Encadenados: el suspense está en los detalles

rss

 

Encadenados es una obra maestra del género de espionaje, con una trama poco alambicada y su MacGuffin (ojo, aquí hay que seguir la pista del uranio dentro de unas botellas de vino), Hitchcock nos mantiene el pellizco en el estómago durante toda la historia de Encadenados. Para eso hay que tener mucho arte y derrochar ingenio del bueno porque si no te quedas en puntos suspensivos.

 

¿Qué estará pensando Cary Grant?

 

A medida que se desgrana el metraje, la química interpretativa y personal de la pareja protagonista, Cary Grant e Ingrid Bergman, prende los fotogramas en blanco y negro saturando la pantalla. Sin olvidarnos del inquietante y brillante Claude Rains, que consigue desasosegarnos con su gesto imperturbable y su zozobra interior.  El intérprete fue nominado al Oscar como mejor actor secundario.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el padre de Alicia Huberman, un espía nazi, es condenado por traición contra Estados Unidos. Después del juicio, Alicia da una fiesta en la que aparece un apuesto desconocido llamado Devlin. Se trata de un agente de los servicios de Inteligencia que reclama su colaboración para atrapar a Alexander Sebastian, el cerebro de los nazis en Brasil. Al principio Alicia se muestra reacia, pero finalmente accede, sobre todo, porque se ha enamorado del agente americano.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

Como siempre es un placer reencontrarse con algunas claves constantes del universo de  Hitchcock como su dramatización del blanco y negro, sus historias que parecen sueños filmados, su composición del detalle y su carga narrativa, sus MacGuffins, sus planos de parejas en coches acelerando su felicidad, esa madre dominatrix de Claude Rains, que tiene a su hijo bajo su yugo y se enciende los cigarrillos como un hombre. Sí todo eso está presente y gracias Hitch por ello.

 

Otro factor clave que me fascina del cine de Hitchcock es su gusto por lo pequeño, lo cotidiano, lo anormal dentro de lo normal. Esta historia de espías podría haberse contado con aliento ético, grandes planos secuencia de tiroteos, enfrentamientos bélicos, masas luchando entre sí, escenificación a lo grande, estentórea, heroica. Pues no, tío Hitch prefiere centrar su mirada en los detalles. ¿Y cuáles son los detalles? Pues unos pasos sigilosos que bajan una escalera, una mirada cargada de inquietud, unas manos que roban la llave de un llavero, una copa que se vacía de vino…

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

En la película es obligado recordar otro detalle del maestro, del mago británico: el plano que navega desde lo alto de la escalera al interior de una mano de un personaje en el vestíbulo. Eso y todo el arte del suspense se condensan en Encadenados. Es increíble cómo sabiendo el espectador lo que va a pasar en una historia simple y sin demasiados recovecos, Hitchcock le mantiene inquieto por la suerte de los protagonistas.


Escrito por Sábado 16 junio 2012

Tags : , , , , ,


Los comentarios están cerrados.