Welles y Hemingway: ¿rivales por culpa de España?

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España, su afición por nuestro país, es lo que les unió. Y por lo que parece, también era lo que les separaba.

Ernest Hemingway y Orson Welles, dos gigantes de la cultura del siglo XX, se conocieron en Manhattan en 1937 durante la locución de Tierra de España, un documental a favor de la causa republicana que había sido escrito, entre otros, por el autor de El viejo y el mar (también firman como guionistas John Dos Passos o Lillian Hellman). El que entonces era aún un joven prodigio del teatro americano (tenía 22 años y aún le faltaban cuatro para dirigir Ciudadano Kane) se permitió hacer un par de críticas al guión de Hemingway sin saber que el autor estaba detrás de él. Entonces el novelista, de 38 años, le dijo: “Un jodido marica que dirige una compañía de teatro no me va a enseñar a escribir una narración”. Welles no se amilanó y los dos hombres se enzarzaron en una pelea que, como si de una película de John Ford se tratase, finalizó con risas, una botella de whisky compartida y una “supuesta” amistad para toda la vida. Y entrecomillamos “supuesta” porque parece que la cosa no fue exactamente así.

Según un manuscrito recientemente descubierto (un documento que el escritor australiano Matthew Asprey Gear incluye en su libro At the End of the Street in the Shadow: Orson Welles and the City) Welles tenía muchos problemas con el concepto que Hemingway tenía de España, especialmente ese “entusiasmo machista” común a muchos de los turistas americanos que empezaron a llegar a la península con el boom de los 60, atraídos por los tópicos y la épica de las corridas de toros.

 

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El manuscrito en cuestión es en realidad el guión de una película. Un film titulado Crazy Weather que Welles coescribió en 1973 con la que fue su pareja durante varios años: Oja Kodar. Por lo visto, en aquella época Welles estaba más que cansado de la, en palabras de Gear, “apropiación superficial de la cultura española que los americanos estaban llevando a cabo inspirados por Hemingway”, y para denunciarla escribió un historia protagonizada por un turista de los Estados Unidos, Jim Foster (claramente inspirado en Hemingway), que viene a nuestro país a presenciar una corrida de toros con su esposa Amparo, una mujer española a la que un joven intentará seducir. “Es un extraño y ambiguo triángulo amoroso”, dice Gear en The Guardian. “Pero sobre todo es una crítica a la superficialidad americana a la hora de abordar la cultura española. Es muy crítica con eso, con ese tipo de americano aficionado a los toros, que busca siempre la manera de mostrar su masculinidad pero que realmente no entiende España y ni siquiera habla español”.

Aunque Welles y Hemingway compartían la pasión por España, acabaron teniendo opiniones encontradas con respecto a la tauromaquia. Mientras que Hemingway escribió Fiesta y Muerte en la tarde, dos obras que ensalzaban las corridas de toros, Welles terminó renegando de la tradición. “He visto a demasiados de esos animales morir”, dijo.

Para Gear, esos desencuentros a cuenta de nuestro país eran sólo el síntoma de unas diferencias más profundas. De una amistad que, más que amistad, era “rivalidad y asociación desconfiada”.

Diego Soto

 

 


Escrito por Lunes 18 enero 2016

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