TCM rinde homenaje al arte de Vilmos Zsigmond

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Para Vilmos Zsigmond su oficio no consistía simplemente en embellecer una película, sino en crear el ambiente visual adecuado que cada historia requería. “Yo no dependo de los diálogos”, aseguró en una ocasión. “Para mí, contar lo que ocurre en un film visualmente es más importante que hacerlo con las palabras”, decía. Siguiendo ese elemental principio y utilizando casi siempre una iluminación sencilla pero realista, Vilmos Zsigmond se convirtió en uno de los mejores directores de fotografía de la historia del cine. Ganó un Oscar por su labor en Encuentros en la tercera fase y estuvo nominado en tres ocasiones más por El cazador, Cuando el río crece y La dalia negra. Trabajó a las órdenes de directores tan prestigiosos como Steven Spielberg, Robert Altman, Michael Cimino, Brian De Palma o Woody Allen, pero siempre mantuvo su propio sello personal, ese toque único que sólo está al alcance de los grandes maestros.

Los días 5 y 11 de noviembre TCM dedica su programación a este genio del séptimo arte con el estreno en exclusiva del documental Iluminados por Vilmos Zsigmond, una película que se presentó en el pasado Festival de Cannes y que está dirigida por el realizador francés Pierre Filmon. En ella Zsigmond cuenta su apasionante vida.

 

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Vilmos Zsigmond nació en Szeged, Hungría, en 1930. A los 17 años leyó un libro sobre fotografía en el que se hablaba de la importancia de la luz y se enamoró para siempre de esta disciplina. Estudió en la Escuela de Arte Dramático y Cine de Budapest y comenzó a trabajar como director de fotografía a finales de los años 40. Junto con su gran amigo, el también operador de cámara Lázsló Kovács, filmó la revolución húngara y la posterior invasión soviética de su país en 1954. Poco después huyó del régimen comunista y se estableció definitivamente en los Estados Unidos en donde contribuyó decisivamente a crear, durante los años 60 y 70, un nuevo estilo cinematográfico.

Para Vilmos Zsigmond un buen director de fotografía no solo debía conocer a la perfección todos los aspectos técnicos de su oficio, es decir, los secretos de la luz o la utilización de distintas lentes. Para él lo fundamental era tener una gran sensibilidad artística, convertirse en una especie de pintor de la película. Entre sus referentes siempre citaba a maestros del pincel como Georges de la Tour o Caravaggio.

En Iluminados por Vilmos Zsigmond realizadores como John Boorman y Richard Donner; intérpretes como Peter Fonda e Isabelle Huppert y colegas de profesión como Vittorio Storaro hablan de las aportaciones de este gran cineasta al séptimo arte. En 1999 la American Society of Cinematographers le otorgó su Premio de Honor, un galardón que corroboraba su inigualable calidad como cinematógrafo.

 

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El nombre de Vilmos Zsigmond se puede leer en los títulos de crédito de casi un centenar de películas. Enamorado profundamente de su profesión, se mantuvo trabajando hasta poco antes de morir, el pasado 1 de enero de 2016. Dejó cinco proyectos en su agenda, huérfanos para siempre de su indiscutible maestría.

Además de conocer su vida y su trayectoria profesional viendo Iluminados por Vilmos Zsigmond, los espectadores de TCM podrán comprobar su extraordinario talento con algunas de las películas en las que trabajó. Títulos como Los vividores y Un largo adiós de Robert Altman, el director con el que más y mejor se compenetró; Defensa de John Boorman, en donde contribuyó a crear con su fotografía el ambiente agobiante y opresivo que va envolviendo a los personajes en una espiral de violencia; Loca evasión, su primera colaboración con Steven Spielberg y La puerta del cielo de Michael Cimino, uno de los mejores trabajos de toda su carrera, en el que logró un gama pictórica pocas veces vista antes en una pantalla.

Iluminados por Vilmos Zsigmond. Sábado 5 (22:00) y viernes 11 de noviembre (20:40) en TCM


Escrito por Miércoles 26 octubre 2016

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