Ocho razones para adorar a Charlotte Rampling
TCM Autor dedica en junio un día especial (el 24) a esta actriz que siempre me ha fascinado.
En este post voy a explicar por qué:
-Jovencísima, ya perturbaba con su belleza un tanto andrógina en irrepetibles como La caída de los dioses, de Luchino Visconti, la tremenda Refugio macabro y en la incestuosa Adiós, hermano cruel.
Estaba claro: aquella chica no había nacido para ser una actriz convencional.
-La vi en Portero de noche y, como a tantos, me dejó noqueado.
Pocas intérpretes habían llegado tan lejos metiéndose en la piel de un personaje misterioso, sádico y apabullante, que se desnudaba física y emocionalmente de una forma tan generosa y entregada.
Viéndola en la película de Liliana Cavani (que se emitirá en el mencionado especial) entendíamos perfectamente por qué el nazi Dick Bogarde perdía el norte por aquella niña judía.
-Posee un físico extraterrestre: delgada de la estirpe de fascinantes flacas como Lauren Bacall, su estructura ósea no puede ser más elegante y esos ojazos suyos transmiten tanta inteligencia como travesura y turbiedad.
La naturaleza y la genética lograron con ella una obra maestra.
-Salió airosa de aquel disparate futurista setentero y psicotrópico titulado Zardoz, donde lucía modelos imposibles al lado de Sean Connery.
-Demostró que se podía ser moderna, lista y sexy a la vez en muchas películas (sobresaliente en Veredicto final, como amante de Paul Newman y en Adiós, muñeca, al lado de un Robert Mitchum recreando a Philip Marlowe), y que además, aunque tenía madera de estrella, femme fatale y diva según mandan los cánones, ella prefirió alejarse de los oropeles y apostar por un cine más interesante, alternativo, europeo y comprometido.
-Siempre es un subidón toparte con su presencia en títulos de todo pelaje: aventuras (Orca la ballena asesina), terror (El corazón del ángel), comedia (Stardust Memories, de Woody Allen), thriller (Muerto al llegar) o drama histórico (fue Ana Bolena en Enrique VIII y sus seis mujeres).
El caché estiloso de una película sube con su siempre intensa presencia.
-En su madurez le están llegando oportunidades de las que saca oro: François Ozon la convirtió en una novelista con tendencias lésbicas en Swimming Pool, Lars von Trier en una madre más que borde en Melancolía y Julio Medem en lo único admirable de su Caótica Ana.
-¿Te podrías creer a una mujer enamorada de un simio? Ella bordó semejante papelón en Max, mon amour, una comedia inclasificable del nipón Nagisa Oshima. “Fue tan fácil como hacer de enamorada de Paul Newman”, dijo con humor la actriz.
Estoy deseando que llegue el 24 de junio para adorar aún más a esta británica que fue modelo, estuvo casada con el músico Jean-Michel Jarre y siempre que aparece en pantalla consigue hipnotizarnos.
Escrito por Miércoles 30 mayo 2012

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