Cine en crisis: ¿y si vuelven los viajes a Biarritz?

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Juguemos al tremendismo, una práctica muy extendida y la forma más rápida de llamar la atención en cualquier medio de comunicación, red social o blog  (“este año no va a haber verano”, “la economía se colapsará y acabaremos con un corralito”, “el planeta se destruirá”…). En el ámbito que aquí nos interesa, el del cine, la negra profecía de la que más se viene hablando últimamente (ojo, porque tiene una base mucho más sólida que los anteriores ejemplos) tiene que ver con la posibilidad, o mejor dicho, con la imposibilidad de seguir disfrutando en un futuro cercano de gran parte del cine que se produce internacionalmente, todos esos estrenos de autor que la tremebunda crisis, azote de productores, distribuidores y exhibidores, ha puesto en peligro.

Después de ver la situación que atraviesa Alta Films y los Cines Renoir, y de leer artículos como este de El País, en el que se habla de lo complicada  que está la distribución española de algunas de las películas que se vieron en Cannes, en Actualidad TCM nos hemos puesto en el peor de los escenarios y hemos pensado en soluciones para saciar nuestra cinefilia en el hipotético caso de hambruna extrema. ¿Y cuál es la mejor idea que se nos ha ocurrido? (obviando la oferta de VOD e insistiendo siempre en que estamos un poco de broma). Pues rememorar las peregrinaciones a Francia de la época de la dictadura y hacer una excursión al país vecino para disfrutar de filmes que hace una semana estaban en La Croisette y ya se exhiben en muchas pantallas del territorio galo. Os contamos cómo fue nuestra aventura.

 

Eligiendo una ciudad: Biarritz

 

 

Podríamos haber ido a Perpignan, la otra meca de los cinéfilos del franquismo, pero por un tema meramente geográfico nos decantamos, como los protagonistas de Lo verde empieza en los Pirineos, por la bella ciudad aquitana. San Juan de Luz o Bayona también tienen una interesante oferta, pero Biarritz nos evoca el aroma genuino de esos viajes en autobús de los 70, muchos de ellos organizados por agencias (película + alojamiento + media pensión), en el que los inhibidos españoles, bocadillo o tartera en mano, cruzaban la frontera para ver título como Viridiana o Portero de noche.

Lamentablemente, pese a la estación del año, el tiempo es terriblemente malo, y, siguiendo un chiste de moda estos días en el norte, Biarritz no nos recibe como Biarritz, sino como el sombrío Mordor.

 

El cine: Le Royal

 

 

Situado a escasos metros del Casino, el lugar en el que los peregrinos hispanos se agolpaban hace cuatro décadas para ver El último tango en París, Le Royal Cinema tiene una ubicación muy céntrica, y es un clásico entre los cinéfilos de San Sebastián y otras localidades fronterizas. Además (y este, obviamente, es un requisito indispensable para los que no dominamos la lengua de Flaubert) muchas de sus sesiones son en VOS. Aquí encontramos ya una gran diferencia con nuestro país, en el que resultaría impensable que una población de 27.000 habitantes proyectara cine en versión original.

Como se puede ver en la cartelera, desde hace ya varios días Le Royal exhibe filmes que acaban de estar en Cannes, como  Le Passé (Palma para Berenice Bejo) u Only God Forgives. Otros cines de la zona proyectan también La grande bellezza de Paolo Sorrentino.

 

Horario francés: las 14 horas

 

 

Como sabéis, los franceses son bastante más madrugadores que nosotros, y tampoco son muy de siesta, así que la primera sesión de la tarde es a las 14 horas. ¿Y qué panorama nos encontramos un miércoles a esas horas? Lamentablemente, el mismo que el de muchas salas españolas. Prácticamente vacío. Y eso que la entrada (rompiendo con el mito de que todo es más caro al cruzar la frontera) es más barata que en la mayoría de cines españoles: 6 euros.

 

La película: Only God Forgives

 

 

Aunque el filme elegido era secundario en este post, no podemos terminar sin hacer al menos alguna referencia al mismo. Como hemos confesado antes, el francés no es lo nuestro, así que la opción estaba clara: veríamos el ultra-violento y ultra-estético título de Nicolas Windign Refn. Los escasos diálogos en inglés (Ryan Gosling no tendrá más de 20 líneas) están salpicados de conversaciones en tailandés, pero el apoyo del francés en los subtítulos (aquí sí que es una gran ayuda) permite seguir esta trama de venganza, redención y traumas familiares sin demasiados problemas.

Con lo que no contábamos (y ahora vamos a romper otro mito: el de la educación exquisita de los europeos no españoles) es con la irrupción en la sala de un gupo de jóvenes fans de Gosling que, ni cortas ni perezosas, empezaron a acompañar cada aparición del actor canadiense no sólo con gritos y aullidos, sino con gemidos orgásmicos y sombras chinescas proyectadas sobre la pantalla. Sólo podemos desearles que en otra ocasión se encuentren en el cine con algún espectador con las dotes para la tortura de Vithaya Pansringarm, el misterioso policía que aparece en el filme. Los que le han visto en acción, katana o palillos en mano, ya nos entienden.

 

Diego Soto

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Escrito por Jueves 30 mayo 2013

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Los comentarios de la película. “Cine en crisis: ¿y si vuelven los viajes a Biarritz?”

  1. Kazeta dice:

    Welcome a uno de mis cines favoritos. Veo que estuviste en la sala más grande del cine. Ibas en miercoles que es festivo por las tardes para las escolares, porque generalmente a esas horas suelen estar las numerosas jubiladas que pueblan la ciudad.

    Pagaste seis euros pero si hubieras cogido el abono de diez, hubieras pagado menos.

    Efectivamente hay cine en VOS en Biarritz, Baiona, San Juan de Luz (en la costa). En Hendaya con 14.000 habitantes dan de vez en cuando algún titulo en VOS. Son cines catalogados de Arte y Ensayo (con lo que creo que reciben alguna subvención)

    Menos mal que los de este lado de los Pirineos, los de San Sebastián al menos, tenemos a los cine SADE que también han priorizado la versión original.

  2. TCM dice:

    Se agradece la ampliación de la información por parte de una experta. Nosotros fuimos con el entusiasmo (y también la ignorancia) de los primerizos. Esperamos repetir y conocer otros cines de la zona en los que se proyecten pelis que aquí no acaban de llegar. Por ejemplo “Mud”, de Jeff Nichols.