El primer beso de Humphrey Bogart a Lauren Bacall

rss

 

Sigo devorando las memorias de Lauren Bacall, Por mí misma y un par de cosas más, y me he topado con una páginas maravillosas donde la actriz relata, con mucho entusiasmo, su primer trabajo en el cine, la película Tener y no tener (en TCM los días 14 y 17 de octubre), dirigida por Howard Hawks, donde, como sabéis conoció al hombre de su vida, Humphrey Bogart:

“Una tarde entré en la oficina de Howard y me topé con un hombrecito actractivo, con bigote y cabello cano, tumbado en el sofá con un libro en la mano y una pipa en la boca. Era William Faulkner, que estaba colaborando en el guión. Howard le tenía mucho aprecio, hacía mucho que se conocían y habían ido de caza juntos. Faulkner nunca tenía demasiado dinero y Howard le contrataba para alguna película siempre que podía. Raras veces aparecía por el plató; era muy tímido y prefería quedarse en la oficina.

 

 

Howard tenía un método de trabajo de una creatividad genial. Todas las mañanas, cuando llegábamos a los estudios, Bogie, él y yo, junto con los demás actores de las diversas escenas y la continuista, nos sentábamos en círculo, en sillas de tela que llevaban nuestros nombres impresos y leíamos el guión. Era casi infalible: Howard añadía diálogo a las escenas de erotismo e insinuaciones entre Bogie y yo. Cuando ya habíamos repasado el texto varias veces y cambiado lo que a Bogie o a Howard les parecía que debía modificarse, éste le pedía a un eléctrico un foco de trabajo y repásabamos la escena en el decorado para ver cómo funcionaba.
-Moveos un poco, a ver cómo os sentís más cómodos -nos decía.
Hasta que no se había pasado por todo eso no llamaba a Sid Hickox ni hablaba de la colocación de las cámaras. Resultaba un sistema de trabajo perfecto para los actores pero, evidentemente, requiere su tiempo.

 

 

Tras unas dos semanas de rodaje escribí a mi madre, que había leído una o dos alusiones en la prensa a que no iba a ser la protagonista femenina, la pareja de Bogart en la cinta.

Por favor, mamá, no te preocupes por lo que leas en los periódicos sobre quén encabeza el cartel y quién no. Me pones de los nervios: ¿qué diferencia hay? Lo importante es que cuando el público vea la película se entere de que la que hace de pareja de Bogart soy yo. Está saliéndome todo a las mil maravillas. Howard dice que las primeras pruebas son sensacionales. Está encantadísimo. Yo, en cambio, sigo sin acostumbrarme a mi cara. Bogie se ha portado como un caballero, es un amor y nos lo pasamos muy bien. Me parece divertidísimo. Hacemos el tonto y siempre está de broma, tratando de hacerme reír, y me ha cogido mucho, mucho cariño, así que yo en tu lugar me alegraría por la suerte que estoy teniendo, que es lo que hago yo, y no me preocuparía de esas minucias. Lo único que cuenta es que trabaje bien en la película y que le guste al público.

 

 

No sé cómo sucedió, fue casi imperceptible. Llevábamos ya unas tres semanas de rodaje y se acababa la jornada. Me quedaba una última toma y me había sentado en el tocador del camerino portátil a peinarme cuando entró Bogie a despedirse. Se colocó a mi lado, bromeamos como siempre y de repente se inclinó, me puso la mano debajo de la barbilla y me dio un beso.
Fue algo impulsivo, era un hombre un poco tímido y no el típico depredador. Sacó una caja de cerillas gastada del bolsillo y me pidió que le escribiera mi teléfono por detrás. Se lo anoté, no sé por qué, me pareció casi parte de nuestro juego.
Bogie se cuidaba mucho de no tener un trato demasiado personal y llevaba fama de no tontear nunca con mujeres ni en el trabajo ni en ningún otro lado. No era de ésos, y además tenía una esposa conocida por lo mucho que bebía y lo peleona que era, una mujer de armas tomar que a la mínima lanzaba un cenicero, una lámpara o lo primero que agarrara.

 

 

En aquel momento no le di más vueltas, me bastaba con ser tan feliz y disfrutar tanto de la vida. Lo único que me importaba era ir a los estudios y trabajar, ¡las horas que tenía que dormir me parecían un simple estorbo!
Desde el principio de la película, a medida que Bogie y yo comenzamos a conocernos mejor, a bromear cada vez más, a divertirnos más juntos, las escenas fueron cambiando poco a poco, nuestra relación salió fortalecida en la pantalla y fuimos acercándonos sin darnos cuenta. O al menos yo no me percaté del cambio.
De forma gradual, fui prestando menos atención a Howard y más a Bogie. Y la forma en que se construían las escenas facilitaba ese cambio. Estoy convencida de que desde el principio Howard advirtió que surgía algo entre nosotros y lo aprovechó para la película.

 

 

Cuando acabé el trabajo el día del número de teléfono, me fui a casa y seguí con mi rutina habitual: después de comer algo repasé el texto del día siguiente y me fui a la cama.
Hacia las once de la noche sonó el teléfono. Era Bogie. Se había tomado un par de copas, había salido y quería saber qué tal estaba. Me llamó Slim y yo a él, Steve, los apodos que se ponían los protagonistas en la película. Bromeamos un rato y al final me dio las buenas noches y me dijo que ya nos veríamos en el plató.
Eso fue todo, pero a partir de aquel momento nuestra relación cambió. Me invitó a comer en el Lakeside unas cuantas veces y también nos íbamos a su camerino o al mío a charlar, para ir conociéndonos un poco más, siempre con la puerta abierta.
Si tenía alguna partida de ajedrez en los estudios (era muy buen jugador), yo me quedaba a su lado, a mirar. La proximidad física se convirtió en algo cada vez más importante, pero no dejábamos de hacer bromas.

 

 

Hedda Hopper visitó el rodaje un día y me aconsejó:
-Mejor que vayas con cuidado, no vaya a ser que un día alguien te tire una lámpara.
Luego apareció un comentario irónico en su columna del Hollywood Reporter: “Cualquier día pueden encontrarse a una B mayúscula comiendo con otra en el Lakeside“.

 


Escrito por Lunes 24 septiembre 2012

Tags : , , , , , , ,


Deja un comentario



Por favor, céntrate en el tema. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes. TCM se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere fuera de tema o con tono inadecuado.