Sophia Loren

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“Una mujer emancipada es una mujer que trabaja”, recordaba ante los periodistas Sophia Loren en 1994, cuando le concedieron en el Festival de Cine de Berlín un Oso de Oro por toda su carrera. La actriz italiana sabía perfectamente de lo que estaba hablando porque el trabajo, la emancipación y la búsqueda del reconocimiento, tanto personal como artístico, han sido las constantes de su vida.

La pequeña Sofia Villani Scicolone creció durante la guerra y la posguerra, tímida y desgarbada, entre bombardeos y carencias. En 1949 participó en un concurso de belleza. No salió elegida como reina del concurso, pero sí fue una de las damas de honor, y así comenzó su leyenda. Dio unas clases de interpretación; hizo algunas pruebas fotográficas y se marchó a Roma para participar como extra en una gran superproducción: Quo Vadis, el film que protagonizaban Robert TaylorDeborah Kerr. En la capital italiana salió retratada en fotonovelas con el nombre de Sofia Lazzaro e intervino en pequeños papeles en el cine. Fue el director Goffredo Lombardo quien eligió su nombre artístico. Necesitaba un apellido corto y fácil. En su oficina había un cartel con una actriz sueca llamada Märta Torén y decidió cambiar la ‘t’ por una ‘l’. Así nació Sophia Loren.

De la mano del productor Carlo Ponti, que se convertiría después en su marido, comenzó a rodar sus primeros éxitos (El oro de NápolesLa ladrona, su padre y el taxista). Pronto dio el salto a Hollywood. “Cuando me fui a Estados Unidos era muy joven. Tenía 22 años cuando llegué así que tuve que aprender mucho y tuve que adaptarme a cómo trabajaban. Intenté asimilar el método que ellos usaban, pero, al final, cuando trabajaba en una película, el equipo parecía italiano porque me seguían a todas partes, hiciera lo que hiciera”, explicó sonriendo en Berlín.

Sus películas junto a Marcello Mastroianni (Matrimonio a la italianaLos girasolesUna jornada particular) se han convertido en una de las señas de identidad del cine italiano. “Yo he trabajado toda mi vida y mi forma de trabajar me ha hecho sentir como un hombre, con mucha responsabilidad en cosas importantes. Si eso me da derecho a ser feminista pues soy feminista”, afirmaba tajante ante los periodistas la mujer que deseó durante años convertirse en madre y formar una familia, algo que logró después de mucho sufrimiento y frustraciones.

Su autobiografía se titula como uno de sus grandes éxitos en el cine: Ayer, hoy y mañana, el film de Vittorio de Sica que rodó en 1963, pero habría que añadir la palabra “siempre” para que el retrato de esta napolitana universal quedara eternamente incompleto, que nunca se cerrara, abierto para que las futuras generaciones aprecien infinitamente su descomunal talento artístico.

 


Escrito por Viernes 27 enero 2017

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