‘Malas tierras’: persiguiendo la luz

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Entre diciembre de 1957 y febrero de 1958 Charles Starkweather, un muchacho obsesionado con James Dean que viajaba con su novia adolescente, asesinó a una decena de personas en el Medio Oeste americano. El director que llevó esta historia real a la gran pantalla, Terrence Malick, no llegó a asesinar a nadie durante los largos y calurosos meses que dedicó al rodaje de la misma, pero sí que dejó a sus espaldas un buen número de cadáveres profesionales, un reguero de técnicos, editores, cámaras… que fueron incapaces de amoldarse al peculiar modus operandi de aquel joven genio y decidieron dimitir.

Terrence Malick no tenía mucho dinero para hacer Malas tierras (apenas 300.000 $), sin embargo los problemas, más que por lo ajustado del presupuesto, vinieron por la incapacidad del impulsivo director de ceñirse a un plan de rodaje. “Todos estaban acostumbrados a seguir de forma estricta un plan, pero esa no es forma en la que a Terry le gustaba trabajar”, explica Sissy Spacek, la protagonista femenina del filme. “Podía pedir al equipo que preparara un plano en un lugar concreto y, al rato, regresar y decir que cambiaran todo de sitio porque le gustaba más cómo se veía la luna desde otra perspectiva”.

También Martin Sheen, que interpretaba en Malas tierras su primer papel importante, recuerda esta afición del joven Malick por la improvisación: “Un día ibamos en el coche, ya atardeciendo, cuando de repente Terry me dijo: ‘¡Mira esa luz! Rápido, Martin. Bájate. Haz algo'”. Martin se apeó del vehículo y filmaron la célebre toma en que su personaje pasea con el rifle sobre los hombros. “Siempre estábamos persiguiendo la luz. Había una gran excitación al respecto, como cuando se acerca una tormenta y tienes que correr y apresurarte a cerrar todas las ventanas”, recuerda Spacek.

 

 

Aunque los actores siempre se mostraron entusiasmados con Malick y su forma de trabajar, aquello era demasiado para muchos de los profesionales del equipo, sobre todo para los pobres directores de foto (tres nombres diferentes firman la película: Tak Fujimoto, Stevan Larner y Brian Probyn). Afortunadamente, Malick siempre tuvo muy claro el filme en su cabeza, y el memorable resultado final no se resintió de la cadena de dimisiones que sufrió la producción. Y es que, aparte de los actores y el propio Malick, el director de arte Jack Fisk fue el único jefe de equipo que no abandonó el barco. “Bueno, tenía un interés partícular. Me había enamorado de Sissy Spacek”, confiesa Fisk, que, 44 años después, aún sigue casado con la actriz americana.

Malas tierras. Viernes 9 de junio a las 22:00 en TCM

Diego Soto


Escrito por Martes 29 abril 2014

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