La accidentada primera cita de Audrey Hepburn y Cary Grant

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Charada

 

“Siempre quise hacer una película que se pareciera a Con la muerte en los talones“, admite Stanley Donen en la biografía de Audrey Hepburn escrita por Barry Paris, una confesión que no hace sino certificar el gran parecido entre Charada y el cine de Hitchcock. “Lo que más me gustó siempre fue la maravillosa historia relacionada con la falsa identidad del protagonista. Le confunden con alguien que nunca existió, y él no puede probar que no es alguien que no está vivo. Lo que intenté fue hacer algo con el mismo sentido de la aventura, el suspense y el humor”.

Donen, efectivamente, logró con Charada un inteligente divertimento con muchos puntos en común con el clásico del mago del suspense. Sin embargo, no se conformó con tomar prestados algunos de sus recursos argumentales y estilísticos. También se apropió de su actor protagonista, Cary Grant, algo que no resultó sencillo, debido a que (como explicamos aquí) Grant tenía muchas dudas sobre la conveniencia de formar pareja con una joven 25 años menor que él.

 

Charade

 

Solventados, finalmente, los recelos de su estrella (que estuvo a punto de ser reemplazada primero por Paul Newman y después por Warren Beatty) no quedaba ya más que presentar al dúo protagonista, que, curiosamente, aún no había coincidido en ningún film. Stanley Donen sí había trabajado con ambos con anterioridad (con Hepburn en Una cara con ángel y con Grant como socio en la productora independiente Grandon), así que fue el propio director el encargado de concertar la cita.

El encuentro se produjo en un restaurante de París, la misma ciudad en la que se desarrollaría el rodaje en un gélido octubre de 1962, y Donen cuenta lo que allí sucedió en otra de las biografías de Hepburn (en esta ocasión, firmada por Warren G. Harris).

 

“Reservé una mesa para cenar en un precioso restaurante italiano de París. Audrey yo llegamos primero. Cary entró después y Audrey se levantó y dijo: ‘Estoy tan nerviosa…’ Él dijo: ‘¿Por qué?’ Y ella respondió: ‘Por conocerte. Por trabajar contigo. Estoy tan nerviosa…’ Él dijo entonces: ‘No estés nerviosa, por el amor de Dios. Soy yo el que está emocionado de conocerte. Vamos, siéntate. Pon las manos sobre la mesa, con las palmas hacia arriba, baja la cabeza y respira profundamente’. Todos nos sentamos y Audrey apoyó las manos sobre la mesa. Yo había pedido una botella de vino tinto. Cuando ella agachó la cabeza, golpeó la botella y todo el vino se derramó sobre el traje color crema de Cary. Audrey se sintió humillada. La gente de las otras mesas no dejaba de mirar y de cuchichear. Fue un momento horrendo. Cary estaba a media hora de su hotel, así que se quitó su abrigo y aguantó toda la cena cómodamente de aquella manera”.

 

El accidentado encuentro no supuso ningún problema para que los dos actores se entendieran perfectamente en el rodaje, e incluso se atrevieran a improvisar algunos de sus chispeantes y ágiles diálogos. Sin embargo, seguro que hubo una escena en que ambos se acordaron del incidente de su primera cita: aquella en que Cary Grant se da una divertida ducha (de nuevo) con el traje puesto.

Charada. Jueves 2 de febrero a las 20:10 en TCM

Diego Soto


Escrito por Jueves 5 enero 2017

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