Lecturas de cine para Navidad: ‘Big Time: la gran vida de Perico Vidal’

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“Yo vivía en otro país: el país del cine”, dice Perico Vidal en uno de los capítulos del libro del que es protagonista, una frase que resume perfectamente su vida y la de aquellos que, a fuerza de encadenar rodajes, terminaron viviendo su existencia en una especie de dimensión paralela. “Almería era Almería, pero para nosotros era el país de Lawrence de Arabia, del mismo modo que Madrid y Soria se convertirían  en la Rusia de Zhivago y Lara. Y entre películas nos inventábamos las islas”, añade Vidal, que cuando habla de “islas” se refiere a todos los bares, tablaos, restaurantes, casinos, clubes… en los que a muchos profesionales del ramo les gustaba refugiarse hasta que llegaba el momento de embarcarse en una nueva producción.

Big Time: la gran vida de Perico Vidal es el relato en primera persona de alguien que vivió al máximo esta vida tan cinematográfica como bohemia (esa es la traducción que Vidal da a ‘Big Time’: “estar metido en algo plenamente”) y que en su proceloso navegar por esos mares se cruzó con algunas de las más grandes leyendas del séptimo arte: Orson Welles, Frank Sinatra, Ava Gardner, Nicholas Ray, David Lean, Robert Mitchum

 

Perico Vidal, acompañado de Sophia Loren.

 

Marcos Ordoñez, el autor de esta “novela biográfica (o documental narrado)”, conoció a Vidal en 2003 mientras se documentaba para Beberse la vida, un libro que sirvió de inspiración para el documental de TCM, dirigido por Isaki Lacuesta, La noche que no acaba. Años después, los testimonios de Perico Vidal para ese libro se acabaron convirtiendo en material para el blog de El País Bulevares periféricos, y ahora han sido recopilados por Libros del Asteroide en un ejemplar que cuenta con un apéndice añadido: los testimonios de Alana Vidal, hija de Perico, sobre su padre.

La historia de Perico, que inició su carrera como ayudante de dirección con Orson Welles en Mr. Arkadin, es también la historia de esos años 50 y 60 en los que España atraía grandes superproducciones de Hollywood. Fue en una de ellas (Orgullo y pasión, de Stanley Kramer) donde Perico conoció a uno de sus mejores amigos: Frank Sinatra, que solía presentar a Perico como “My friend Pedro, who saved my life in Spain”.

Vidal cuenta, en un relato salpicado de impagables anécdotas, cómo el mítico actor y cantante le invitó a visitarle en Los Ángeles con todos los gastos pagados; cómo se corrió con él y otros miembros del Rat Pack varias juergas en Las Vegas; cómo conoció a la mismísima Marilyn en pleno rodaje de Con faldas y a lo loco… También relata de primera mano varios episodios de la relación de Sinatra con su ya ex-mujer, Ava Gardner, dos espíritus libres, promiscuos y bebedores (como Vidal) pero que, a pesar de todo, siempre compartieron una íntima conexión.

 

Ava Gardner y Frank Sinatra durante una visita a Madrid.

 

Vidal trabajó posteriormente con Nicholas Ray (Rey de reyes)  y con Mankiewicz (De repente el último verano). Sin embargo, si hubo alguien que marcó profundamente su trayectoria profesional, ese fue David Lean. “En la infancia o en la adolescencia aparece la figura de ese maestro por el que lo darías todo, y haces por él lo que no has hecho por ningún otro. Yo no lo encontré plenamente hasta que conocí a David Lean”, afirma Vidal de un director a cuyas órdenes trabajó en sus tres proyectos más grandes (Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y La hija de Ryan) y para él que realizó todo tipo de cometidos, entre ellas intentar convencer en vano a Marlon Brando para que interviniera (en el papel de Randolph Doryan) en el último de estos tres títulos.

“Yo sólo tenía ojos para lo que Lean necesitaba”, confiesa el devoto Vidal, que en el funeral que se le tributó a Lean en Londres estaba en primera fila por expreso deseo de su viuda. Lean supo recompensar debidamente la profesionalidad de su ayudante en 1967, cuando sin previo aviso, y de su propio bolsillo, le envió un cheque de 50.000 dólares por los servicios prestados en Doctor Zhivago, una película que generó grandes beneficios.

 

Perico Vidal (izquierda), acompañado del gran David Lean.

 

Big Time: la gran vida de Perico Vidal  complacerá a todos aquellos amantes de las anécdotas de rodaje, de los secretos que se esconden tras algunos de los títulos más famosos de la historia del cine y las estrellas que los hicieron posibles. Sin embargo, también es algo más que eso. Es la crónica de una biografía vivida al máximo, disfrutada en su plenitud (nunca un apellido fue más apropiado), y que sirve como ejemplo para retratar también una época y un estilo de vida. Unos años que, en opinión de Vidal, tocaron a su fin el 16 de abril de 1991, el día en que David Lean falleció de pulmonía. “Aquella mañana tuve la sensación de que una época había terminado -asegura Vidal-. Una época irrepetible y un hombre irrepetible”.

Big Time: la gran vida de Perico Vidal. Marcos Ordoñez (Editorial Libros del Asteroide) 272 páginas

Diego Soto

 

 


Escrito por Martes 23 diciembre 2014

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