Un fantasma llamado Frank Serpico

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Sidney Lumet y Al Pacino llevaron su historia al cine en 1973 y, según el American Film Institute, le convirtieron en uno de los héroes más queridos por el público americano (el número 40, justo después de Lassie). Sin embargo, el cariño popular no fue suficiente para garantizar a Frank Serpico una vida plácida y sin sobresaltos; la vida normal, libre de presiones y amenazas, que se hubiera merecido tras su cruzada en favor de la transparencia. Después de destapar la vergonzosa red de sobornos y corrupción que corroía el cuerpo policial de Nueva York en los años 60, Serpico tuvo que huir del país y no pudo regresar a Estados Unidos hasta los años 80. Cuando volvió, tuvo que permanecer en el anonimato y se refugió en el campo, al norte de Nueva York, en una remota granja sin televisión ni Internet en la que todavía reside.

En un excelente reportaje de Vicente Jiménez, el diario El País saca este viernes a Serpico (78 años) de su guarida y recoge sus impresiones sobre los tiempos que corren y sobre el desempeño de sus ex-colegas hoy en día, una actuación puesta en tela de juicio tras las muertes el año pasado de los afroamericanos Michael Brown y Eric Garner. “El problema de la policía es de actitud. Yo soy la ley, dicen. No, yo soy el que defiende la ley. Yo no soy la ley. Representar la ley es un derecho, y hay que ganárselo”, declara durante la entrevista Serpico, que ya no cree que el problema esté en la corrupción, sino en el excesivo uso de la fuerza. “Un policía te puede matar, porque la ley les permite usar la fuerza”, afirma.

 

La vida campestre de Serpico en una foto publicada por ‘El País’.

 

Serpico entró en el cuerpo de policía de Nueva York en 1959. Ocho años después, siendo ya detective, decidió denunciar las prácticas ilegales de sus compañeros. Ante la inoperancia general, acudió a la prensa y el alcalde John Lindsay no tuvo otro remedio que abrir la comisión ­Knapp para esclarecer lo que acontecía. Paco (como le llaman sus amigos) tuvo que dejar el cuerpo en 1972, no sin antes llevarse un ‘regalito’ que recordarán los fans del film. En el transcurso de una operación antidroga, y viendo que tenían una ocasión perfecta para desembarazarse de él, sus compañeros le abandonaron a su suerte en una casa de traficantes y un narco le disparó a quemarropa en la cara.

Serpico. Martes 3 de marzo a las 16:20 en TCM

Diego Soto


Escrito por Viernes 20 febrero 2015

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