‘And the winner is…’: mejor fotografía

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Con la ceremonia de los Oscar cada vez más cerca, seguimos repasando clásicos que se llevaron el máximo galardón de la Academia de Hollywood en alguna de sus principales categorías. Tras dedicar el lunes a los mejores guiones, hoy martes damos un paso más allá y nos fijamos en cómo se las apañaron los más reputados directores de fotografía para trasladar a la pantalla las historias que les fuero confiadas. Atención porque la selección, ya lo veis, es de aúpa. Algunos de estos títulos, de hecho, suelen encabezar los rankings de películas más brillantemente fotografiadas del séptimo arte.

 

Bonnie y Clyde, Burnett Guffey (12:30)

 

Tras ganar el Oscar en 1954 por un film en blanco y negro (De aquí a la eternidad), Burnett Guffey ganó su segunda estatuilla en 1968 por una historia a todo color: la protagonizada por la pareja criminal que formaban Bonnie Parker y Clyde Barrow.

Guffey, un experimentado profesional que llevaba trabajando en Hollywood desde los años 20, chocó en un principio con el estilo renovador de Arthur Penn, que quería utilizar sobre todo luz natural y darle a la película el tono más crudo y realista posible. Penn y el productor Warren Beatty llegaron incluso a prescindir temporalmente de Guffey, pero finalmente el director de fotografía se plegó a sus deseos y logró impregnar el film de un tono que parecía capturar la textura de los años 30 y al mismo tiempo resultaba rabiosamente contemporáneo.

 

 

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Barry Lyndon, John Alcott (14:20)

 

Cuando Stanley Kubrick, un enfermizo amante de los retos, se planteó llevar a la gran pantalla una historia ambientada en el siglo XVIII, un tema le obsesionaba por encima de todos los demás: la luz. El principal desafío de su película debía ser, de hecho, mostrar al público la Europa de 1760 en las misma condiciones en que la disfrutaron (o padecieron) los europeos de entonces. Es decir, sin bombillas, ni focos, ni fluorescentes. Sin luz eléctrica.

Inspirándose en cuadros de pintores de la época como William Hogarth, Kubrick y el director de fotografía John Alcott intentaron aprovechar al máximo la luz natural, un empeño que les llevó incluso a rodar algunas escenas nocturnas a la luz de las velas. Para ello, como explicamos aquí, tuvieron que recurrir a tecnología no utilizada hasta la fecha y que pidieron prestada a la NASA.

 

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Días del cielo, Néstor Almendros (17:20)

 

Cautivado por sus trabajos para realizadores de la ‘nouvelle vague’ como Truffaut o Rohmer, el también perfeccionista Terrence Malick (otro enamorado de la luz natural) recurrió para su film Días del cielo a un director de fotografía español: Néstor Almendros. El resultado es una de las más hermosas colecciones de imágenes nunca vistas en el cine, muchas de ellas rodadas en la llamada ‘hora mágica’. “En realidad, la hora mágica no es una hora. Más bien son veinte minutos”, explicaba Almendros refiriéndose a ese breve lapso de tiempo que sigue a la puesta del sol, el momento preferido de Malick para rodar.

Con un plan de trabajo tan ajustado, a nadie extrañará que la filmación se demorara en exceso, y que Almendros, que previamente se había comprometido con Truffaut para trabajar en El amante del amor, tuviera que ceder su puesto a Haskell Wexler en la recta final del proyecto.

 

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Espartaco, Russell Metty (18:55)

 

El prolífico Russell Metty (más de 150 películas en su filmografía) se incorporó al equipo de Espartaco después de haber rodado clásicos como Sed de mal, La fiera de mi niña o Sólo el cielo lo sabe. Semejante currículum, sin embargo, suponía más un problema que una ventaja para un joven Stanley Kubrick cargado de nuevas ideas. Metty, un veterano artesano habituado a las reglas de los estudios, había sido contratado para el trabajo por Anthony Mann (el director elegido en primer lugar por Kirk Douglas) y Kubrick no conectó en ningún momento con él, principalmente porque consideraba su estilo demasiado clásico. Metty, por su parte, tampoco podía entender el excesivo control que el cineasta se empeñaba en mantener sobre la iluminación y la composición de los planos, y ambos profesionales mantuvieron una relación más que tensa, hasta el punto de que hay quien dice que un agotado Metty optó por mantenerse en un segundo plano mientras Kubrick hacía su trabajo.

 

 

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Apocalypse Now Redux, Vittorio Storaro (22:00)

 

Apocalypse Now fue la primera película internacional importante de Vittorio Storaro, que había despertado la admiración de Coppola gracias a films como El último tango en ParísNovecento y, sobre todo, El conformista. Sin sospechar lo que le esperaba, Storaro se embarcó en un rodaje infernal en Filipinas que acabó prolongándose muchos más meses de lo previsto y que, sin embargo, dio como resultado final uno de los trabajos más espectaculares de la historia. Recreando la lucha de civilizaciones a través de una confrontación simbólica de luz artificial (en representación de los Estados Unidos) y luz natural (en representación de Vietnam), Storaro nos ofrece un impresionante retrato de la selva, de la guerra, del horror… en el que comienzan predominando los colores cálidos (unos intensos rojos, naranjas y amarillos) y que acaba, como la historia, desembocando en unos tenebrosos claroscuros que hubiera firmado el mismísimo Caravaggio.

 

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And the winner is… Del lunes 20 al domingo 26 de febrero en TCM

Diego Soto


Escrito por Domingo 12 febrero 2017

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