‘El chico’ era otro

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Cuenta Charles Chaplin en su autobiografía que, tras su boda con su primera esposa Mildred Harris, su cerebro se quedó completamente seco, como si “el matrimonio hubiera tenido un efecto negativo en mis (sus) facultades creativas”. Para huir del estado de desesperación que le provocaban esos bloqueos, Chaplin solía ir al teatro Orpheum de Los Ángeles para distraerse. En una de esas noches asistió a un espectáculo no demasiado brillante interpretado por un excéntrico bailarín. El show, como decimos, no era nada extraordinario. Sin embargo, al acabar el número, el artista hizo salir al escenario a su hijo de cuatro años para que saludara al público. El niño saludó y, a continuación, comenzó a ejecutar unos pasos de baile. El auditorio empezó a reír a carcajadas y el talentoso crío tuvo que salir otra vez para bailar un poco más. Su nombre era Jackie Coogan.

Charles Chaplin no volvió a pensar en ese niño hasta una semana después, cuando un miembro de su compañía le informó de que Roscoe ‘Fatty’ Arbuckle había contratado a un tal Jackie Coogan para hacer una película. En ese momento, todas las bombillas de la cabeza de Chaplin se encendieron: “Fue como si me fulminara un rayo. ¡Dios mío! ¿Cómo no se me había ocurrido antes? Sin duda alguna el chico resultaría estupendo en el cine”.

 

El portentoso Jackie Coogan, en uno de los momentos más dramáticos de ‘El chico’.

 

Durante todo ese día, las ideas no pararon de brotar de la cabeza del cineasta inglés. El niño se había convertido en su musa y Chaplin no podía dejar de imaginar mil gags y situaciones cómicas acompañado del joven Coogan. En una sola jornada había sido capaz de escribir todo un guión, pero ¿de qué servía? Arbuckle había ya firmado un contrato con él y a buen seguro haría una película llena de bromas parecidas.

Chaplin estaba desesperado, lamentándose por no haber sabido ver esa oportunidad antes. Sin embargo, su desesperación no tardaría en convertirse en júbilo. Y todo por una simple confusión. A eso de las once y media de la noche, su agente de publicidad llegó a todo correr, muy excitado, y le dijo: “¡No es Jackie Coogan quien ha firmado el contrato con Arbuckle! ¡Es el padre, Jack Coogan!”

Chaplin se levantó de un salto de la silla en la que estaba sentado e hizo llamar inmediatamente a Jack Coogan senior para que le autorizara a firmar un contrato con su retoño. El padre (que finalmente también aparecería en la película) accedió sin poner ningún problema y el resto, ya lo sabéis, es historia. Un historia con “una sonrisa y, quizás, una lágrima”.

El chico. Viernes 21 de abril a las 22:00 en TCM

Diego Soto

 


Escrito por Jueves 8 enero 2015

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