Día Internacional de la Poesía: versos de cine

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cine y poesía

 

Este martes 21 de marzo, sólo unas horas después de que el comienzo de la primavera insuflara algo de romanticismo en nuestras venas, se ha celebrado el Día Internacional de la Poesía, una jornada que la Unesco dedica desde 1999 a todos los poetas y poetisas del mundo. El cine, por supuesto, siempre preparado para absorber ideas de cualquier disciplina artística, ha encontrado desde sus inicios inspiración en el lenguaje poético, y son varias las películas íntimamente ligadas a este género literario. A continuación, y para unirnos a la celebración de esta jornada, adjuntamos algunos ejemplos de confluencias entre poesía y séptimo arte, algunos de los cuales se pueden disfrutar en nuestro canal.

 

Esplendor en la hierba (1961)

 

En Esplendor en la hierba Elia Kazan cuenta la historia de dos jóvenes enamorados (Natalie Wood y Warren Beatty) a los que diversas circunstancias (las diferencias sociales, la presión familiar, la represión sexual de la época…) les condenan a un romance sin futuro. La película toma su título de un poema de William Wordsworth  que reflexiona sobre el gran tema del film: lo efímero del presente, de la juventud, y la eterna permanencia de esa felicidad perdida en la memoria. El poema, titulado Atisbos de la inmortalidad en los recuerdos de la primera infancia, dice así: “Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante / hoy esté por siempre oculto a mis miradas, / aunque nada pueda hacer volver la hora / del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, / no debemos afligirnos, pues encontraremos / fuerza en el recuerdo”.

 

 

 

Días de vino y rosas (1962)

 

Largos no son los días de vino y rosas, de un nebuloso sueño surge nuestro sendero y se pierde en otro sueño“. Un año después de que Natalie Wood reflexionara sobre la fugacidad de la dicha en Esplendor en la hierba, Lee Remick hacía algo similar en Días de vino y rosas, el drama sobre el alcoholismo que co-protagonizaba junto a Jack Lemmon (y que emite TCM el 5 de abril). Los versos pertenecen al poema Vitae summa brevis spem nos vetat incoare longam, escrito por el autor del siglo XIX Ernest Dowson. Además de dar título al film de Blake Edwards, el poema también inspiró su tema musical principal, obra de Johnny Mercer y Henry Mancini y ganador del Oscar a mejor canción.

 

 

 

 

El club de los poetas muertos (1989)

 

A lo mejor nos estamos poniendo un poco pesados con el ‘carpe diem’, pero es que, a pesar que la película de Peter Weir también abogue por aprovechar el momento presente, no podíamos dejar de incluirla en un post que fusiona cine y poesía. Para la memoria, sobre todo, queda ese momento final en el que los alumnos de Robin Williams, en protesta por la expulsión del profesor y por la moral excesivamente férrea de la institución en la que estudian, se suben a las mesas del aula y recitan el ¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! de Walt Whitman.

 

 

 

Apocalypse Now (1979)

 

En 1925, T.S. Eliot escribía el poema The Hollow Men (Los hombres huecos) inspirándose en El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad y, más concretamente, en el personaje de Kurtz. Más de medio siglo después, Francis Ford Coppola adaptaba la novela de Conrad (trasladándola del continente africano a la Guerra del Vietnam) y hacía que el propio coronel Kurtz leyera los versos de Eliot: “Somos los hombres huecos / somos los hombres rellenos / apoyados uno en otro / la mollera llena de paja. ¡Ay! / Nuestras voces resecas, cuando / susurramos juntos / son tranquilas y sin significado / como viento en hierba seca / o patas de ratas sobre cristal roto / en la bodega seca de nuestras provisiones. / Figura sin forma, sombra sin color, / fuerza paralizada, gesto sin movimiento“.

Aunque os adjuntamos la escena en cuestión, podéis disfrutar de Apocalypse Now al completo (versión Redux) este viernes 24 de marzo en TCM.

 

 

Un mundo de fantasía (1971)

 

En Un mundo de fantasía, la versión de Charlie y la fábrica de chocolate protagonizada por Gene Wilder (este lunes 27 de marzo en TCM), Willy Wonka demostraba que no sólo era un genio de la confitería, sino también una persona extraordinariamente leída. La película está llena de referencias a poetas como John Keats, William AlinghamArthur O’Shaughnessy, además de guiños a novelistas o dramaturgos como Oscar Wilde o William Shakespeare. Todas esas referencias no están en el libro de Roald Dahl, que también ejercía como guionista, y se piensa que fueron introducidas por el co-guionista (no acreditado) David Seltzer.

 

 

 

El Dorado (1966)

 

En El Dorado (19 de abril en TCM), Howard Hawks no sólo tomaba prestado el título del poema de Edgar Allan Poe. El personaje de Mississippi (interpretado por un joven James Caan) recitaba en el film diversas partes de una obra que Poe escribió en la época de la fiebre del oro, con la metafórica intención de retratar la búsqueda (infructuosa) de la felicidad.

“Conocía a un jockey mexicano que solía recitar el poema”, explicaba Hawks. “Todo el mundo se imagina El Dorado como un tesoro al final del arco iris. Pero en realidad cada uno tiene su idea de lo que le reserva el final del arco iris. Jimmy Caan lo recitaba de una forma encantadora, así que valía la pena utilizarlo”.

El film se abría con una canción interpretada por George Alexander and the Mellomen que adaptaba libremente el poema del escritor americano.

 

 

 

Diego Soto

Escrito por Martes 21 marzo 2017

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