Howard Hawks: el coleccionista de géneros

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Para Howard Hawks no había mucha diferencia entre un género u otro. “Los filmes de aventuras muestran cómo se comporta la gente ante la muerte; lo que hacen, dicen, sienten e incluso piensan”, explicaba en una entrevista que concedió a la revista Cahiers du Cinema en 1956. “Las comedias son como las aventuras. La diferencia está en la situación, peligrosa en la aventura, embarazosa en la comedia. Pero en las dos vemos a nuestros semejantes en situaciones insólitas”, añadía.

Y así, con esta premisa, se convirtió en el director más versátil que ha dado nunca Hollywood. Dirigió westerns como Río Bravo, El Dorado o Río Rojo; cine de aventuras como Sólo los ángeles tienen alas o ¡Hatari!; comedias como La fiera de mi niña o Luna Nueva; incluso con Los caballeros las prefieren rubias dejó su huella en el musical. Y todas tienen su sello, su particular firma que las hace totalmente personales.

 

 

Howard Hawks y John Wayne.

 

El próximo 26 de diciembre se cumplen 35 años de la muerte de este gran maestro del cine clásico y TCM va a recordarle por todo lo alto. Todos los sábados del mes los espectadores del canal podrán volver a ver algunos de sus trabajos más representativos como El sargento York, El sueño eterno o Tener y no tener. Para completar este recorrido por su carrera y su manera de entender el cine, TCM emitirá el capítulo de la serie documental Los hombres que inventaron las películas dedicado a su figura y a su obra.

Nació en 1896 en Los Ángeles. Era hijo de buena familia, y de joven se aficionó a pilotar coches y aviones. Después de la I Guerra Mundial comenzó a trabajar en Hollywood como montador, guionista y productor hasta que en 1926 dirigió su primera película: El espejo del alma. Muy pronto se ganó la confianza de la industria como un director eficaz que siempre se ajustaba al presupuesto. Esta confianza le permitió producir casi todos sus filmes.

“Hago películas sobre temas que me interesan. Pueden ser carreras de coches, aviones, un western o una comedia, pero el mejor drama para mí es el que muestra al hombre en peligro. No hay acción donde no hay peligro”, sentenciaba. Y es cierto, los protagonistas de muchas de sus películas casi siempre son hombres y mujeres que tratan de llevar a cabo una tarea difícil y complicada. “¡Vivir o morir! ¿Hay drama mayor?”, solía decir.

 

 

Entre los años 20 y comienzos de los 70 dirigió un total de 47 largometrajes. Durante mucho tiempo, gran parte de la crítica lo consideró tan solo un eficaz artesano y no un verdadero autor con personalidad propia, pero en los años 60 la crítica francesa y los directores ligados a la Nouvelle Vague reivindicaron su nombre y, gracias a eso, la figura de Howard Hawks está donde se merece, en uno de los puestos de honor de la gran historia del cine.

Todavía hoy, cuando en las pantallas vemos unos diálogos pronunciados a velocidad de vértigo, recordamos que ésa era una de las claves que tenían sus comedias. “Cada vez que una escena no me parece demasiado buena, la solución es hacerla más rápida y así saldrá mucho mejor en la pantalla”, señalaba.

Murió el 26 de diciembre de 1977, a los 81 años, en la localidad californiana de Palm Springs, pero su huella permanecerá indeleble eternamente. Os adjuntamos un video de producción propia que así lo demuestra, el episodio de la serie Dioses y monstruos que le dedicamos en su día y que recopila varios ejemplos de la influencia que ejerció sobre otros directores..

 



Escrito por Miércoles 28 noviembre 2012

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