Robert Mitchum

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Esta semana en Con mi propia voz recordamos a Robert Mitchum a su paso por el Festival de San Sebastián de 1993, al que acudió para recibir el Premio Donostia por toda su carrera.

Su rostro granítico de mirada perezosa y fuerte mandíbula era perfecto para interpretar a tipos duros, a personajes escépticos que siempre escondían secretos: vaqueros, soldados o detectives privados. La sencillez era la característica que todos los que trabajaron con él destacaban. Nunca veía sus películas y le encantaba desmitificar su trabajo. Su método interpretativo lo resumía en pocas palabras: llegar al plató y hacer lo que te dijeran. “Yo trabajo y me pagan. Eso es todo lo que sé”, declaraba en el certamen donostiarra.

Su descubrimiento para el cine fue casual. Mitchum trabajaba como dependiente en una zapatería. Su hermana era cantante y un día fue a comprarse unos zapatos acompañada de su representante. Éste le vio y pensó que quizá aquel chicarron pudiera tener un hueco en el cine.

En 1942 debutaba con un papelito en la película Patrulla fronteriza. Comenzaba así una larga carrera que le llevaría a protagonizar más de 120 películas, con títulos como Retorno al pasado, La noche del cazador o La hija de Ryan.


Escrito por Martes 6 diciembre 2016

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