‘Welcome Mr. Hitchcock’: ‘Vértigo’ en San Sebastián

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Hitchcock interior

 

El 21 de julio de 1958 Alfred Hitchcock y su esposa Alma Reville aterrizaron en el aeropuerto de Biarritz para presentar Vértigo en el Festival de San Sebastián. En total, el director británico pasó cuatro días en el País Vasco. Cuatro jornadas en las que aprovechó para disfrutar, principalmente, de la arquitectura y la comida de la zona pero que terminaron de un modo amargo: la película (por increíble que parezca hoy en día) fue recibida con frialdad y Hitchcock regresó a Los Ángeles repleto de dudas.

Con la 64 edición del certamen donostiarra a la vuelta de la esquina, y coincidiendo con la capitalidad cultural europea de la ciudad, San Sebastián acoge desde el 19 de agosto (y hasta el 14 de octubre) la exposición Welcome Mr. Hitchcock, un recorrido fotográfico por esas breves horas que el maestro del suspense dedicó a visitar Guipúzcoa y el país vasco-francés.

 

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A través de un centenar de imágenes, muchas de ellas inéditas, podemos seguir los pasos de Hitch por Hendaya (estupendas las fotos con la Guardia Civil cruzando la frontera), Pasajes de San Juan, Biarritz e, incluso, Lourdes. Y es que la religión (recibió una educación estrictamente católica) siempre fue una de las obsesiones del autor de Yo confieso. Así, en la exposición se le puede ver, además de en la famosa gruta de la localidad francesa, admirando el claustro del Museo de San Telmo, subido al púlpito de la catedral de Bayona o, haciendo gala de su proverbial humor negro, paseando ‘entre los muertos’ en el cementerio donostiarra de Polloe.

Las referencias a la comida, como hemos dicho, también están muy presentes en la muestra. La gastronomía en la capital donostiarra es casi tan venerada como las apariciones de la virgen a Bernadette y los organizadores de la exposición (ubicada en la sede de Donostia 2016) han recogido pormenorizadamente las viandas de las que dio cuenta tan distinguido gourmet: lenguado en el Casa Cámara de Pasajes, un café en una chocolatería bayonesa, sardinas en el puerto donostiarra…

 

iglesia

 

Pero este, no lo olvidemos, no era un viaje estrictamente de placer. Hitchcock había viajado a Europa y había paralizado por una semana su nuevo proyecto (Con la muerte en los talones) para mostrar en el Victoria Eugenia, la que, según determinadas encuestas, es considerada hoy en día la mejor película de la historia.

Aquella noche del 23 de julio, presentado por la actriz Ana Mariscal, Hitchcock subió al escenario y regaló varios de sus habituales chistes a la audiencia. “Perdonen, pero estoy impaciente por ver la película. ¡Tiene un suspense!”, bromeaba. Entre el público, además de las autoridades locales, nombres ilustres como Carlos Saura, Anthony Mann, Roman Polanski o el director del festival, Antonio de Zulueta (el padre de Iván, que también estaba en la sala). Cuando la proyección terminó, el respetable (sin duda en shock por el impactante final) tardó en reaccionar, y esa demora en el aplauso preocupó mucho a los delegados de Paramount, desplazados también al certamen para calibrar la respuesta del público.

Después del estreno se celebró un cóctel en el Hotel María Cristina, pero Hitchcock ya había perdido el apetito. “Apenas probó bocado y la preocupación por lo que había pasado durante la proyección iba en aumento”, podemos leer en uno de los paneles de la exposición, comisariada por el fotógrafo Pedro Usabiaga. Hitchcock, sin duda, rumiaba que esa tímida acogida podía tener consecuencias. Y de hecho las tuvo. La Paramount, que ya había percibido esa frialdad en algunos pases estadounidenses, quiso suavizar el abrupto final añadiendo un postizo para su estreno internacional del que Hitchcock renegó y que, afortunadamente, posteriormente sería eliminado.

 

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En la entrega de premios, el jurado presidido por Luis García Berlanga entregó la Concha de Oro al film polaco Eva quiere dormir, de Tadeusz Chmielewski. Vértigo (como tantas otras grandes películas postergadas en los palmareses) se tuvo que conformar con una Concha de Plata compartida con Rufufú, de Mario Monicelli. Aún así, Hitchcock demostró no guardar ningún rencor. Antes de partir rumbo a California, prometió que San Sebastián sería también la ciudad elegida para el estreno internacional de Con la muerte en los talones. Al verano siguiente, sin embargo, él no volvió, aunque mandó en su representación a Eva Marie Saint, debidamente aconsejada, por supuesto, sobre los lugares a visitar. Pero esa, como se puede leer en uno de los paneles de la exposición, ya es otra historia.

Welcome Mr. Hitchcock. Del 19 de agosto al 14 de octubre en Espacio 2016 (San Sebastián) 

Vértigo. Jueves 29 de septiembre a las 14:05 en TCM

Diego Soto

 


Escrito por Miércoles 31 agosto 2016

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