El LACMA expone la obra de Kubrick

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Como ya sabéis, el domingo 11 de noviembre dedicamos la programación de TCM a uno de los más grandes directores del cine reciente:  Stanley Kubrick. En un principio, esta retrospectiva-maratón no obedecía a ninguna efeméride concreta. Simplemente a la necesidad de homenaje permanente que inspira la figura del autor de 2001. Sin embargo, ahora caemos en la cuenta de que este sí que es un mes especialmente señalado para el gran Kubrick, y es que el día 1 de noviembre se inauguró en el LACMA (Los Angeles County Museum of Art) una imponente exposición que recoge sus casi 50 años de vida dedicada al séptimo arte.

 

Algunas de las cámaras y lentes utilizadas por el director.

 

La muestra estará abierta hasta el próximo 30 de junio, y viendo los tesoros que encierra, a más de un mitómano le van a entrar ganas de cruzar el charco y recorrer este auténtico parque de atracciones para fetichistas.  ”Es imposible proyectar toda la obra de un cineasta de una sola vez”, señala Michael Govan, director del LACMA, “sin embargo, una exposición como esta ofrece al visitante la posibilidad única de vagar por la mente del director y explorar sus procesos creativos”.

 

 

Este recorrido que señala Govan, construido por la diseñadora de producción Patti Podesta (Memento), supone una inmersión en toda regla en la carrera de Kubrick. En el se pueden ver desde sus primeros trabajos como fotógrafo para la revista Look hasta todo el material que recopiló para uno de sus más célebres (e inacabados) proyectos: Napoleón. También se exponen algunas de las cámaras que utilizó, varios de sus guiones (salpicados de dibujos y anotaciones a mano) y, por supuesto, muchos de los iconos que han convertido a Kubrick en uno de los autores más conocidos para el gran público. Por ejemplo: los trajes de La naranja mecánica, los disfraces de simio de 2001 o la máquina de escribir de Jack Nicholson en El resplandor. Sí, esa en la que sólo se escribía la misma frase: “All work and no play makes Jack a dull boy”. Puede que el torturado Jack Torrance no fuera muy listo, pero desde luego que el maestro Kubrick (un trabajador enfermizo, además) de tonto no tenía un pelo.

 

La máquina de escribir de ‘El resplandor’.

 

 


Escrito por Viernes 9 noviembre 2012

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