‘And the winner is…’: mejor película extranjera

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Sorrentino interior

 

Seguramente sea el apartado que menos entusiasmo despierta entre los americanos, pero es el que más alegrías nos ha dado a los españoles y, muchas veces, el que aporta los títulos más interesantes al palmarés. Este jueves, dentro de nuestro especial And the winner is…, emitimos algunos films ganadores del Oscar a mejor película en lengua no inglesa, una categoría a la que (os recordamos) pertenece el pack de DVD’s que podéis ganar gracias al concurso que hemos convocado en Twitter (más información aquí). Estas son las tres películas que hemos seleccionado.

 

Ladrón de bicicletas (19:15)

 

Para la mayoría de estudiosos, uno de los films más emblemáticos (si no el más) del neorrealismo italiano, la corriente surgida tras la Segunda Guerra Mundial como reacción al cine del fascismo. Un movimiento que nacía en 1945 con Roma, ciudad abierta y que buscaba plasmar la cotidianeidad del individuo por encima de cualquier artificio. Es sin duda el caso de la historia de Antonio, un parado que, después de conseguir un empleo tras dos años desocupado, sufre el traumático robo de su bicicleta, herramienta indispensable para desempeñar su oficio de cartelero.

Sacando la cámara a la calle, y utilizando actores no profesionales, Vittorio De Sica utiliza la odisea de este pobre trabajador para denunciar la complicada situación de la clase obrera de la posguerra. Además de ganar el Oscar a mejor film extranjero, Ladrón de bicicletas también estuvo nominada a mejor guión. El autor del texto era Cesare Zavattini, colaborador de De Sica en la mayoría de sus trabajos.

 

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Ida (20:40)

 

Ganadora del Oscar a mejor película en habla no inglesa hace solo dos años (2015), Ida también estuvo nominada por su estupenda fotografía en blanco y negro, tan hermosa como peculiar. El director Pawel Pawlikowski y el camarógrafo Lukasz Zal optaron por utilizar el formato 4:3, dejando muchísimo aire por arriba en cada encuadre y eliminando los movimientos de cámara, una decisión que, según Pawlikowski, obedecía al hartazgo que le producía el frenesí de cierto cine contemporáneo. “Quería hacer un filme contemplativo y atemporal. Me interesaba hacer una película que, aunque está encuadrada dentro de un contexto histórico determinado, fuera intemporal y universal”, declaraba en una entrevista a la revista Caimán.

La película, protagonizada por una joven novicia que da título al film, explora temas tan complejos como la religión, el pasado y la identidad y escarba en cuestiones incómodas como la colaboración polaca con el régimen nazi durante el Holocausto.

 

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La gran belleza (22:00)

 

Si existiera un antónimo del neorrealismo, la corriente de la que hablábamos hace unas líneas a propósito de Ladrón de bicicletas, sin duda Paolo Sorrentino sería su más fiel representante. Y es que la Roma que el director más cotizado del cine italiano nos presenta en La gran belleza es radicalmente opuesta a la de Vittorio De Sica. Una ciudad vibrante, fastuosa, monumental, llena de personajes excesivos, que se asemeja mucho más (las comparaciones son obvias) a la mostrada por Fellini en clásicos como La dolce vita. Una urbe retratada a través de ampulosos e inverosímiles movimientos de cámara que, sin embargo, pese a tanta majestuosidad, se encuentra atrapada, como el protagonista de la película Jep Gambardella, en su propia decadencia. En un hastío vital y una nada en la que sólo brilla esporádicamente el recuerdo y el anhelo del pasado.

 

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And the winner is… Del lunes 20 al domingo 26 de febrero en TCM

Diego Soto


Escrito por Viernes 10 febrero 2017

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