Costa-Gavras: 80 años agitando conciencias

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Cuando nació en Atenas en 1933, sus padres le bautizaron como Konstantinos. “Me pusieron ese nombre sin preguntar si me gustaba o no”, suele decir entre risas. “Además, hubo dos reyes en Grecia que se llamaron así y yo nunca estuve de acuerdo con ellos. Por tanto decidí llamarme simplemente Costas. Más tarde, un accidente gráfico en el cartel de mi primera película, hizo que la ‘s’ final se convirtiera en un guión, y mi nombre se quedó finalmente en Costa-Gavras. Y así me llamo porque uno mismo, si es posible, ha de elegir su propio nombre”.

El próximo 12 de febrero este gran director cumple 80 años y TCM Autor lo celebra emitiendo dos películas especialmente importantes en su trayectoria como cineasta: La caja de música, protagonizada por Jessica Lange, un filme que cuenta la historia de un criminal de guerra nazi oculto en Estados Unidos, y Amén, sobre el silencio del Vaticano ante la persecución de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Costa-Gavras, junto al actor Mathieu Kassovitz, durante el rodaje de ‘Amén’.

 

Decir Costa-Gavras es hablar de un cine político, intensamente comprometido y combativo. “Todo el cine es ideológico”, suele explicar. “Cuando se hace una película de un hombre musculoso, con un arma y que viene de la Guerra del Vietnam, también eso es un filme político. Todas las películas contienen la filosofía y la ideología de sus autores”.

Costa-Gavras dejó muy pronto su Grecia natal para estudiar en París. Allí se licenció en Literatura y se convirtió después en director de cine. Fue amigo de Simone Signoret y de Yves Montand con los que trabajó en su primera película, Los raíles del crimen. A finales de los años 60 y principios de los 70 dirigió cuatro películas que le catapultarían a la fama internacional: Estado de sitio, Z, La confesión y Sección especial, estas tres últimas con guión de Jorge Semprún. “Esos filmes no podrían ser lo que son sin su participación”, afirma rotundamente. “No había otro guionista en Francia capaz de escribirlas”.

En los 80 Costa-Gavras dio el salto a Hollywood para filmar Desaparecido, protagonizada por Jack Lemmon. Una historia basada en hechos reales sobre un ciudadano norteamericano que intenta encontrar en Chile a su hijo tras el golpe de estado de Pinochet. “La compañía quería a otro actor pero yo pensaba que nadie como Jack Lemmon representaba al americano medio, ese que podía haber votado por Nixon en las elecciones y que creía que su país era un modelo para el mundo. Así que me planté y dije: o hago la película con Jack Lemmon o no la hago”.

 

Jack Lemmon y Sissy Spacek en la impresionante ‘Desaparecido’.

 

Tras el éxito de esta película, rodaría en Estados Unidos títulos como El sendero de la traición, La caja de música o Mad City, todas ellas con un fuerte contenido político y social. “Yo desde muy pequeño me he alimentado con la literatura, la música, el teatro y el cine americanos pero no quiero su modelo de vida. Cada país tiene su cultura. No me siento militante pero siempre filmo siguiendo mis amores y también mis odios”.

Y Costa-Gavras no oculta todo aquello que no le gusta. Su última película estrenada en España, El capital, es una dura crítica a los responsables de la actual crisis económica. “La gente piensa que yo me despierto por las mañanas y me digo: voy a hacer películas políticas. Y no es así. Cada una de ellas tiene una razón para su existencia. Pero hacer un flashback para ver lo que he hecho durante más de cuarenta años no me interesa”, sentencia. “Yo miro hacia adelante y pienso siempre en la próxima película que va a venir”.

 

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Escrito por Jueves 7 febrero 2013

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Los comentarios de la película. “Costa-Gavras: 80 años agitando conciencias”

  1. Pei dice:

    Missing es de largo su mejor película. Es la que deberías emitir.