfecto’

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Grace Kelly

 

“Sobre esta película podemos pasar rápidamente, pues no tengo gran cosa que decir”, respondió Hitchcock cuando, en su famosa conversación con Truffaut, el cineasta francés le preguntó por Crimen perfecto. Efectivamente, Hitch nunca demostró mucho interés por un film en el que su sello autoral, al tratarse de una adaptación de una obra teatral de Frederick Knott, era supuestamente menor. Sin embargo, es evidente que el mago del suspense (al igual que acostumbraban a hacer otros genios como, por ejemplo, John Ford) exageraba (tal vez por esnobismo) su indiferencia hacia un título que logró lo que no consiguieron mucho de los regímenes alimenticios a los que sometió en su vida: hacerle perder, a causa de la ansiedad, casi 9 kilos de peso.

El rodaje no fue excesivamente largo (36 días), y tampoco entrañó grandes dificultades logísticas ya que debido a su tono eminentemente teatral se desarrolló prácticamente en un solo escenario. Sin embargo, hubo una escena que al perfeccionista Hitchcock, que siempre tenía la película en su cabeza antes de que se rodara, se le atragantó especialmente. Una secuencia que le llevó toda una semana filmar (una quinta parte del tiempo total de rodaje) y en la que, efectivamente, Grace Kelly compartía protagonismo con unas afiladas tijeras.

 

 

El problema, como hemos adelantado antes, estribaba en que la idea que Hitchcock tenía en mente y el resultado final no acababan de encajar. El director no dejaba de hacer prueba tras prueba y ninguna le satisfacía por completo. Además, la película nació con la idea de ser proyectada en 3D (de ahí esa mano extendida de Grace Kelly pidiendo ayuda al público) y Hitchcock se vio obligado a usar una cámara especial de gran tamaño que dificultaba la obtención de determinadas tomas y ángulos.

La presentación del arma homicida también fue fuente de conflictos. Pese a que el cuello de Grace Kelly, lastimado tras tantos ensayos, presentaba ya moratones, Hitchcock tenía claro que había que insistir en esa particular búsqueda de la perfección. Cada detalles, cada elemento, debía cuidarse de forma concienzuda. Especialmente las tijeras. “Eso ha estado bien, pero no hay suficiente brillo en las tijeras, y un asesinato sin el destello de unas tijeras es como unos espárragos sin salsa holandesa. Insípido”, dijo tras una de las múltiples pruebas fallidas en una cita que ha quedado para la posteridad.

 

Rodaje

 

El otro contratiempo relativo a esta escena (sin duda una de las más icónicas de la filmografía de su autor) tuvo que ver con el vestuario de Grace Kelly. Hitchcock también se esforzó al máximo en cuidar este aspecto, e hizo que los colores de la ropa de su protagonista fueran oscureciéndose a medida que la trama avanzaba (tonos brillantes y alegres al principio; más apagados a medida que la historia se ensombrecía).

Para la secuencia del crimen, Hitchcock había elegido una elegante bata de terciopelo, un tejido que proyectaba la luz de un modo que a él le interesaba especialmente. Sin embargo, cuando Kelly vio la prenda la consideró totalmente inapropiada, como podemos leer en la biografía de Hitchcock que escribió Donald Spoto. “No me gustaba, y le dije que no me parecía correcta para esa escena -recordaba la actriz-. No creía que esa mujer se fuera a poner una bata elegante si se despertaba en medio de la noche para responder el teléfono, y menos aún si no había nadie más en el apartamento”.

Hitchcock se quedó pensando en las palabras de la joven, con quien nunca antes había trabajado, y preguntó: “¿Qué harías tú? ¿Qué te pondrías para responder el teléfono?”. Ella respondió: “Nada. Descolgaría vestida únicamente con mi camisón”.

Ante la lógica aplastante de la reflexión, Hitchcock, poco abierto a las sugerencias de los actores, optó sin embargo por abandonar la idea de la bata. Y en las siguientes películas con el director (La ventana indiscreta, Atrapa a un ladrón) Grace Kelly se encargó personalmente de los temas relativos a su ropa con el diseñador de vestuario.

Crimen perfecto. Domingo 30 de julio a las 12:20 en TCM

Diego Soto

 


Escrito por Miércoles 10 mayo 2017

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