10 años sin un genio llamado Marlon Brando

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El 1 de julio se cumplieron diez años de la muerte de uno de los grandes monstruos de la interpretación cinematográfica de todos los tiempos, el actor Marlon Brando. Ocurrió en un hospital de Los Ángeles. Brando llevaba un tiempo aquejado de varias dolencias motivadas, sobre todo, por su exceso de peso. Atrás quedaban más de cinco décadas dedicadas al cine y al teatro. Ganó dos Oscar, dos Globos de Oro, dos BAFTA y alimentó durante toda su vida una aureola de perfeccionismo y rigor gracias al famoso Método, la técnica que aprendió en el Actor’s Studio de Nueva York, la célebre academia fundada por Elia Kazan y dirigida por Lee Strasberg.

Con motivo de este aniversario TCM quiere recordar la trayectoria profesional de este gran actor emitiendo todos los domingos del mes algunas de sus mejores películas. Gracias a este ciclo, los espectadores podrán reencontrarse con el joven Marlon Brando que irrumpió como un ciclón en el mundo del cine gracias a títulos como Un tranvía llamado deseo, o haciendo de Marco Antonio en uno de sus mejores trabajos, Julio César, de Joseph L. Mankiewicz. Verán también al Brando en el momento culmen de su carrera en La jauría humana, Rebelión a bordo y Reflejos en un ojo dorado, o convertido ya en un auténtico mito cinematográfico en películas como El último tango en París o Apocalypse Now.

Además, TCM también emitirá el documental de producción propia Brando, estrenado en 2007, y en el que personalidades del cine como Martin Scorsese, Al Pacino, Dennis Hopper, Robert Duvall o John Travolta recuerdan la vida y la carrera artística de este verdadero coloso del cine.

 

 

Marlon Brando nació el 3 de abril de 1924 en Omaha, Nebraska. Su madre era muy aficionada al teatro, incluso trabajaba como actriz en pequeñas producciones. El joven Brando creció imitando todo tipo de personajes, pero su infancia no fue feliz. En uno de los monólogos que improvisó ante las cámaras durante el rodaje de El último tango en París explicaba que su padre era un hombre amigo de prostitutas, vulgar, ordinario y borracho, y que su madre era muy romántica, pero también alcohólica, unos hechos que se asemejaban bastante a la realidad. Con 19 años decidió seguir a sus hermanas y trasladarse a Nueva York para estudiar Arte Dramático.

Ya en la ciudad de los rascacielos, y gracias a Stella Adler, miembro de una conocida familia de actores, comenzó a interesarse por las enseñanzas del actor, director y empresario ruso Konstantin Stanislavski, cuyo lema era “piensa en tus propias experiencias y utilízalas a la hora de actuar con verdad”. Debutó en Broadway en octubre de 1944 en la obra I Remember Mama, que se convirtió en un gran éxito. En el cine lo haría seis años después con Hombres de Fred Zinnemann en la que encarnaba a un soldado parapléjico. Antes del rodaje, Brando pasó un mes en un centro de rehabilitación para preparar el papel. En 1956 ganó su primer Oscar por La ley del silencio, aunque ya había dejado antes su sello de calidad en títulos como ¡Viva Zapata!. La industria de Hollywood pensaba que tenía entre sus manos un auténtico diamante en bruto pero pronto quedó claro que Brando era un diamante difícil de pulir.

 

Marlon Brando recogiendo el Oscar por ‘La ley del silencio’.

 

Brando representaba el inconformismo, el desprecio por las reglas establecidas y la rebeldía juvenil de la década de los cincuenta y principios de los sesenta. Encadenó escándalos, romances y matrimonios, y sus rodajes se convirtieron en una pesadilla para productores y directores, que terminaron por vetarle en muchos proyectos.

Gracias a la insistencia de Francis Ford Coppola consiguió el papel de Vito Corleone en El padrino, por el que ganó su segundo Oscar, un premio que se negó a recoger. Una actriz vestida de india subió al escenario y rechazó el galardón alegando que el actor protestaba así por cómo la industria de Hollywood trataba en el cine a los nativos americanos.

Después de El padrino volvieron los éxitos. Transmitió como nadie la angustia de la soledad en El último tango en París y fue un militar obsesionado con el horror en Apocalypse Now. Pero sus trabajos se iban espaciando y, además, como ocurría con Supermán, cuando aparecía en un film, solo lo hacía unos pocos minutos. Además su vida personal se truncó trágicamente. En 1990 su hijo Christian fue encarcelado por haber asesinado al novio de su hermanastra Cheyenne y ésta se suicidó en 1995.

Gordo hasta hacer irreconocible a aquel joven atractivo de los cincuenta, el rostro de Brando asomaba en películas que pasaban sin pena ni gloria como Don Juan de Marco o La isla del doctor Moreau para recluirse después en la soledad de su casa. Hace ahora diez años le visitó finalmente la muerte cuando se había convertido en toda una leyenda viva del cine.

Recordando a Marlon Brando. Domingos de julio en TCM


Escrito por Lunes 23 junio 2014

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