El mago de Oz: mundo kitsch

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El mago de Oz quizá sea la película fantástica e infantil más importante del siglo XX. Sin duda las hay mejores, con más Oscars, con grandes efectos especiales o mucho más taquilleras, pero ninguna ha conseguido trascender, ir más allá del mundo cine, y convertirse en un referente único de la cultura popular.

 

No son perfectos, pero sí entrañables

 

Basada en la obra de Frank Baum, y dirigida por Victor Fleming, con gran aportación no acreditada de King Vidor, Richard Thorpe y George Cukor, la película nos traslada a Kansas, donde la niña Dorothy Gale (Judy Garland), huérfana, que vive con sus tíos, desea huir con su perrito Toto para evitar que la malvada vecina, la Srta. Gulch, lo mate por haberla mordido levemente. Su sueño se cumple al ser trasladada por un tornado  al país de Pequeñilandia  próximo a Oz, donde Dorothy vivirá diversas aventuras.

 

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Estamos ante una fábula irrepetible, un producto que se ha convertido en todo un referente más allá de los países, ideologías, edades o sexos, una brillante adaptación cargada de simbolismo y una estética completamente kitsch, una fantasía imborrable para millones de espectadores. ¿O es que hay alguien que no se acuerde de esta maravillosa canción?

 

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El mago de Oz es un film que marcó una época. En un mundo a punto de estallar ya que está a punto de dar comienzo la II Guerra Mundial, de repente se rueda una historia casi ingenua, infantil y cargada de valores positivos, con ciertas críticas hacia una sociedad que se encamina al abismo. Esta situación está reflejada a la perfección en la manera de realizar y fotografiar la película: el mundo real es monocolor frente a la imaginación que rebosa luz y matices.

 

No cabe duda que gran parte del éxito de El mago de Oz se debe a la gran Judy Garland. Su actuación es magnífica, más allá de la dulzura de su rostro, de sus ademanes infantiles, su trabajo es un espléndido compendio de lo que significa ser una estrella. En principio el papel estaba pensado para Shirley Tempe, menos mal que no se cumplió. No se puede ser más repelente.

 

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Además de Garland, el trabajo de sus compañeros es memorable. El espantapájaros, el león y el hombre de hojalata bordan sus papeles, así como el resto: las hadas, las brujas, los enanos, etc. Frente a unos efectos especiales bastante artesanales, sus interpretaciones se engrandecen y nos ayudan a trasladarnos a su mundo de fantasía.

 

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La historia se desarrolla a través del guión y las canciones, hecho novedoso a la altura en la que estamos. La partitura pues adquiere gran importancia narrativa, sobre todo para alcanzar el tono festivo y alegre del film. Evidentemente su canción más popular es Over the Rainbow, pero también destacan Follow the Yellow Brick Road, We Welcome you to Munchkinland y We’re off to see the Wizard.

 

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El mundo no es perfecto pero hay soluciones para intentar que sea mejor. El mensaje que se lanza en El mago de Oz es un ejemplo de ello. La solidaridad frente al egoísmo, el coraje para cumplir nuestros sueños, la paz frente al terror, y la fuerza interior como motor de nuestra existencia. Nada ha de ser imposible si lo deseamos y ponemos el empuje necesario para alcanzarlo.

 

 

 

 


Escrito por Martes 12 junio 2012

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Los comentarios de la película. “El mago de Oz: mundo kitsch”

  1. ALBA DUARTE dice:

    INOLVIDABLE UNA BELLESA