De clown a gangster: los comienzos de Kitano

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Cómico, pintor, presentador de televisión, guionista, montador, director… Takeshi Kitano es un hombre del Renacimiento. Un maestro que ha tocado todos los palos y que, como muchos autores de Extremo Oriente, fue descubierto por el público europeo de forma tardía, concretamente cuando, ya con 50 años, se llevó en 1997 el León de Oro de Venecia por Hana-bi. Dado que durante estos días TCM Autor está emitiendo sus primeras películas, queremos aprovechar para recordar en este blog algunos de los años ‘ocultos’ del autor nipón, los inicios de un director que se convirtió en una mega-estrella en su país gracias a su vis cómica pero que alcanzó la fama mundial siguiendo un consejo de su amigo, el recién fallecido Nagisha Oshima: “si quieres progresar, aléjate del humor”.

Si algo tuvo claro Kitano desde su juventud fue su ansia por el triunfo, por acceder al estrellato. Y su sueño comenzó a tomar forma en el lugar, literalmente, más adecuado para elevarse hasta la cima: un ascensor. Kitano había aceptado ese empleo en un nightclub de Asakusa, en Tokyo, sólo porque allí trabajaba un comediante del que era un gran fan: Fukami Senzaburo. En sus esporádicos encuentros con el artista en el ascensor, el tenaz Kitano fue aprendiendo algunas de las mejores bromas y trucos del oficio, y cuando ya llevaba una temporada como ascensorista, el azar quiso que su tesón acabara teniendo recompensa. Uno de los cómicos del club cayó enfermo y le ofrecieron a Kitano la oportunidad de sustituirlo.

 

Takeshi Kitano en ‘Feliz Navidad, Mr. Lawrence’.

 

Así fue como empezó la carrera cómica del director de Dolls, que pocos años después alcanzaría la fama en la televisión en compañía de otro artista del mismo club nocturno: Kaneko Kiyoshi. Juntos formarían una de las parejas más conocidas de la historia de la pequeña pantalla nipona:  The Two Beats (Beat Takeshi y Beat Kiyoshi). Haciendo una peculiar interpretación de un género tradicional japonés, el manzai, y desarrollando un tipo de humor de dudoso gusto, que muchas veces tenía como blanco de sus bromas a los sectores más débiles y desfavorecidos de la sociedad, Kitano y Kiyoshi se metieron al público en el bolsillo e hicieron desternillarse a Japón hasta que, a principios de los 80, Beat Takeshi decidió seguir su carrera en solitario.

 

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En los 80, Kitano continuó ligado al humor y a la televisión, participando en programas que se harían famosos también en Occidente, como es el caso del mítico Humor amarillo (Takeshi Castle en el original). Sin embargo, fue en esta década cuando su destino empezó a ligarse al del cine. En 1983 protagonizó uno de sus todavía más famosos papeles como actor, el del sargento Hara de Feliz Navidad Mr. Lawrence, y en 1989 dirigiría su primer film: Violent Cop.

Como cuando dio el salto de ascensorista a ‘stand-up comedian’, Kitano acabó rodando su ópera prima gracias a la casualidad. Originalmente la película la iba a dirigir un cineasta llamado Fukasaku Kinji, sin embargo la renuncia de éste (algunos dicen que por enfermedad, otros que por desavenencias con Kitano) provocó que su protagonista, Beat Takeshi, acabara siendo también su director. En un principio, la película era una comedia, pero Kitano cambió todo el guión y, tratando de seguir los consejos de Oshima, la convirtió en un drama lleno de violencia, reservándose el papel de un policía sociópata al más puro estilo Harry Callahan. Aunque el filme no fue mal en Japón, Kitano, que pese a su nuevo rol todavía provocaba la hilaridad del público, confiesa aún hoy en día que se siente incapaz de verlo: “No tenía ni idea de hacer una película”.

 

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Dolido porque la gente seguía viéndole como un clown, Kitano insistió en su faceta más violenta un año más tarde con Boiling Point, película en la que interpreta a un sádico yakuza y en la que, por primera vez, además de dirigir, se encargó del guión desde el principio. El filme, al igual que Violent Cop, es imperfecto, pero como en todas las obras iniciales se pueden ver rasgos del Kitano posterior (ritmo pausado, elipsis en el montaje…).

Lo que tampoco conseguiría aún Kitano fue desprenderse de la alargada sombra de su carrera humorística. “Tuve que pasarme diez años interpretando a asesinos en serie y violadores hasta que la gente empezó a tomarme en serio”, ha llegado a declarar el autor, al que, curiosamente, debido a su descubrimiento tardío, el público occidental siempre ha visto al revés. Como espectadores españoles le diríamos que no se preocupara. A nosotros, la mayoría de las veces, nos cuesta imaginárnoslo de broma.

 

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Escrito por Martes 5 febrero 2013

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Los comentarios de la película. “De clown a gangster: los comienzos de Kitano”

  1. Anacleto dice:

    Inteligentes palabras. Os enlazo esto que escribí que creo que tiene que ver mucho que ver: http://romanspidre.tumblr.com/post/18200580287/reflexion-sobre-takeshi-kitano-su-humor-su

  2. TCM dice:

    Muchas gracias. Está súper-interesante. Efectivamente es muy curiosa la relación de Kitano con el humor, la convivencia de lo sangriento con lo cómico.