Las bellas artes de Saul Bass
Desde la semana pasada, los amantes del cine clásico (y del buen gusto en general) tenemos una cita ineludible con uno de los creadores gráficos que más ha influido en la historia del cine. Un tipo que en los 50 revolucionó la forma de vender y empaquetar una película y sin el cual filmes esenciales como Psicosis, Vértigo o Anatomía de un asesinato no hubieran sido lo mismo. Ese hombre, un hijo de judíos del Bronx enamorado de la Bauhaus y el constructivismo ruso, es Saul Bass y hasta el 13 de enero (gracias a las donaciones de Gerardo Vera) podemos ver parte de su obra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
En Actualidad TCM queremos aprovechar para repasar algunos de los hitos de la carrera de un artista que no se limitó a diseñar posters y secuencias de créditos, su actividad más popular, sino que también demostró tener alma de cineasta y ayudó en la planificación y dirección de algunos de las títulos en los que colaboró. Dada la extensión de su obra, no están, ni mucho menos, todos los que son, pero sí son, evidentemente, todos los que están.
1. Carmen Jones (1954)
Su primer póster, sus primeros títulos de crédito y su primera colaboración con Otto Preminger, uno de sus principales “clientes”. Bass se había mudado de Nueva York a Los Angeles y en 1950 había abierto su nueva agencia. Aunque anteriormente había trabajado en proyectos relacionados con el cine, este fue el primer filme en el que dejó impresa su inconfundible huella creativa y sus características tipografías.
2. El hombre del brazo del oro (1955)
Su primer gran éxito y el trabajo que le catapultaría al estrellato. Para introducir esta arriesgada historia sobre la adicción a la heroína, Bass optó por un no menos arriesgado diseño minimalista que destrozaba todas las convenciones de la época. Preminger, de nuevo el director, escribió una advertencia en cada copia de la película para asegurarse de que los cines subieran bien el telón desde el principio de la sesión y así nadie pudiera perderse la secuencia inicial.
3. Psicosis (1960)
Hitchock quedó prendado del estilo Bass nada más ver su trabajo en El hombre del brazo de oro, e inmediatamente quiso contar con él para sus proyectos. La colaboración de ambos en filmes como Vértigo o Con la muerte en los talones queda ya para la historia no sólo del cine, sino del arte en general. En Psicosis sin embargo la aportación de Bass fue un paso más allá. Y es que el artista neoyorquino fue quien planificó la mítica escena en que Janet Leigh es apuñalada en la ducha.
Bass dibujó un story board de 48 paneles en el que mostraba al director cómo rodar la trepidante escena. En un principio, Hitchcock, amante de planos más largos y pausados, no estaba muy por la labor, así que para convencerlo Bass tuvo que filmar por su cuenta una prueba utilizando a Marli Renfro (la chica Playboy que hacía de doble de Leigh) como actriz.
4. Espartaco
El sábado a las 14:25 en TCM podéis comprobar que el estilo Bass no entendía de épocas ni escenarios y se podía adaptar perfectamente a una realidad tan diferente como la del peplum. En este filme, además de realizar sus tareas gráficas habituales, también fue acreditado como “visual consultant”, y suyo es el diseño de algunos de los elementos de la escuela de gladiadores y el story board que utilizó Kubrick para rodar la batalla final entre esclavos y romanos.
5. Why Man Creates (1968)
Además de dar ideas, Saul Bass también se mojó en determinados momentos de su carrera y firmó sus propias obras, generalmente cortos de escasa duración. Por Why Man Creates, un documental sobre los entresijos del proceso creativo, llegó a ganar el Oscar, unos premios para los que estuvo nominado en un par de ocasiones más.
6. Un publicista de éxito
Saul Bass siempre compatibilizó su trabajo en cine con las tareas publicitarias, y suyos son algunos de los diseños corporativos más conocidos de la cultura americana: Kleenex, United Airlines, Minolta, Continental Airlines… Desde luego, no parece casual que los créditos de Mad Men, ambientada en esa época y en ese mundillo, lleven el seño estilístico de Bass.
7. Casino (1995)
Emulando a genios como Preminger, Hitchcock o Kubrick, Martin Scorsese también recurrió al maestro Bass en los últimos años de su carrera, y suyos son los títulos de créditos de obras como Uno de los nuestros, El cabo del miedo, La edad de la inocencia y Casino, su último trabajo, firmado un año antes de su muerte.
Escrito por Miércoles 17 octubre 2012



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