Alma Hitchcock: alma máter

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Que Hitchcock esté de moda realmente no es noticia. El director inglés siempre lo estuvo, aunque ahora lo esté aún más gracias a dos películas de las que ya hemos hablado largo y tendido en Actualidad TCM: el telefilme The girl (o sea, la versión con Tobey Jones)  y la película Hitchcock  (es decir, la versión con Anthony Hopkins). Lo que resulta más novedoso es que gracias a estos dos filmes, ambientados respectivamente en los rodajes de Los pájaros  y Psicosis, haya sido rescatada de un segundo plano una figura capital en la carrera del cineasta británico. Una menuda mujer que no era ni rubia ni despampanante pero con la que Hitchcock compartió 54 años de su vida personal y profesional. Hablamos, por supuesto, de su esposa y sombra Alma Reville.

Alma llegó al mundo sólo un día más tarde que su futuro marido, y sus caminos no tardaron en cruzarse. Fue en la sucursal londinense de los estudios Famous Players Lasky, a principios de los años 20. Hitchcock, que había empezado como diseñador de rótulos para películas mudas, era ya ayudante de dirección, mientras que Alma trabajaba como montadora y ayudante de guión, además de actriz. Él recurrió a ella para el montaje del filme De mujer a mujer y poco después, venciendo su timidez y complejos, decidió invitarla también a salir. Ella aceptó y en 1926, después de que Hitchcock le pidiera matrimonio durante un trayecto en barco desde Berlín, los dos cineastas se casaron en el oratorio de Brompton (Knightsbridge).

 

Hitchcock y Alma, el día de su boda.

 

Todo lo que vino después, hasta la muerte de ambos a principios de los 80 es, más que una historia de amor, historia del cine. Los dos jóvenes siguieron trabajando juntos y fueron creciendo en la industria el uno de la mano del otro. La señora Reville apareció, con su nombre de soltera, en los créditos de más de una docena de películas de su marido (argumentista, guionista, ayudante de dirección, responsable de continuidad…). Sin embargo, la contribución de Alma al cine de Hitchcock va mucho más allá de lo que pueda recoger una ficha de IMDB. Ella era la guía y la asistente de su marido en todos los campos clave relacionados con la producción de la película: la elección de actores, la selección de los proyectos, la supervisión de los diálogos, la aprobación del montaje final… Su influencia era tal que se comenta que uno de los trucos que se utilizaba para convencer a Hitchcock de algo era decir: “A Alma le encantó”.

Aunque no pase de ser una anécdota puntual, una de las contribuciones más conocidas de Alma Reville tiene que ver con la famosa escena de la ducha de Psicosis. En primer lugar, fue ella la que convenció a su esposo de utilizar la inconfundible música de Bernard Herrmann. Pero es que además fue también su certero ojo el que impidió que se colara un plano que habría hecho la muerte de Janet Leigh, digamos, menos creíble. Y es que, en las primeras versiones del montaje, parece ser que la actriz tragaba saliva después de ser asesinada. Según varios testigos, sólo ella se dio cuenta.

 

Mirren/Reville y Hopkins/Hitchcock en un fotograma del biopic dirigido por Sacha Gervasi.

 

Dos actrices monumentales, Helen Mirren (Hitchcock) e Imelda Staunton (The girl), son las encargadas de dar vida a Alma en los dos biopics de este otoño sobre el mago del suspense. Sin embargo, por lo que cuentan las crónicas, cada película hace un retrato sensiblemente diferente de la influyente esposa del maestro, sobre todo en lo referente a la turbia relación de Hitchcock con sus protagonistas femeninas. Mientras el personaje de Staunton, más sufridor, se muestra permisivo con estas obsesiones, el de Mirren, inspirado directamente en la biografía que escribió Patricia Hitchcock de su madre, demuestra más carácter, una postura que parece más coherente con lo que sabemos de la personalidad de Alma. “Todo este tema de las rubias se ha exagerado un poco”, añade además Helen Mirren en declaraciones al New York Times. “No hay que olvidar que el concepto ‘Hitchcock y las rubias’ tenía un gran valor publicitario. Y Hitchcock y Sam Goldwyn fueron los mejores publicistas de la historia de Hollywood”, apunta también el actor y productor Norman Lloyd.

Lo que sí parece evidente, con independencia de esos supuestos escarceos o fijaciones con determinadas actrices, es que Hitchcock veneraba a Alma, y que si hubo una mujer en su vida, sin duda fue ella. Lo dejó bien claro el día que el American Film Instititute le otorgó en 1979 un premio a toda su carrera. “Quiero mencionar a las cuatro personas que me han ofrecido más afecto, respeto, estímulo y ayuda”, dijo en su discurso. “La primera es una montadora. La segunda es una guionista. La tercera es la madre de mi hija.  Y la cuarta es una cocinera capaz de hacer milagros. Y el nombre de todas es Alma Reville”. ¿Se os ocurre una declaración de amor y gratitud más contundente?


Escrito por Martes 20 noviembre 2012

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