‘Barton Fink’: el bloqueo más inspirador

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Barton Fink, la película con la que los hermanos Coen arrasaron en el festival de Cannes de 1991 (Palma de Oro, mejor dirección y mejor actor) es uno de los retratos más certeros jamás rodados sobre la figura del guionista. Un film que hace especial hincapié en la naturaleza torturada del escritor cinematográfico pero que no elude otros aspectos menos románticos de su personalidad, como el egoísmo y el desinterés por todo aquello que no sea su trabajo o esa vanidad latente que comparte con todos aquellos dedicados a la actividad artística.

De entre todos los fantasmas del guionista, sin embargo, ninguno más temido que el del bloqueo. Esa imposibilidad de sobreponerse a la página en blanco que tan magistralmente está descrita en el film. Un infierno que el pobre Barton se ve obligado a padecer en un hotel de pesadilla, en el que el calor y el papel pintado que se desprende de la pared no le permiten concentrarse en lo único que realmente le importa: pasar de una vez por todas del primer párrafo.

 

parrafo

 

Curiosamente, Barton Fink también nace de un bloqueo, aunque los Coen no creen que fuera exactamente así: “Creo que lo que nos pasaba no era realmente lo que todos conocemos como bloqueo del escritor – declaraba Joel en una entrevista de 1991-. Simplemente, nuestra velocidad de escritura había bajado, y necesitábamos tomar distancia con respecto al proyecto en el que estábamos involucrados”.

Ese proyecto al que se refiere Joel no era otro que Muerte entre las flores, y la complejidad de su trama había acabado dejándoles exhaustos tras cuatro meses de duro trabajo. Buscando un poco de aire fresco, los dos hermanos decidieron viajar de Los Ángeles a Nueva York y empezaron a escribir otra historia para la que ya tenían en mente a John Turturro. Una película sobre un dramaturgo de éxito que, al revés que ellos, se mudaba de la costa Este a la Oeste para probar suerte en Hollywood.

 

turturro

 

Al contrario que a su protagonista (inspirado en el autor teatral Clifford Odets), a los Coen sí les sentó bien el cambio de aires. El nudo que estrangulaba su fluidez creativa se deshizo de inmediato y sólo necesitaron tres semanas para escribir el guión. “Algunas películas simplemente te vienen por completo a la cabeza. De alguna manera, vomitamos Barton Fink“, declararían más tarde.

Por si fuera poco, el cambio de proyecto les había despejado la mente y les había insuflado las fuerzas necesarias para completar lo que habían dejado a medias: “Barton Fink nos limpió el cerebro y nos permitió volver y finalizar Muerte entre las flores“.

El resultado de esta alternancia fueron dos incontestables obras maestras, y nos sirve para finalizar este post con una pequeña moraleja: si llevas semanas golpeándote contra un muro, no te obceques. Haz un receso, date una vuelta (no hace falta que te vayas a Nueva York) e inténtalo más tarde.

Barton Fink. Miércoles 30 de diciembre a las 16:50 en TCM

Diego Soto

 


Escrito por Viernes 6 noviembre 2015

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