El sospechoso final de ‘Sospecha’

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Sospecha

 

Pese a la lógica veneración que todos sentimos por la obra de Alfred Hitchcock, en la que cuesta encontrar algo que no funcione como el perfecto mecanismo de un reloj, hay que reconocer que hay un momento que, cuando menos, causa cierto desconcierto cada vez que se revisita (atención porque a partir de aquí todo son spoilers). Nos referimos al final de Sospecha (1941), un film que, bromeando, Hitchcock consideraba su “segunda película película inglesa en Hollywood después de Rebeca” y que se basaba en la novela Before the Fact, escrita por el también británico Francis Iles.

El tema que vertebraba el libro de Iles era, en realidad, sensiblemente diferente al de la película, y por ahí vinieron algunos de los problemas que acabaron cristalizando en la extraña y apresurada resolución de la historia. Mientras que la novela contaba, básicamente, el drama de una víctima que descubre que su marido quiere matarla, la película relata la paranoia de una mujer que piensa que su esposo es un asesino, una sospecha que (condicionada en gran medida por la presencia de Cary Grant en el papel protagonista) resulta ser equivocada, tal y como se aclara en esa acelerada conclusión.

 

leche

 

En el famoso libro-conversación Hitchcock-Truffaut, el propio director confiesa que la idea que tenía para el final era distinta.

 

“Cuando al final del film Cary Grant lleva el vaso de leche envenenada, Joan Fontaine estaría escribiendo una carta a su madre: ‘Querida mamá, estoy desesperadamente enamorada de él, pero no quiero vivir. Va a asesinarme y prefiero morir. Pero creo que la sociedad debería estar protegida contra él’. Entonces Cary Grant le da el vaso de leche y ella dice: ‘Querido, ¿quieres enviar esta carta a mamá, si no te molesta’. Él dice: ‘Sí’. Ella bebe el vaso de leche y muere. Fundido, encadenado, una escena corta: Cary Grant llega silbando, abre un buzón y echa la carta dentro”.

 

Como se puede leer en el libro, Truffaut celebra que esa versión nunca llegara a verse en la pantalla (“Me parece que el film posee un mayor valor psicológico que la novela”), pero lo cierto es que la RKO nunca habría permitido un final tan oscuro. Mucho menos uno en el que Grant acabase retratado como un desalmado villano, tal y como explica Hitchcock a continuación.

 

“Cuando (el film) estuvo acabado, me fui dos semanas a Nueva York y, al volver, me esperaba una divertida sorpresa: un productor de la RKO había visto una proyección y había encontrado que numerosas escenas producían la sensación de que Cary Grant era un asesino, por tanto, había quitado todas estas indicaciones y la película no duraba más de 55 minutos. Afortunadamente, el jefe de la RKO se dio cuenta de que el resultado era ridículo y me permitieron reconstruir totalmente el film”.

 

Coche

 

Contradiciendo las palabras de Hitchcock, que por lo que respecta a Sospecha sólo parece satisfecho con la mítica escena de la escalera y el luminoso vaso de leche (“Hice que pusieran una luz en su interior”), el biógrafo del mago del suspense Donald Spoto sostiene, para terminar de desorientarnos, que desde el primer tratamiento Hitchcock tenía claro que su película versaría sobre una fantasía que sólo estaba en la cabeza del personaje de Joan Fontaine. ¿A quién creer entonces? Al igual que le sucede a la atribulada protagonista de un clásico, en cualquier caso, formidable pese a su discutible final, tal vez nunca lleguemos a tenerlo claro.

Sospecha. Miércoles 14 de junio a las 23:40 en TCM

Diego Soto


Escrito por Lunes 23 enero 2017

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