Faulkner y Hawks: el dúo eterno

rss

William Faulkner y Howard Hawks

 

Resulta difícil imaginar un año con más cincuentenarios que este 2012: el de los Rolling Stones, el de James Bond, el de la muerte de Marilyn… En julio de 1962 falleció también uno de los grandes de la literatura universal, William Faulkner, que ha pasado a la historia por obras como El ruido y la furia o Luz de agosto pero que también tuvo una brillantísima carrera cinematográfica.

El autor americano escribió guiones para varios directores (George Stevens, Jean Renoir…), pero fue con Howard Hawks con quien mantuvo una relación más duradera. En total, Faulkner escribió cinco largometrajes para Hawks: Vivamos hoy (1933), Camino de la gloria (1936), Tener y no tener (1944), El sueño eterno (1946) y Tierra de faraones (1955).  Todos ellos (a excepción de Camino de la gloria, que no se estrenó en nuestro país) se están proyectando durante todo el mes de julio en el madrileño cine Doré, dentro del completísimo ciclo que la Filmoteca Española dedica al director estadounidense.

 

William Faulkner

 

Faulkner y Howard Hawks se conocieron en 1932 en la Metro Goldwyn Mayer. Acuciado por las deudas, el Nobel de Literatura había aceptado trabajar como guionista para el estudio y Hawks, que acababa de llegar a la Metro, no desaprovechó la oportunidad de colaborar con un escritor al que no dejaba de alabar públicamente. El director citó a Faulkner en su oficina y le propuso que escribiera un guión a partir de uno de sus relatos (Turn About ). Cuenta la leyenda que el novelista le contestó de forma un tanto ambigua: “Deme cuatro o cinco días”. Hawks se mostró sorprendido: “¿Cinco días para tomar una decisión”. “No”, replicó Faulkner, “cinco días para escribir el guión entero”. Con esta conversación (que daría origen a Vivamos hoy, cuyo libreto fue efectivamente entregado en ese breve lapso de tiempo) dio comienzo no sólo una de las alianzas más fructíferas de Hollywood, sino también una gran amistad.

 

Vivamos hoy
Gary Cooper y Joan Crawford en ‘Vivamos hoy’

 

Las trayectorias profesionales de Faulkner y Hawks se volverían a encontrar un par de años más tarde en la película Camino de la gloria. Faulkner, que había empezado a beber, andaba de nuevo falto de recursos y necesitaba el dinero fresco de Hollywood. Sin embargo, los motivos económicos no fueron los que más pesaron para que volviera a trabajar con su amigo. Faulkner se había quedado prendado de la secretaria de Hawks, su paisana Meta Carpenter, y estaba decidido a pasar junto a ella el mayor tiempo posible. Ambos mantuvieron un discreto romance que se prolongaría durante quince años.

En 1944, durante el rodaje de Tener y no tener, su tercer filme juntos, el binomio Faulkner-Hawks fue testigo del nacimiento de otro dúo mítico: el compuesto por Humphrey Bogart y la debutante Lauren Bacall. Los dos actores se enamoraron mientras trabajaban en la película y dotaron de una nueva dimensión al texto de Faulkner, quien a su vez adaptaba a Hemingway. Aparte de la grandeza de los nombres propios implicados en este proyecto (estas cosas ya no pasan ahora), impresiona saber que el novelista escribía en el bungalów de Hawks con sólo tres días de adelanto respecto al rodaje.  Por lo visto, no necesitaba más para escribir diálogos tan memorables como este.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

Bogart y Bacall se convirtieron en la pareja de moda, y la Warner repitió la fórmula dos años más tarde con El sueño eterno. Esta vez, Faulkner adaptaba una obra de Raymond Chandler, pero el resultado fue igualmente majestuoso. Cine negro con mayúsculas.

La última colaboración entre Howard Hawks y William Faulkner fue Tierra de faraones, un proyecto ruinoso que puso fin a la relación de los dos genios y que empezó torcido desde el principio. Faulkner llegó totalmente borracho a París, donde se había citado con Hawks, y fue asaltado y golpeado en Montmartre. El escritor jamás logró interesarse por una historia ambientada en el antiguo Egipto (“¿Cómo demonios hablan los faraones?”, solía decir) y casi todo su trabajo tuvo que ser corregido por el guionista Harry Kurnitz.

 

Faulkner Hawks
Faulkner (con pipa) y Hawks, frente a frente. En el medio, con gafas, el guionista Harry Kurnitz.

 

La realidad es que Faulkner nunca estuvo realmente interesado en el cine. Si colaboró con Hollywood fue porque necesitaba el dinero y porque siempre estaba dispuesto a ayudar a su amigo Hawks. En la biografía del director figura una anécdota especialmente reveladora en este sentido. Faulkner y Hawks organizaron un viaje en coche para cazar palomas, y a última hora Clark Gable pidió permiso para apuntarse. Mientras atravesaban Palm Spring en un coche cargado de botellas de bourbon, Faulkner le preguntó al actor: “¿Y usted a qué se dedica, señor Gable?”.

Conociendo este desinterés de Faulkner por la gran pantalla, asustar pensar en lo que habría sido capaz de hacer si le hubiera interesado al menos un poco.

 

 

 

 

 


Escrito por Jueves 12 julio 2012

Tags : , , , , ,


Deja un comentario



Por favor, céntrate en el tema. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes. TCM se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere fuera de tema o con tono inadecuado.