La portada que cambió la vida de Lauren Bacall

rss

 

Siempre que se recuerda la carrera de Lauren Bacall, un mito que este martes 16 de septiembre habría cumplido 90 años, se hace referencia a la portada de Harper’s Bazaar que cambió su vida. La mayoría ya conocéis la historia. La esposa de Howard Hawks, Nancy ‘Slim’ Hawks, un icono de la moda considerada en su época la Mujer Mejor Vestida del Mundo, se encontró un buen día en que hojeaba la popular publicación con la imagen de una joven desconocida. Nancy, que ya sabía lo que era aparecer en esa misma portada, se mostró tan impresionada por la esbelta belleza de aquella chica que su marido, contagiado de su entusiasmo, decidió hacerle a Bacall una prueba para el que sería su primer film: Tener y no tener.

Hoy hemos querido profundizar un poco en ese episodio y recordar un poco la pequeña historia que rodea a la imagen que encabeza este post, una foto que promueve la donación de sangre en tiempos de guerra y que llegaba a los kioscos americanos en marzo de 1943.

 

La mujer de Howard Hawks, Nancy ‘Slim’ Hawks (Keith de soltera) era uno de los íconos de la época en lo que a moda se refiere.

 

En aquellos días los Estados Unidos se encontraban inmersos en la II Guerra Mundial. Las mujeres de los soldados esperaban angustiadas noticias del frente mientras se afanaban por sacar adelante a sus familias y ayudar en lo posible a las tropas desde la distancia. Conscientes del nuevo rol que les tocaba desempeñar a sus lectoras, los editores de las revistas intentaron reflejarlo en sus portadas y fue así como comenzaron  a aparecer en primera plana diversas fotografías de tono menos frívolo y un marcado carácter patriótico. Muchas de ellas fueron hechas por la misma persona, Louise Dahl-Wolfe, una de las pocas mujeres fotógrafas de moda de la época y una pionera en el uso del color.

Fue en aquellos años cuando la casi adolescente Betty Bacall, que había trabajado como modelo en diversos centros comerciales de New York, decidió acometer empresas mayores. Sólo tenía un problema. Su delgadez y su sobria elegancia no tenían nada que ver con el estilo más atrevido que se llevaba a principio de los 40. “Simplemente, los vestidos no quedaban bien en mi cuerpo”, confesaría la actriz más adelante.

Es aquí cuando aparece en esta historia otra leyenda de la época: la editora de Harper’s Bazaar (y años más tarde de Vogue) Diana Vreeland. Aunque sabía perfectamente que Bacall no encajaba en el canon de belleza del momento, vio algo en ella que consideró que no se podía dejar pasar. “Es una portada impresionante -declararía años más tarde en referencia a la famosa foto-. La limpieza de esa cara, la forma en que contempla la cámara… no hay nada de timidez en ella. Bacall no se comportaba como las modelos de aquella época. Ella actuaba como las modelos de hoy en día. Podías ver su personalidad, algo de lo que adolecían las demás chicas en aquellos tiempos”.

 

Diana Vreeland, editora de ‘Harper’s Bazaar’ desde 1936 a 1962.

 

Bacall, sin embargo, no recordaba haberse sentido tan segura. “Estaba mortalmente asustada. Todo aquello, y particularmente Mrs. Vreeland, me intimidaba muchísimo”, declararía la intérprete.

Pese a los nervios del momento, la foto le acabó abriendo las puertas de Hollywood y, posteriormente, de la eternidad. La mujer de Hawks, como descubridora de aquel diamante en bruto, también obtuvo su reconocimiento. En Tener y no tener el personaje de Bacall tiene el mismo sobrenombre que ella: ‘Slim’.

Lauren Bacall: la actriz eterna. Martes 16 de septiembre a partir de las 15:00 en TCM

Diego Soto


Escrito por Viernes 12 septiembre 2014

Tags : , , , , ,


Los comentarios están cerrados.