La botella de Pepsi de ‘Uno, dos, tres’

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En Uno, dos, tres, una de las más divertidas sátiras de Billy Wilder, James Cagney encarna a un ejecutivo norteamericano de Coca-Cola destinado a la oficina de  Berlín occidental en plena Guerra Fría. Sin embargo, una de las más conocidas imágenes del film, y que incluso aparece en algunas versiones del póster, es la de Cagney sujetando en su mano derecha una botella de otro refresco de cola: Pepsi.

Wilder y su guionista, I.A.L. Diamond, eligieron la marca de “la chispa de la vida” porque simbolizaba como ninguna el capitalismo americano. Sin embargo, presiones externas les obligaron a incluir también a su gran rival. Presiones externas que, en realidad, tenían nombre y  apellido: Joan Crawford.

En 1950, Joan Crawford conoció a Alfred Steele, por entonces ejecutivo de Pepsi. Cinco años después, con Steele ya convertido en presidente de la compañía, se casó con él y se implicó de tal forma en la promoción del producto que en alguna ocasión declaró que llegó a recorrer más de 100.000 millas acompañando a su marido.

Cuando Steele murió en 1959, la compañía le comunicó a la actriz que sus servicios ya no eran necesarios. Joan Crawford se enojó tanto que amenazó con contarle a la popular columnista Louella Parsons que querían deshacerse de ella. Pepsi decidió echar marcha atrás y le ofreció a la actriz un puesto en su consejo de dirección que la intérprete ocuparía hasta 1973.

 

Joan Crawford, durante una reunión del consejo de dirección de Pepsi.

 

Dado el celo que la intérprete de Johnny Guitar demostraba cada día en su defensa de la compañía, no es de extrañar que se pusiera furiosa al descubrir la promoción que Billy Wilder hacía en Uno, dos, tres  de su gran rival. Crawford llamó personalmente a Wilder y le exigió que Pepsi fuera la verdadera protagonista de la película. El director, lógicamente, no accedió, pero incluyó la bebida de Crawford en una última escena en la que el personaje interpretado por Cagney obtiene una botella de Pepsi en una máquina expendedora de Coca-Cola. Teniendo en cuenta el funcionamiento maquiavélico del cerebro de Wilder, uno no sabe si tomarse esta aparición como una concesión o más bien como una venganza por la injerencia de la actriz.

Cuenta la leyenda que esta no fue la primera trifulca que Crawford tuvo por culpa de Pepsi. En el rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane? la actriz hizo traer al set una nevera llena de Pepsis. Al día siguiente, misteriosamente, también apareció un dispensador de Coca-Cola. Lo había mandado traer Bette Davis.

Uno, dos, tres. Miércoles 9 de agosto a las 18:45 en TCM

Diego Soto

 


Escrito por Viernes 11 julio 2014

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