Primeros pasos

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Siempre hay una primera vez. Incluso para los grandes nombres del cine. Realizadores reputados como Kubrick, Malick o Truffaut también fueron en su día imberbes aprendices y se enfrentaron a su primera creación con la inseguridad y la inexperiencia del novato. En TCM Autor hemos querido dedicar todos los domingos del mes de marzo a esa emoción primigenia de la obra inicial (en la que la mayoría de las veces ya se puede atisbar el ADN de la trayectoria futura) y hemos seleccionado varias óperas primas de distintos directores ya consolidados. Además de los ya mencionados, podremos ver los primeros trabajos de cineastas tan dispares como Gondry, Malle, Jeunet o Kitano, y comprobar así cuánto hay de los rasgos que les han hecho famosos en los filmes con los que arrancaron su singladura en el cine. En total serán 16 obras de las que en este post, a modo de adelanto, hemos seleccionado varias que nos parecen especialmente interesantes.

 

Malas tierras (Terrence Malick, 1974)

La primera y para muchos, todavía, la mejor obra de Malick, que 38 años después sólo cuenta con cinco películas más en su filmografía (aunque últimamente parece estar acelerando su ritmo de producción).  En Malas tierras nos cuenta la historia real de uno de los asesinos en serie más famosos de los Estados Unidos, Charles Starkweather, y de la joven que le acompañó durante sus crímenes, Carol Anne Fugate (Kit y Holly en la ficción). Un título turbador y lleno de contrastes, en el que la belleza del paisaje y la aparente inocencia de los personajes choca con la crudeza de los crímenes que perpetraron . La voz en off, uno de los elementos recurrentes en el cine de Malick, aparece ya en el primer plano del filme.

 

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Mala noche (Gus Van Sant, 1985)

Gus Van Sant, uno de los iconos del cine indie, debutó en la gran pantalla con esta adaptación de una novela de Walt Curtis, en la que se cuenta la fijación del dependiente de una tienda de ultramarinos por un joven adolescente mexicano. El filme, en blanco y negro casi en su totalidad, se rodó con sólo 25.000 dólares y con un reparto integrado por actores amateur. No vio la luz hasta que Van Sant no estrenó su segunda obra, la más conocida Drugstore Cowboy.

 

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Delicatessen (Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet, 1990)

El autor de Amelie debutó en el cine en compañía de quien había sido su colaborador previamente en varios cortos, el dibujante Marc Caro, con quien posteriormente, y debido al éxito de Delicatessen, dirigiría La ciudad de los niños perdidos. La película es una comedia negra ambientada en un tiempo indeterminado y en la que, como en toda la personalísima obra de Jeunet, la escenografía y la estética, barrocas y recargadas, a veces desasosegantes, tienen tanta importancia como el argumento. La mayoría del reparto del filme, con Dominique Pinon a la cabeza, acompañará a Jeunet en sus películas posteriores.

 

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Los 400 golpes (François Truffaut, 1959)

Película mítica que dio inicio no sólo a la carrera cinematográfica de Truffaut, sino también a uno de los movimientos más importantes de la historia del séptimo arte: la Nouvelle Vague. Después de trabajar varios años como crítico en Cahiers du Cinema, y ganarse el sobrenombre de ‘sepulturero del cine francés’ por sus virulentas reseñas, Truffaut decidió dejar de ser sólo espectador y, tras firmar dos cortos, dio el salto al largometraje con este filme autobiográfico protagonizado por su alter-ego Jean-Pierre Leaud (Antoine Donel), un personaje y un actor que le acompañarían durante toda su carrera. El festival de Cannes, que le había vetado en 1958 por la ferocidad de sus opiniones, no tuvo más remedio que otorgarle el premio al mejor director por su brillante primera obra.

 

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Escrito por Miércoles 27 febrero 2013

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