Domingos Noir: el TCM más negro

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Hablar de cine negro es hablar de gánsters y policías, detectives privados y mujeres fatales, enrevesados asesinatos entremezclados con chantajes, amores y traiciones. Y todo ello iluminado con poca luz, con las escenas discurriendo casi en la penumbra, sin apenas separación entre luces y sombras, como una metáfora visual de la difuminada línea que separa el bien del mal.

Todos los domingos del mes de octubre, el negro se adueñará de las pantallas de TCM con el ciclo Domingos Noir, una propuesta que reúne algunas de las grandes joyas que este género ha dado a la historia del cine. Títulos como El sueño eterno, El halcón maltés, La jungla de asfalto o El tercer hombre. Películas interpretadas por inolvidables estrellas como Humphrey Bogart, James Cagney, Lauren Bacall y Orson Welles, y dirigidas por directores de la talla de John Huston, Howard Hawks o Raoul Walsh.

 

Bogart, caracterizado como Sam Spade en ‘El halcón maltés’.

 

El cine negro se popularizó en todo el mundo a lo largo de los años treinta, cuarenta y primera mitad de los cincuenta. Se nutría de argumentos y de historias escritas por novelistas como Raymond Chandler, James M. Cain y Dashiell Hammett, con personajes tan característicos como los detectives Sam Spade y Philip Marlowe, que se convirtieron en un verdadero arquetipo de esa profesión: sombrero calado hasta las cejas, gabardina y un cigarrillo humeante siempre entre los labios.

Eran filmes que reflejaban una sociedad marcada por los años de la prohibición, cuando se hicieron fuertes las mafias que traficaban de forma ilegal con el alcohol de contrabando. Mostraban también un país que sufría las consecuencias de la gran depresión económica que comenzó en 1929. En ese contexto no era extraño que abundara la corrupción política, social y policial, y que cualquier persona pudiera vender su amistad y lealtad a cambio de unos pocos dólares.

El color negro que predominaba en esos filmes no era, por tanto, un mero capricho, sino que expresaba el estado anímico por el que deambulaba la propia nación. Además, este género cinematográfico bebió directamente de la influencia del expresionismo alemán con sus agudos juegos de luces y sombras, picados, contrapicados y complejos ángulos de cámara.

 

‘Cayo Largo’, una de las películas que veremos en el ciclo ‘Domingos Noir’.

 

Los diálogos secos, cortos, precisos y llenos de ironía son otra de las características de este tipo de películas: “Con que es usted un detective privado. Creí que solo existían en los libros o que eran unos hombres pringosos que husmeaban por los pasillos de los hoteles”, le dice Lauren Bacall a Humphrey Bogart en El sueño eterno. “Tampoco soy muy alto”, le responde él. “La próxima vez vendré con tacones, corbata blanca y una raqueta de tenis”.

Un suave erotismo envuelve, además, muchas de estas historias protagonizadas por hombres rudos y violentos, y mujeres que no dudan en utilizar sus encantos con tal de conseguir sus turbios propósitos. Es el caso de Mary Astor en El halcón maltés, que intenta enredar en una madeja de asesinatos y engaños al duro Sam Spade para tener en sus manos un extraño pájaro de oro y piedras preciosas, cubierto de color negro pero que, en realidad, está hecho únicamente “con el material con el que se forjan los sueños”.

 

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Escrito por Jueves 4 octubre 2012

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Los comentarios de la película. “Domingos Noir: el TCM más negro”

  1. Dora dice:

    Me parece genial la programación de cine negro. Me encanta la canción del anuncio de Domingos Noir, me podrían decir el título de la canción?