El final improvisado de ‘El séptimo sello’

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septimo sello rodaje

 

Profundamente influido por el ambiente religioso en el que creció (era hijo de un pastor luterano), Ingmar Bergman decidió a finales de los 50 dar un giro a su cine y tratar de responder las grandes preguntas sobre la existencia que le obsesionaban desde la niñez. “He hecho suficientes comedias. Es hora de hacer otra cosa. No me importa el dinero”, escribió en su cuaderno de trabajo poco después de ganar el premio especial del jurado en de Cannes por Sonrisas de una noche de verano, una obra de la que se destacó su “poético humor”.

Movido por esta inquietud metafísica, Bergman recuperó una obra de teatro que él mismo había escrito en 1954 (Wood Painting) y a partir de ella escribió el guión de El séptimo sello, una obra maestra que plasmaba la obsesión del director sueco por el final de la vida y que, paradójicamente, concluye con una escena (aquella en la que los protagonistas del film caminan colina arriba con la Muerte) que fue totalmente improvisada.

 

bergman y muerte

 

Al igual que el famoso arranque con la partida de ajedrez, el plano de la Muerte y de su víctimas subiendo un cerro con las manos entrelazadas se rodó en Hovs Hallar, un bello paraje en la costa meridional de Suecia. “Hovs Hallar, con esas montañas que llegaban literalmente a la orilla del mar, le pareció perfecto a Bergman. También le gustaba filmar en esa provincia (Escania) porque la luz era más suave que en otros lugares más al norte”, señala Peter Cowie en una de las biografía del cineasta.

La luz, precisamente, fue el motivo de que Bergman decidiera ese día alterar el plan de rodaje, o más bien prolongarlo, porque minutos antes de filmar ese plano el equipo ya había dado por terminada la jornada. Sin embargo, una nube lo cambió todo. El propio Bergman lo cuenta mucho mejor que nosotros.

 

“Habíamos recogido porque se acercaba una tormenta. Entonces, de repente, avisté una extraña nube. Gunnar Fischer (el director de fotografía) volvió rápidamente a colocar la cámara en su sitio. Varios de los actores ya se habían retirado al hotel en que nos alojábamos, así que algunos operadores y una pareja de turistas ocuparon su lugar, sin tener ni idea de qué iba todo aquello. Más tarde, la imagen se haría muy famosa, pero fue improvisada en sólo unos minutos”.

 

Como subraya Bergman, el plano (que adjuntamos en este vídeo) acabó siendo uno de los más representativos del autor nórdico, algo que demuestra que en el cine, como en todos los campos de la vida, hay otra fuerza de orden metafísico con la que siempre hay que contar: la fortuna.

 

 

El séptimo sello. Jueves 28 de septiembre a las 22:00 en TCM

Diego Soto

 


Escrito por Jueves 9 marzo 2017

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