San Sebastián día 8: la culpa es de los padres

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Pastoral americana

 

Hace unos días lo apuntábamos en estas crónicas diarias que estamos dedicando al Festival de San Sebastián, pero hoy, con todas las películas a competición proyectadas, ya se puede afirmar con total rotundidad: el gran tema de este certamen, casual o buscado, no es otro que la desorientación juvenil y la trivialización de la violencia por parte de los adolescentes. Cada uno de los films a concurso insinuaba distintas razones para explicar esta rebeldía (a veces sadismo) juvenil: el hartazgo contra el sistema (Nocturama), un hogar desestructurado (Playground), un drama doméstico (Un monstruo vienen a verme), una influencia nociva de Youtube y las nuevas tecnologías (Jesús)… Sin embargo Pastoral americana aporta una nueva teoría que, honestamente, a aquellos que somos padres ha terminando dejándonos sin ninguna esperanza: a veces, simplemente, los jóvenes se sublevan porque sienten la necesidad de rebelarse ante la perfección. Un instinto innato de oposición a los progenitores que aumenta, si cabe, cuanto mayor es la atención recibida por estos y el confort y estabilidad proporcionados. Díganme ustedes si es o no es para tirarse al río.

En Pastoral americana, la adaptación de la obra de Philip Roth con la que debuta en la dirección Ewan McGregor, esta insurrección juvenil de su joven protagonista, una terrorista interpretada por Dakota Fanning, es sólo la excusa utilizada para contar una historia sobre la destrucción del sueño americano. Sobre la caída y auge de un personaje, el ‘Sueco’ Seymour Levov, que representa todos los anhelos del ciudadano de segunda mitad del siglo XX: es tremendamente atractivo, fue un deportista de éxito en la universidad, se casó con una reina de la belleza, dirige una importante empresa… Sin embargo, basta un solo elemento desestabilizador (en este caso la radicalización de su pequeña),  para que todo aquello construido, no sólo por él, sino también por aquellos que le precedieron, se vaya al garete.

 

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El guión de la película, adaptada por John Romano, sale airoso de la difícil prueba de reconstruir para la gran pantalla una historia que Philip Roth nos presentaba mucho más fragmentada. Sin embargo, puede que sea precisamente ahí donde radique una de sus mayores debilidades. Y es que, al centrarse principalmente en la referencia cronológica de los hechos, olvida todas esas reflexiones de mayor calado que hacían grande la novela de Roth, poniendo de manifiesto, una vez más, la inferioridad de condiciones del cine con respecto a la literatura en cuanto a transmisión de ideas se refiere. A esto habría que añadir, quizás, un segundo problema. Philip Roth dedicaba las 150 primeras páginas a construir la leyenda del Sueco, a glosar sus éxitos deportivos, a describir la veneración que toda la comunidad sentía por ese judío que había conseguido triunfar en un mundo de gentiles. En el film, McGregor y Romano casi obvian esa parte, lo que provoca, inevitablemente, que el relato de su posterior caída pierda gran parte de su fuerza.

 

rage

 

No salen bien parados precisamente los compatriotas del Sueco Levov en la segunda película que hemos visto hoy en sección oficial: la japonesa Rage. En el film de Lee Sang-il (director que recientemente firmaba un remake nipón de Sin perdón) los soldados americanos destinados a la base de Okinawa son presentados como individuos violentos y sexualmente voraces. Sin embargo no es esta, ni mucho menos, la historia principal de un título de vidas cruzadas que, disfrazado de thriller, reflexiona sobre la confianza que cada uno de nosotros es capaz de depositar en los demás. Una fe en el prójimo que se verá puesta a prueba después que un asesino mate a un matrimonio y siembre entre la población el consiguiente estado de paranoia y alarma social. Aunque la película (que dura casi dos horas y media) se sigue con interés, cuesta destacar en ella algo especialmente original, más allá de su mezcla de puro cine de género y drama reflexivo.  Un detalle peligroso. Los temidos premios de consenso (dudamos que sea el caso) suelen otorgarse a propuestas simplemente correctas como esta.

 

Yoursel and yours

 

No nos movemos del lejano Oriente para hablar de la película que cerraba la sección oficial no sólo de hoy, sino también de todo el festival: la coreana Lo tuyo y tú. Su prolífico director Hong Sangsoo (al que algunos denominan el Woody Allen coreano) vuelve a recurrir a sus códigos habituales (largos diálogos, puesta en escena minimalista, planos fijos aderezados con algún que otro zoom setentero) para contarnos una mini-historia de amor y humor que juega al despiste y deja más de un hueco a rellenar por el espectador. Un tipo de cine con muchos adeptos en el circuito festivalero pero que, pese a su aparente simplicidad, puede resultar de difícil acceso para aquellos no iniciados.

Para terminar, hoy ha vuelto a celebrarse una nueva sesión (la penúltima) de los Encuentros TCM Zinemaldia, y en esta ocasión nos han acompañado los equipos de las películas Oscuro animal, 489 years y El ornitólogo. Las tres, que compiten dentro de la sección Zabaltegi-Tabakalera, estarán muy atentas al palmarés de mañana, como también lo estaremos nosotros, que dedicaremos la última crónica festivalera a contaros cómo ha sido el reparto de premios. Haríamos un pronóstico, pero ¿para qué? La experiencia nos dice que todo (hasta lo más ilógico) puede ocurrir.

Diego Soto


Escrito por Viernes 23 septiembre 2016

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