Los diarios secretos de Sir Alec Guinness

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Como ya sabéis, en abril estamos rindiendo tributo a Alec Guinness, un actor que este mes habría cumplido 100 años y del que cada domingo emitimos alguna de sus mejores interpretaciones (Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, El puente sobre el río Kwai…)

Hoy sin embargo en Fuera de Campo queremos acercarnos a una faceta más desconocida (y tal vez menos caballeresca) de su personalidad. Tan desconocida que permaneció oculta hasta hace poco más de un año, fecha en que la British Library compró a la familia del actor su correspondencia y sus diarios secretos por 320.000 libras. Estos documentos (900 cartas y 100 cuadernos manuscritos) recogen muchas de las reflexiones de Guinness sobre su dilatada vida y  obra, y lo cierto es que en ellas no salen bien parados muchos de los directores  y actores con que coincidió en su carrera. Repasemos algunos de los pasajes más destacados de unos textos en los que el intérprete británico, más corrosivo y rencoroso de lo que hubiéramos podido imaginar, reparte estopa a diestro y siniestro.

 

Laurence Olivier

 

 

Un día después de la muerte de su colega, Alec Guinness escribía en su diario una entrada que empezaba de forma elogiosa pero acababa desembocando en una crítica que dejaba entrever cuentas pendientes.

“Admiraba mucho su extraordinario coraje. Como comediante era soberbio, técnicamente brillante. Un gran actor. Sin embargo, como mucha gente que logra el reconocimiento gracias a su ambición, tenía una cara cruel y destructiva. Igual que podía ser generoso, también era desagradable y vengativo. Conscientemente o no, intentó destruir a John (Gielgud), Michael (Redgrave), Paul (Scofield) y, si le hubieran dado la oportunidad, también a mí”.

 

David Lean

 

 

Pese a que la relación Lean-Guinness fue una de las más fructíferas de la historia del cine (seis películas juntos), el director y el actor siempre mantuvieron una relación amor-odio. Varias de las opiniones que Guinness plasma en su diario así lo confirman.

“Lean era un esclavista, muy irritable”; “Se rodeaba de aduladores”; “Carecía de sentido del humor”.

 

William Holden

 

 

Además de David Lean, también su compañero de reparto en El puente sobre el río Kwai, William Holden, fue objeto de las críticas de Guinness.

“Le encanta pontificar. Ojalá parase de alardear sobre todos los famosos actores que ha empleado en su compañía o todas las fortunes que ha perdido”.

 

La guerra de las galaxias

 

 

Sin lugar a dudas, los comentarios de Guinness sobre su participación en la saga de George Lucas, un trabajo que siempre desdeñó pese a que le hizo millonario, están entre lo más interesante de sus diarios. Ahí van algunas perlas encontradas en cartas a amigos y en las que, sobre todo, destaca su despiste con algunos nombres propios.

“Me han ofrecido una película que quizás acepte, si vienen con suficiente dinero, claro. Rodaje en Londres y en África en marzo. Ciencia ficción, lo que me retrae un poco, pero la dirige Paul Lucas, que hizo ‘American Graffitti’. El papel es importante. Una basura de cuento de hadas, pero podría ser interesante”.

“Nuevos diálogos de mierda me llegan cada día en pedazos de papel rosa, y ninguno de ellos hace que mi personaje sea comprensible, o al menos soportable. Solo pienso, menos mal, en la pasta”. 

“Debo ir al estudio a trabajar con un enano (un encanto, se baña en un bidet) y tus queridos compatriotas Mark Hamill y ¿Tennyson? ¿Ellison? Ford. No sé, un joven lánguido y delgaducho que probablemente sea divertido”.

 

Bette Davis

 

 

La actriz americana coincidió con Alec Guinness en el filme de 1959 Donde el círculo termina. Por lo que se ve, tampoco logró cautivar al actor.

“No es la artista que esperaba. Echó a perder por completo el personaje de la vieja Condesa. Solo quería vestirse de forma extravagante y rodearse de ridículas flores. Cuando la película se presentó dijo que consideraba que yo había arruinado su interpretación”.

 

James Dean

 

 

Para dar un pequeño descanso a la afilada lengua de Guinness, acabaremos con una anécdota que tiene más que ver con su carácter profundamente supersticioso y su afición por lo sobrenatural. En sus diarios, Guinnes hace varias referencias a extrañas premoniciones que el actor afirmó tener a lo largo de su vida. De todas ellas, esta que sintió un día de 1955, mientras James Dean le mostraba su nuevo deportivo, se lleva la palma.

“El coche me pareció siniestro. Yo estaba exhausto, hambriento. Me sentía mal a pesar de la amabilidad de Dean. Entonces, me escuché a mí mismo hablando con una voz que apenas pude reconocer como propia: ‘Por favor, no entres en ese coche. Si lo haces, te encontrarán muerto en una semana’. Dean se rió, pero murió en ese vehículo una semana después”.

 

Diego Soto

 

 

 

 

 

 

 


Escrito por Martes 8 abril 2014

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